• Sus dueños son los protagonistas de 'Miami Ink' y el local no podía estar exento del ambiente desinhibido, urbano y callejero del mundo de los tatuajes y el 'Glamur decadente'. Foto: ALEX MATEO DE ACOSTA / El Nuevo Herald
  • Lo insólito es que algunas veces, después de unos cuantos shots, los despechados se van enamorados, y viceversa, pero este clash de fuerzas opuestas, tipo yin y yang, es parte del encanto del bar. Foto: ALEX MATEO DE ACOSTA / El Nuevo Herald
  • Christian Sanders, el "El Bartender" en equilibrio de copas buscando la exacta medida del trago. Foto: ALEX MATEO DE ACOSTA / El Nuevo Herald
  • ''Love-Hate tiene una onda desinhibida. La música es excelente, lo mismo escuchas a Snoop Dogg que a Pink Floyd... y la vista no está mal''... Foto: ALEX MATEO DE ACOSTA / El Nuevo Herald
  • ''La clientela es muy diversa, de 21 a 70 años. Hace poco me encontré a unos viejitos en la barra. A veces ves a una modelo [de las que parecen de porcelana] compartiendo con un tipo punk lleno de tatuajes... hay todo tipo de contrastes'', añade Núñez sobre Love-Hate. Foto: ALEX MATEO DE ACOSTA / El Nuevo Herald
  • Algunos llegan a su barra para ahogar las penas en tequila tras una decepción amorosa, mientras que otros, por el contrario, arriban con la esperanza de conocer un nuevo amor... o al menos pasarla bien con algún stranger in the night, como cantaría Sinatra. Foto: ALEX MATEO DE ACOSTA / El Nuevo Herald
  • Lo insólito es que algunas veces, después de unos cuantos shots, los despechados se van enamorados, y viceversa, pero este clash de fuerzas opuestas, tipo yin y yang, es parte del encanto del bar. Foto: ALEX MATEO DE ACOSTA / El Nuevo Herald
  • La línea entre el amor y el odio se vuelve aún más fina y borrosa después de unos tragos en el nuevo lounge Love-Hate de la avenida Washington y la calle Cuatro. Foto: ALEX MATEO DE ACOSTA / El Nuevo Herald
  • Estas chicas le dan un toque de sensualidad al lugar. Foto: ALEX MATEO DE ACOSTA / El Nuevo Herald
  • Aquí no te sientes juzgado o censurado. Foto: ALEX MATEO DE ACOSTA / El Nuevo Herald
  • Patty Coleman, Jamie Angeles y Jessica Graves dando un toque de glamour miamense a la noche en Love-Hate. Foto: ALEX MATEO DE ACOSTA / El Nuevo Herald
  • Paredes de ladrillo y sofás de piel similares a los asientos de carros antiguos le dan un look urbano y callejero. Foto: ALEX MATEO DE ACOSTA / El Nuevo Herald
  • Una pareja disfrutando del lugar. Foto: ALEX MATEO DE ACOSTA / El Nuevo Herald
  • Con todo y sombrero, El DJ Mateo comanda la fusión de ritmos que todos buscan en un club los sábados por la noche. Foto: ALEX MATEO DE ACOSTA / El Nuevo Herald
  • "De un momento a otro, vamos a aparecernos con cámaras y sorprender a la gente, grabando en vivo desde el bar", adelanta Núñez. Foto: ALEX MATEO DE ACOSTA / El Nuevo Herald
  • Núñez admite que al ser un local pequeño, con capacidad para unas 100 personas, su ambición no es competir con clubes colosales, sino, por el contrario, preservar su intimidad de "barrita de barrio". Foto: ALEX MATEO DE ACOSTA / El Nuevo Herald
  • Bailarinas exóticas se apoderan del local, como parte de la convención Exótica de la industria porno que se celebró en Miami Beach... Foto: ALEX MATEO DE ACOSTA / El Nuevo Herald
  • Su música alterna entre la fusión de ska, rock & roll y hip-hop del DJ Mateo, y performances en vivo de bandas alternativas. Foto: ALEX MATEO DE ACOSTA / El Nuevo Herald
  • La decoración es otro de sus atractivos. Su barra tiene dos impresionantes vitrales a los lados, uno representando al amor y el otro al odio. El primero muestra un corazón atravesado por una espada... Foto: ALEX MATEO DE ACOSTA / El Nuevo Herald
  • ...el segundo, un amenazante dedo en el gatillo de una pistola. Foto: ALEX MATEO DE ACOSTA / El Nuevo Herald
  • ''Si algún día tenemos que abandonar la barra, lo más difícil será tener que pintar esa pared de blanco ya que es un pedazo de nosotros. Love-Hate es una especie de clubhouse donde los que trabajamos en el shop venimos a beber y sentirnos como en casa''. Foto: ALEX MATEO DE ACOSTA / El Nuevo Herald

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Love-Hate: para olvidar las penas