• Buena mesa del Medio Oriente, agradables tragos, música variada y las famosas ¨Narguiles¨sacan al visitante de la cuadrícula rumbera de Miami.
  • Para una noche más romántica, se encuentran disponibles tres camas blancas en una esquina del local dentro de unos nichos rodeados de telares rojos y púrpura que le dan un toque de sensualidad al privado y hacen juego con las antigüedades, platos decorativos y espejos colgados en la pared.
  • El paso siguiente, puestos a consentir al paladar, es ordenar una hookah (una pipa) para compartirla con los amigos. Para los no fumadores, esto no es problema, pues el cuerpo de la narguile funciona como un decantador, lleno de agua, que absorbe la nicotina y el hollín. El tabaco se coloca en la tapa, y el humo es transportado por unos tubos que terminan en la boquilla.
  • Una de las opciones del menú más apetecidas es el falafel de la casa, una receta de la madre del propietario, tan secreta que cuando lo va a preparar pide que la dejen sola para elaborar su delicioso misterio. El precio promedio de estas entradas es de $12, en tanto que los platos fuertes oscilan entre $12 y $49.
  • El plan es sentarse a comer, primero, algunas de las delicias gastronómicas del Medio Oriente, como las chuletas de cordero, los diferentes tipos de kabob (pinchos) con carne, pollo o pescado, los gyros o el hummus de la casa.
  • La noche se va calentando en la atmósfera de bazar turco o egipcio, con belly-dancers que elevan los grados Farenheit del ambiente con su movimiento de caderas, movimiento que los rumberos de la noche imitan sin lograrlo, pero da igual, porque la idea es pasarla bien y vivir la fantasía del momento.
  • En Off the Hookah, esta costumbre ayuda a transportarse a otros mundos más exóticos, uno rodeado de tapices, papiros, poltronas y esfinges, que el local reproduce a una escala menor y donde la mente se abre a experimentar otras culturas.
  • Reunirse en torno a la hookah para fumar con los amigos es una tradición del Medio Oriente que incita a la conversación, la bebida, mientras se disfruta de la buena música y los platillos típicos.
  • Alrededor de la también llamada narguile, los cuerpos de los rumberos se mueven al ritmo de pasajes egipcios en contrapunto con el ambiente moderno de River Walk.
  • La música y la energía del bar Off the Hookah suben la temperatura de las noches de Fort Lauderdale.
  • Ya entrados en materia, las dos barras ubicadas en cada extremo del local ofrecen cocteles y cervezas de todo tipo: uno de los tragos favoritos es el Wet Mango Exotic Energy Drink, una explosiva mezcla de varios licores, bebida energética y un delicioso after taste de mango.
  • Durante el fin de semana un DJ anima a los asistentes con mezclas de música árabe y europea, hasta el pegajoso ritmo del reggaetón y otros acentos latinos. La rumba llega hasta las 4 a.m. Los miércoles es Ladies night, oferta especial en la que las mujeres beben gratis, y los jueves son de música latina toda la noche.

ElNuevoHerald.com

Hay Hookah para todos