Icono de la empresa privada cubana
LA TIENDA El Encanto, en La Habana, disfrutó de un éxito comercial extraordinario.
Hace casi medio siglo un icono de la empresa privada en Cuba desapareció al ser confiscado por la tiranía que gobierna ese país. Esa empresa era El Encanto, famosa internacionalmente y orgullo de los cubanos.
La empresa no era solamente un éxito comercialmente, sino también una institución social y cultural aclamada por la intelectualidad cubana al instituir en 1934 el premio Justo de Lara a la excelencia periodística, que fue el galardón más preciado por esa digna profesión. Fundó un club social, deportivo y benéfico llamado SEYCA (las siglas de la empresa, Solís Entrialgo y Cía) donde los empleados formaron el Patronato del Cuadro de las Declamaciones, que presentó diversas obras teatrales en ciudades a través de la isla. También la empleada Carmela Valdés-Gallol fundó la Coral del SEYCA, que llegó a interpretar la IX Sinfonía de Bethoven bajo la dirección del maestro Erich Kleiber en el Auditorium del Vedado, y recibió elogios del Patronato Pro-Música Sinfónica de Cuba.
Aunque la gerencia de esa empresa ya no existe, y aunque han pasado tantos años, los empleados aún se comunican a través de una publicación llamada Don Julio; adornan una exhibición con artículos vendidos en las tiendas y facilitados por los antiguos clientes, en el Festival Cuba Nostalgia durante el mes de mayo, se reúnen en un almuerzo llamado Re-encuentro cada cuarto domingo de octubre y el día anterior celebran una misa de recordación.
Cuando un centro de trabajo es recordado por tanto tiempo con tanto cariño y nostalgia por los empleados es porque el trato recibido por parte de la gerencia fue de tal magnitud que ellos quieren mostrar su agradecimiento manteniendo vivo el bello recuerdo de cuando laboraban en esa empresa inigualable.
Jacinto González, pdte.
Darío Miyares, dtor
Asoc. Antig. Empl. de El Encanto
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