Llegó la internet y mandó parar
Lo menos que se imaginaron los dictadores ha sucedido: le halan las orejas a un disidente y al segundo el mundo entero está al tanto del acontecimiento.
La dictadura cubana ha estado tratando de mantener al pueblo completamente aislado del resto de ese mundo inmundo, explotador y avasallador de los pobres. Los súbditos sólo debían enterarse de los acontecimientos que denigraran ese mundo malvado (sobre todo destacar lo peor del imperialismo yanqui) y, no lo podemos negar, su constante repeticion de mentiras y medias verdades llegaron a ser creídas por algunos ingenuos incapaces de darse cuenta de la manipulación del régimen. Pero llegó la internet y mandó parar.
Y esos pobres hombres que conforman el consejo de ancianos se han quedado en un limbo, con esa papa caliente que significa un país sin infraestructura organizada, con un descalabro económico a nivel de los peores países africanos y con un pueblo que, cansado de los malos tratos y de la esclavitud, ha perdido por completo el hábito del trabajo.
Para colmo de males, les surge una joven avispada y talentosa que los pone, como decimos los cubanos, a gozar. Y a los muy arrogantes no se les ocurre otra idea que aplicarle el método, inconcebible en estos tiempos, de mantenerla encerrada en la prisión grande, sin darle oportunidad de ir a recibir esos tan meritorios premios, que a golpes de talento y coraje se ha sabido ganar.
Yoani Sánchez es el reflejo del cansancio de una juventud sin derrotero, de una juventud cansada de consignas vacías y promesas incumplidas, una juventud que decididamente va a cambiar el destino de nuestro pueblo. Los tiempos del romanticismo revolucionario van quedando atrás y cada día son menos los que creen en los milagros del régimen.
Leonel Pérez
Tampa
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