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Danza  

Punto de vista

A un paso de la perfección

Especial/El Nuevo Herald

Compagnie Thor conquistó Miami este fin de semana. El grupo belga de danza contemporánea, que dirige el afamado coreógrafo Thierry Smits, hizo su debut estadounidense en el Teatro Colony de Miami Beach como parte de la temporada 2007-2008 de la Serie Cultura del Lobo organizada por el Miami-Dade College.

El objetivo principal de esta serie (en su decimoséptimo aniversario) es producir y presentar propuestas artísticas ``recientes y desafiantes que exploren la unicidad de culturas diferentes tanto como la forma en que las distintas culturas se relacionan entre sí''.

En esta ocasión, el MDC y la Serie Cultura del Lobo se anotaron un éxito rotundo.

Compagnie Thor (fundada en 1990) es un grupo de un nivel de calidad absolutamente inusual. Nada de lo que hemos visto este año en Miami en el terreno de la danza contemporánea puede competir con D'Orient en términos de autoridad creativa e inteligencia teatral.

El repertorio de la compañía incluye piezas de puro baile y adaptaciones teatrales. D'Orient, la pieza sin argumento que trajeron a Miami, es una obra maestra y una experiencia enriquecedora para los espectadores. Un buen ejemplo de cómo utilizar el lenguaje de la danza contemporánea europea para interpretar realidades que desafían la lectura occidental convencional.

Se afirma que D'Orient nació en marzo del 2005 como producto de la fascinación personal de Smits por el Medio Oriente y fue creada después de una serie de viajes al mundo árabe.

Este es un trabajo interpretado por ocho hombres, todos bailando con el torso desnudo y vistiendo pantalones holgados de color blanco.

Los bailarines son parecidos en edad y aspecto físico. Todos ellos son ejecutantes excelentes: el turco Ziya Azazi, Benjamin Bac, Jeroen Baeyens, Guillaume Chevereau, Guillaume Gabriel, Hervé Koubi, el suizo Werner Nigg y el italiano David Zagari. Ellos combinan sus logros personales de manera tan limpia y desinteresada que el resultado es un todo que irradia armonía.

D'Orient dura apenas una hora y consta de tres secciones que se suceden sin interrupción: Hammams, Sahara y

Festivity.

Un hammam, también conocido como baño turco o hamam, es un método para limpiar el cuerpo y relajarse. El proceso de tomar un baño turco es similar al de ir a una sauna.

Según las notas al programa, D'Orient presenta el hammam como un lugar de reunión constituido de prácticas y códigos, vistazos y siluetas misteriosas. La intención es recordarnos que el hammam es un lugar de agua, el símbolo de la purificación en la imaginación colectiva árabe-musulmana, pero también una metáfora sexual.

Los movimientos son lentos, casi detenidos, y se transforman en duetos de exploración homoerótica que fluyen como el agua. Gota a gota, gesto a gesto. Duetos que proyectan al homoeroticismo como una forma de expresión cultural no necesariamente relacionada a la identidad homosexual.

La atención auténtica que despierta Smits es todo lo contrario a la concentración que demandan otros coreógrafos contemporáneos: se produce de una manera espontánea y respetuosa, en el silencio y la quietud de un proceso comunicativo lleno de sugerencias sutiles, incluso tiernas.

La segunda parte de D'Orient está inspirada en la inmensidad del desierto de Sahara. Poco a poco, los bailarines cubren todo el escenario con hilos de lana que extraen de sacos enormes y parecen decirnos que es posible aprender a vivir en la arena y la

soledad.

Un poco más tarde, y para sorpresa de todos los presentes, ellos mismos utilizarán los sacos para barrer la lana hasta hacerla caer frente a la primera fila de asientos.

Una alfombra se levanta entonces como telón de fondo y comienza el festejo. Todos bailan al ritmo de un universo sonoro que mezcla cantos orientales con música contemporánea y fragmentos de poesía. El disfrute es evidente y, sin embargo, se siente matizado por la subjetividad seductora que permea toda la obra. Es un final perfecto para un viaje inolvidable al Medio Oriente que Smits guarda en su memoria. Un Medio Oriente de agua, arena y camaradería.

Presenciar perfección es algo emocionante y D'Orient es perfección. El público presente el viernes premió sin reservas a Compagnie Thor con una sentida y muy merecida ovación de pie.•