Guillermo Rigondeaux besa la gloria del ring con triunfo abrumador ante Donaire

04/14/2013 1:01 AM

09/10/2014 11:06 AM

Con un boxeo en estado puro, con una disertación del arte del pugilismo, Guillermo Rigondeaux logró algo de lo que pocos guerreros pueden alardear en este momento: es el mejor de su división, porque le ganó al que supuestamente era visto como lo más grande en las 122 libras.

Rigondeaux (12-0, 8 KO) hizo historia para el boxeo cubano y latino en general al vencer por decisión unánime al filipino Nonito Donaire (31-2, 20 KO) en un gran escenario como el Radio City Music Hall y ante millones de televidentes en todo el mundo que siguieron minuto a minuto un combate esperado desde hacía años.

“Todavía no me he sentado a meditar lo que significa esto para mí, pero es algo muy grande, porque eran muchos, pero muchos los que no creían en mí’’, expresó Rigondeaux desde Nueva York. “He sudado mas de la cuenta para llegar a este punto, para que todos me reconozcan como un campeón, como el mejor’’.

Desde el mismo primer asalto el cubano presentó un esbozo de cómo se iba a desarrollar el combate y al ataque inicial de Donaire respondió con un recto de su mano zurda que paró en seco al filipino, quien a partir de ese momento se vio dubitativo, temeroso de entrar en la distancia corta y presionar.

Desplegando sus habilidades, Rigo pegó más, pegó mejor y fue más certero, haciendo fallar a un hombre que horas antes había recibido el premio de la prensa especializada que lo reconocía como el Mejor Púgil del 2012, algo que para nada alcanzó al nuevo año y que dejó sin aliento a los millones de fanáticos de Donaire en las cuatro esquinas del planeta.

“Siempre dijimos que teníamos un plan y Rigo lo cumplió al pie de la letra’’, explicó su entrenador Pedro Luis Díaz. “Rigo boxeo, hizo alarde de técnica, pero también pegó con efectividad, como lo comprobó el rostro de Nonito. Para él nuestro mayor respeto, es un grande, pero esta noche [sábado] Rigo fue superior’’.

Con esa técnica insuperable, Rigondeaux fue sumando asalto tras asalto, incomodando al rival, haciéndole fallar y lucir desconcertado. El único momento memorable de Nonito se produjo en el décimo asalto cuando logró conectar al rostro del santiaguero, propinándole un conteo de protección.

Por un rato pareció que Nonito lograba cambiar la marea de la acción, pero luego volvió a su letargo, a pesar de los reclamos de su entrenador, Robert García. Al final, las votaciones de los jueces –salvo una de 114-113- hablaron a las claras de la superioridad del cubano encima del cuadrilátero.

Aunque hubo momentos de abucheo, lo cierto es que Nonito debió hacer mucho más para defender su faja de la Organización Mundial (OMB), pues se sabía que el cubano no se iba apartar de su estilo de riposta. Por eso logró unificar los títulos. Por eso hoy es campeón entre campeones.

“Nonito es un grande y mi respeto para él y sé que el público sabrá apreciar mi boxeo’’, agregó Rigondeaux. “No sé qué me tendrá el futuro hoy, pero estoy dispuesto a medirme con cualquiera. Hacía falta este triunfo para levantar el boxeo cubano en el ámbito profesional. Hacía falta esta victoria para ganar respeto. Esperen mucho más de Guillermo Rigondeaux. Lo mejor está por venir’’.

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