La nueva vida de Liván Hernández

05/01/2010 12:22 AM

05/01/2010 9:29 PM

E l teléfono de Liván Hernández no repicó tanto como otras veces durante el receso de temporada.

"Sí hubo equipos interesados, pero nunca se llegó a ningún acuerdo'', señaló el serpentinero cubano, que incluso llegó a levantar el auricular para llamar a los Marlins de Florida y ofrecerles su servicio.

"No hubo respuesta, aunque yo estaba interesado. Siempre quise regresar acá'', reveló Liván.

Quizás los peces, y prácticamente el universo del béisbol, no creían en el derecho, que a sus 35 años se negaba a colgar el guante.

Afortunadamente para él y para los Nacionales de Washington no lo hizo.

Hernández llegó a Miami no sólo como el as de la rotación capitalina, sino que aparece con la tercera mejor efectividad en las Grandes Ligas (0.87) y la quinta cantidad más baja de porcentaje de embasados para un lanzador (0.87 hombres por cada inning).

El ex seleccionado cubano no quiere usar la palabra renacimiento y tampoco se sorprende por sus números. Además, prefiere compartir el crédito con sus compañeros.

"La temporada ha estado bien, como uno espera lanzar. Todo el spring training fue bastante bien. Cada vez que lanzo he tenido la suerte de que el equipo ha hecho las carreras adelante. Así que ellos también se merecen estas victorias'', apuntó Hernández con foja de 3-1.

Pero la realidad es que el apoyo ofensivo de los Nacionales no ha sido la razón del éxito del nativo de Villa Clara. De hecho, Washington produce un nada impresionante número de 4.65 rayitas por cada nueve episodios cuando lanza Hernández, a quien los contrarios apenas le batean .180.

Las estadísticas, sin embargo, también indican que el derecho no podrá mantener esa férrea dictadura sobre los bateadores rivales.

Cuando los oponentes colocan la pelota en juego le conectan para .180, un número que indica que los batazos han salido de frente. La tendencia lógica es nivelarse al promedio, que históricamente es alrededor de .300.

En otras palabras, vendrán muchos batazos que caerán donde no están los guantes del conjunto rival.

Estas proyecciones no le quitan el sueño.

"A mí no me importa lo que hable la gente, si habla o no hablan no me importa. No soy una persona que se va a molestar lo que dicen. Yo estoy concentrado en hacer mi trabajo y no en lo que la gente dice, como eso de que la efectividad va a subir'', alegó.

Por ahora disfruta de un éxito que pudiera tener su clave en otro deporte.

"Estuve practicando por primera vez durante este receso de campaña el raquetbol. Me iba cuatro veces a la semana al LA Fitness, que está en la Calle 8. Me invitaron un día y me gustó. Además de que lo disfruté bastante me ayudó para hacer cardio y también es bueno es para la agilidad'', puntualizó. "El año que viene espero volver a hacerlo de nuevo''.

Bajo este nuevo regimen de ejercicios, el Más Valioso de la Serie Mundial de 1997 espera mantenerse jugando "al menos unos cuatro o cinco años más'', antes de dar paso a un tercer deporte que espera alguna vez también practicar con aspiraciones profesionales.

"El golf es mi fascinación. Con eso soy muy serio. Quiero jugar en el Celebrity Tour y ser el primer cubano que está ahí. Y después, cuando llegue a los 50 años, ir al Senior Tour'', manifestó.

Pero antes de cambiar el montículo por los hoyos y el guante por los bastones, Hernández atesora una meta, que aunque luce cuesta arriba, ve posible.

"Quiero ser el pitcher cubano con más victorias. Tengo que trabajar duro y seguir ganando juegos. A ver hasta dónde puedo llegar'', admitió el lanzador que acumula 159 triunfos, a 70 del tope antillano en la gran carpa en poder de Luis Tiant. "Hay que continuar mirando el horizonte. Siempre adelante''.

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