La misión casi imposible del nuevo mánager de los Marlins

11/01/2012 12:09 AM

11/01/2012 5:16 PM

De un momento a otro los Marlins darán a conocer su nuevo mánager. Si no lo ha hecho ya en su mente, Jeffrey Loria decidirá entre los tres candidatos que permanecen con vida en esta carrera, levantará el teléfono y les comunicará a sus subalternos en la oficina central el nombre del elegido y todos se pondrán de inmediato a la tarea de reparar el edificio hoy lleno de grietas de la organización.

Ni los peces han realizado una búsqueda profunda –me extraña que no hayan entrevistado a miembros de minorías o al menos nada se ha sabido al respecto- ni el puesto de dirigente ha despertado mucho interés en los pasillos de las Grandes Ligas. Uno de los candidatos que perseguía el club, Brad Ausmus, les dijo a los Marlins que “no, gracias’’; mientras que otro ya entrevistado, Bryan Price, retiró su nombre de la brevísima lista para continuar como coach de pitcheo de los Rojos de Cincinnati.

Así que por decantación quedan el principiante Mike Redmond, y los veteranos Larry Bowa y Lloyd McClendon. Francamente, ninguno de los tres me ilusiona. No creo que tengan los ingredientes para timonear en medio de la tormenta estacionaria que flota encima del parque de La Pequeña Habana, pero si no queda más remedio, entonces, si yo fuera Loria, le daría esa mínima cuota de poder al ex receptor que durante años vistió el uniforme de la franquicia.

Redmond, al menos, conoce bien los entresijos y las debilidades de los Marlins, al dueño, al vicepresidente, al gerente general, es una persona comunicativa y con cierta dosis de esa personalidad deferente y poco inclinada a los conflictos. En sus años de pelotero era un poco el bufón de la corte, el encargado de rebajar tensiones y hacer reír a sus compañeros, y eso en tiempos de carencias de todo tipo se agradece.

Era, además, un jugador inteligente. Sin el talento pare brillar de manera constante, pero muy observador. Recuerdo que alguna vez Jeff Torborg, el primer mánager que inauguró la era de Loria luego del cambio de Montreal al Sur de la Florida y el que dio paso a Jack McKeon y su temporada mágica, habló sobre la posibilidad futura de ver a Redmond en el puesto de mando. Esa profecía está muy cerca de cumplirse.

Una alternativa a Redmond, si no es que Loria tiene algún candidato tapado como , sería Bowa, quien de manera indirecta pertenece a la misma escuela de Bobby Valentine y, todavía más lejos, de Ozzie Guillén. Dice lo que piensa y hace lo que dice sin importarle mucho el resto del mundo. Su estilo es abrasivo, fiero, pasional, con apenas espacio para la paciencia y mucho menos para le excusa.

Quienes recuerdan al Bowa jugador lo hacen con admiración, por su forma de ensuciar el uniforme con su desempeño agresivo, pero esa misma intensidad que desplegó en el terreno le ha traído muchos problemas al hoy analista de MLB TV. En Filadelfia tuvo un gran equipo con el que nunca logró grandes cosas. Muchas veces tuvo roces con sus peloteros, especialmente con Scott Rolen, a quien casi le destruye su carrera. Después de Guillén y tomando en cuenta la experiencia de Bobby V. en Boston, un Bowa no sería la mejor opción.

Entonces queda McClendon, el actual coach de bateo de los Tigrest que se entrevistó el miércoles con Loria. Salvo el bache monumental de los bates felinos en la Serie Mundial, la ofensiva siempre ha sido uno de los motores de los últimos equipos de Detroit. Al lado de Jim Leyland desde el 2006, ya tuvo experiencia como piloto con Pittsburgh, donde, claro está, no logró nada que no fueran campañas perdedoras. Pero estamos hablando de los Piratas. Es decir, la Siberia del béisbol.

Al final, el elegido vendrá a una plaza arrasada en sus ilusiones, con una nómina inferior a la del año pasado, con menos nivel de talento en sus filas y una capacidad de maniobra limitada. Esos desenfrenos de Guillén no serán permitidos, esa independencia de Joe Girardi no será tolerada. La normalidad volverá a los Marlins, pero eso no necesariamente significa que vuelvan los buenos tiempos.

Súmese a la Discusión

El Nuevo Herald tiene el gusto de ofrecerle la oportunidad de compartir información, experiencias y observaciones sobre las noticias que cubrimos. Los comentarios que haga pueden ser publicados tanto en nuestro sitio en línea como en el periódico. Lo invitamos a que participe en un debate abierto sobre los asuntos del día y le pedimos que evite el uso de palabras obscenas, frases de odio, comentarios personales y señalamientos que puedan resultar ofensivos. Gracias por ofrecernos sus opiniones.

Términos del Servicio