Un juego de Estrellas parecido a la eternidad
ERIC N’UÑEZ/ AP
NUEVA YORK
Fue el último Juego de Estrellas en el mítico Yankee Stadium y su
despedida resultó ser una eternidad.
Un elevado de sacrificio de Michael Young remolcó a Justin Morneau para que la Liga
Americana derrotase 4-3 a la Liga Nacional tras 15 maratonianos innings del Juego de
Estrellas más largo de la historia.
A las 1.37 de la madrugada del miércoles y luego de 4 horas y 50 minutos, Morneau
logró deslizarse quieto en el plato y con ello extendió a 12 la racha de juegos sin
perder de la Americana en el clásico de mitad de temporada. Fue el tercer juego seguido
que termina con un margen de diferencia de una sola carrera.
El batazo de Young ante Brad Lidge no pudo llegar en un momento más oportuno: ambos
equipos ya no tenían lanzadores en sus bullpens.
La victoria asegura que un club de la Americana arrancará de local en la próxima
Serie Mundial. Lo han hecho así sin falta desde que en el 2003 se decidió que el ganador
del clásico de otoño determina la localía inicial.
Este fue el último Juego de Estrellas en el mítico Yankee Stadium, ya que el equipo
de casa planea mudarse para la próxima temporada a un nuevo recinto que se construye a
unos cuantos metros de la actual ubicación.
También se dieron varios hechos inéditos: hubo récords de siete bases robadas y 34
ponches. La Americana fue el primer equipo en la historia en usar 12 lanzadores. Los
tres errores cometidos por Dan Uggla, el segunda base de la Nacional, fueron la mayor
cantidad para un sólo jugador.
El Viejo Circuito parecía que se encaminaba a la victoria cuando un doble productor
de Evan Longoria ante Billy Wagner con dos outs empató el juego 3-3 en el octavo,
forzando extra innings.
Fue la segunda vez que la Americana remontó en el juego, ya que J.D. Drew
--seleccionado como el Jugador Más Valioso-- pegó un jonrón de dos carreras ante el
dominicano Edinson Vólquez en el séptimo, empatando la pizarra 2-2.
Matt Holliday también la desapareció con un jonrón solitario en el quinto ante Ervin
Santana, otro pitcher dominicano.
La Nacional agregó su segunda rayita en el sexto frente a Justin Duchscherer. El
dominicano Hanley Ramírez abrió con sencillo al izquierdo, avanzó a tercera tras un
sencillo de Chase Utley al derecho y anotó gracias a un elevado de sacrificio de Lance
Berkman a lo profundo del central.
Los del Viejo Circuito se fueron arriba 3-2 en el octavo cuando Adrián González
remolcó con un elevado de sacrificio a Miguel Tejada, una carrera que fue acreditada
como sucia El dominicano Tejada abrió el episodio con un hit ante el relevista de Boston
Jonathan Papelbon, abucheado sin misericordia por los seguidores de los Yanquis. Tejada
se robó la segunda y termino en la tercera tras un mal tiro de Dioner Navarro antes del
elevado del mexicano González.
Todo iba a pedir de boca para la Nacional en la baja del octavo, luego que Brian
Wilson sacó a los dos primeros bateadores. Pero el manager Clint Hurdle llamó a Wagner
del bullpen y este permitió que Grady Sizemore le conectase sencillo. Acto seguido,
Sizemore se robó segunda y anotó con el doble de Longoria por la raya del bosque
izquierdo.
Hubo un festival de robos de base, con un nuevo récord de siete en el Juego de
Estrellas. Seis de las estafas fueron por corredores de la Americana.
Bajo una sonora ovación, el relevista de los Yanquis Mariano Rivera entró por
Francisco Rodríguez en la alta del noveno con un out y un corredor en la inicial. El
panameño Rivera cerró la puerta con un ponche a Ryan Ludwick, más el tiro de Navarro que
sacó out a Cristian Guzmán cuando trató de robarse segunda.
La última vez que el Juego de Estrellas se fue a extra innings fue el tristemente
célebre empate 7-7 en la edición de 2002 en el Miller Park de Milwaukee. El partido se
dio por terminado tras 11 entradas cuando equipos se quedaron sin lanzadores.
Rivera se vio en apuros en el décimo al tolerar sencillos seguidos de Russ Martin y
Tejada con un out, pero escapó bien librado cuando Dan Uggla bateó para doble play.
Aún venía lo mejor, ya que en la baja del décimo dos corredores de la Americana
--Young y Carlos Quentin-- fueron puestos out en el plato con la potencial anotación del
triunfo frente a Aaron Cook.
El drama siguió en el undécimo, en el que el jardinero central Nate McClouth recogió
una línea de sencillo de Young y sacó el rifle para poner fuera en el plato a Navarro,
otra vez dejando a la Americana rasguñando el triunfo.
Con Cook de vuelta en el 12do, Carlos Guillén pegó un batazo que por poco no se
convirtió jonrón al pegar contra el muro del izquierdo. El venezolano Guillén se instaló
en la antesala con un out, pero se quedó esperando el remolque al poncharse Longoria y
el rodado de out de Ian Kinsler por tercera.
Y así siguieron, como novela de no acabar, en una noche de verano, bien entrada la
madrugada y con el estadio vaciándose paulatinamente.
No hubo otro remedio que emplear a lanzadores que recién el domingo habían tirado más
de 100 pitcheos: Brandon Webb (Nacional) y Scott Kazmir (Americana), en el 14to y 15to,
respectivamente.
Kazmir terminó acreditándose la victoria.
Ben Sheets, Carlos Zambrano y Dan Haren, en ese orden los tres primeros lanzadores de
la Nacional, colgaron dos ceros cada uno al comienzo.
El 0-0 tras cuatro innings no se había producido desde el juego de 1990 en el Wrigley
Field de Chicago.
A diferencia de que los primeros lanzadores de la Nacional que trabajaron dos
entradas, el único en hacerlo esa cantidad por la Americana fue su abridor Cliff Lee. El
manager Terry Francona usó a sus siguientes serpentineros por un solo innning.
En los actos de preámbulo, 49 integrantes del Salón de la Fama estuvieron en el
diamante de la Catedral del Bronx, entre ellos Willie Mays, Hank Aaron, Rod Carew y Juan
Marichal, para saludar a los integrantes de ambos equipos. Las Grandes Ligas denominaron
el momento como la presencia de luminarias más grande aglutinada en un terreno de juego.
Como era de esperarse, todo giró en torno a los Yanquis y el adiós a un estadio con
85 años de existencia.
"Fue algo muy especial. Temblaba cuando corrí del bullpen al montículo'', contó
Zambrano. "Llevo seis, siete años en las mayores y todavía se me pone la piel de
gallina''.