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Los Marlins hablan en castellano...y luego en inglés

EL NUEVO HERALD

Alfredo Amézaga camina con gran velocidad del baño a su vestidor. Con su eterna sonrisa en los labios se acerca por detrás de Cody Ross y le pregunta, en español, si se puede contar con él para ganar el partido del día. Y Ross aprovechó para utilizar su palabra favorita en castellano: "Siempre".

A escasos dos metros, Mike Jacobs saluda a Hanley Ramírez. "¿Qué es lo que pasa?", le pregunta el inicialista al torpedero también en español. Ramírez sólo atina a responder con una sonrisa y un saludo de mano.

El español se escucha a borbotones en el clubhouse de los Marlins de Florida, y lo inusual es que no sólo las palabras de Cervantes salen de los labios de los peloteros latinos sino también de un puñado de los jugadores estadounidenses.

Jacobs es uno de ellos.

La esposa del inicialista, Vanessa, es del área de San Diego y habla perfectamente el castellano debido a que sus padres son españoles. "Yo entiendo bastante, pero no creo que pueda hablar de manera fluida", admitió Jacobs.

El toletero zurdo, quien aseguró que no tiene la habilidad para mantener una conversación larga en español, ensanchó sus conocimientos cuando estuvo en Venezuela para jugar en la temporada del 2005-06 con el equipo de Pastora de Occidente.

"Recuerdo que me gustaba la comida de allá. Fue una experiencia que disfruté bastante. Un circuito fuerte con muy buenos peloteros", evocó Jacobs, quien no pudo ajustarse al pitcheo venezolano y apenas concluyó con .237, un jonrón y nueve impulsadas en 27 encuentros.

Otro que apareció por el circuito venezolano fue Wes Helms. Defendiendo la camiseta de los Tiburones de La Guaira y luego la de los Tigres de Aragua, el suplente de las esquinas del infield de los peces también capturó el sentido básico del español.

"Puedo ir a un restaurante y pedir la comida en español sin problemas. También dar una dirección en un taxi. Es decir, las cosas básicas las puedo hacer", relató Helms, quien añadió que aprendió bastante viendo televisión en español cuando estuvo en Venezuela.

"Cuando los peloteros latinos hablan puedo capturar el sentido de la conversación", recalcó Helms.

Pero el que quizás mejor conoce los recovecos del español es Ross, en cuyo linaje transita la sangre latina, ya que uno de sus abuelos maternos era mexicano.

"Yo entiendo bastante. Yo diría que una conversación normal. Cuando no entiendo es porque están hablando muy rápido o porque usan palabras o giros típicos de algún país", reveló Ross, quien creció en Nuevo México en donde existe una numerosa comunidad mexicana.

Ross también aprovechó una corta pasantía por el béisbol dominicano, con los Leones del Escogido en la contienda del 2004-05, para soltarse un poco más y sentirse más cómodo con el español, idioma que aseguró el jardinero seguirá aprendiendo con Amézaga y el venezolano Renyel Pinto.

"Quiero conocer más porque además están viniendo muchos jóvenes de América Latina a las Grandes Ligas", admitió Ross. "Y el español se va a seguir escuchando. Siempre".


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