'El Duque' a punto de volver a las Ligas Mayores

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Por JORGE EBRO
jebro@elnuevoherald.com
Los viajes son de 14 y 13 horas en autobús, los hoteles no llegan a las cuatro estrellas, los parques apenas superan los 4,000 asientos, los compañeros de equipo son muchachos que no rebasan los 25 años como promedio, y el salario no es nada comparado con el de la Gran Carpa.
No por gusto les llaman las Ligas Menores.
Pero Orlando "El Duque'' Hernández se siente feliz como un niño, porque "comparado con Cuba, esto no es nada y bien vale la pena''. Tanto que ya el equipo de los Rangers de Texas podría subirlo de un momento a otro.
En el silencio de las afueras de Oklahoma City, el lanzador cubano prepara su regreso a las Mayores mientras juega con los RedHawks de Triple A, un equipo que pertenece al sistema de granja de los Rangers.
Para un veterano del calibre de El Duque, que ha ganado cuatro títulos de Series Mundiales y ha probado las mieles del éxito en un club tan emblemático como los Yankees de Nueva York, esta experiencia podría considerarse un sacrificio.
"Nada de eso'', afirmó el antillano. "Si hubiera tenido que ir al infierno para volver a las Grandes Ligas, lo habría hecho sin miedo. Este es el camino que Dios me dio para cumplir esta meta y lo he emprendido como un muchacho que se busca su primer puesto''.
Esto no era lo que tenía en mente la ex estrella de los Industriales en noviembre del año pasado, cuando llegó a coquetear con la idea del retiro luego de una operación en el juanete izquierdo, que le llevó a perder toda la campaña del 2007 con los Mets de Nueva York.
Un hombre que parece casi blindado contra la adversidad, El Duque habló de darle paso a los más jóvenes y de encontrar nuevos rumbos en la vida, pero una recuperación casi mágica le hizo reconsiderar cualquier idea de colgar los spikes.
"Esos fueron días muy duros'', reconoció Hernández, que llegó a los Mets en el 2006 tras un canje con los Diamondbacks de Arizona. "Hice todo lo posible por regresar y, luego de signos alentadores, pareció como si la vida me jugara una mala pasada. Nunca he perdido la confianza en mí, pero aquellos días. . ."
Pero el tiempo y la medicina cambiaron su suerte.
"Las lesiones nunca fueron en el brazo sino en el pie y este mejoró a una velocidad increíble'', comentó Hernández. "De pronto, me sentí renacido y el brazo estaba fresco luego de dos años sin mucha actividad. Muchos ya habían enterrado mi carrera y ahora quiero demostrarles a todos que todavía me queda combustible en el tanque para seguir adelante''.
Si la recuperación resultó mejor de lo esperado, lo difícil era convencer a los equipos de las Mayores de que un hombre que ya había visto pasar sus años más productivos aún podía lanzar a un alto nivel.
Cuando Juan Alvarez, cazatalentos de los Rangers, supo que El Duque iba a presentarse delante de los evaluadores en busca de una nueva oportunidad, tuvo sentimientos encontrados.
"El Duque ha sido un gran amigo mío desde mis tiempos de jugador'', expresó Alvarez, quien pasó por los Marlins, entre otros equipos. "Pero separé esos sentimientos y traté de ser lo más profesional posible. El hombre no se ha ganado la reputación de guerrero incansable por gusto. Me convenció lo que vi''.
Y el 16 de junio Hernández firmaba un contrato de Ligas Menores con Texas.
Dentro de los RedHawks, el cubano se encargó de terminar de abrir los ojos de sus nuevos empleadores al lograr marca de 2-0 y 3.38 de efectividad en seis actuaciones como relevista.
Como si fuera poco, la pistola de medir la velocidad le ha marcado 91 millas por horas.
"No cabe duda de que El Duque sabe cómo lanzar'', afirmó Scott Servais, director de desarrollo de jugadores de la franquicia al diario The Oklahoman. "Obviamente, él posee una larga y exitosa historia de dominar bateadores en las Mayores. Vamos a analizar si es una opción para nosotros''.
Si no ocurre un contratiempo, su vuelta a las Grandes Ligas se produciría justo después de la pausa del Juego de las Estrellas. Su contrato estipula que si para el 20 de julio no llega a los Rangers, la organización está obligada a darle la liberación.
Pero todo parece indicar que eso no ocurrirá.
"Los Rangers ya me querían de inmediato, pero les he dicho que unos días más aquí me harían mucho bien'', comentó El Duque. "Esto no es fácil. Para alguien como yo, soportar un viaje de 12 horas de Nashville, en Oklahoma, a Des Moines, en Iowa. . . Hay que tener mucho amor por la pelota. Yo no hago esto por dinero, sino por la pasión que sigue viva dentro de mí. Por ahora, la palabra retiro está prohibida''.
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