La UM aún sueña con un título
By ANDONI GONZALEZ-RUA
Especial para El Nuevo Herald
Tras sobrevivir la semana pasada frente a Wake Forest 28-27, la UM vuelve al campo esta tarde buscando revancha contra el equipo que le ganó 48-0 en el último partido del mítico Orange Bowl.
Aunque los Huracanes (6-2, 3-2) no han tenido el mismo juego dominante que los ayudó en el comienzo de la temporada y ya no se encuentran en el espectáculo nacional tras perder contra Clemson, el conjunto de Randy Shannon sigue como uno de los mejores de la conferencia y con un poco de ayuda todavía poseen esperanzas de coronarse en la ACC.
Lo único que necesitan hacer es ganar los tres partidos de conferencia que les quedan frente a Virginia, North Carolina y Duke y esperar que Georgia Tech pierda al menos uno de sus dos partidos restantes de liga.
De la manera en que están jugando los Yellow Jackets, invictos aparte de la derrota que sufrieron en el Land Shark Stadium el 17 de septiembre, no parece que cedan ninguna victoria a su rival.
En las últimas cuatro semanas, por su parte, Miami no ha sido el mismo equipo que derrotó tan fácilmente a Georgia Tech en septiembre. Las lesiones siguen multiplicándose, especialmente en el conjunto defensivo, y los errores ofensivos han sido bastante dramáticos.
``No somos el mismo equipo que fuimos durante los primeros cuatro partidos'', admitió el técnico Shannon. ``Tuvimos muchos jugadores en aquel entonces que estaban sanos como Ryan Hill, Pat Hill, JoJo Nicholas, Eric Moncur, Ray Armstrong, Sean Spence y Jordan Futch. Ahora están lesionados''.
Aun con todos los problemas que tiene, con una victoria frente a los Caveliers de Virginia (3-5, 2-2), Miami todavía se encuentra con posibilidades de ganar 10 partidos, algo muy inesperado al comienzo del año cuando abrieron contra cuatro equipos ranqueados.
Si esperan hacerlo tendrán que sobrevivir de nuevo sin muchos de los titulares defensivos. Asimismo, es prioritario que Jacory Harris se reencuentre con su mejor nivel, algo que en las últimas semanas le ha faltado.
En los últimos cuatro partidos Harris ha lanzado para ocho touchdowns; una cifra normal, pero nada espectacular. Sin embargo, la estadística más llamativa y preocupante es la de los seis pases forzados que han terminado en interceptaciones. A estas alturas su juego necesita mejorar. Claro está, todo la culpa no cae en sus hombros. Si esperan que el joven encuentre su nivel anterior, tendrán que protegerlo mejor.
Miami permite tres sacks por partido y la presión que siente el joven le está perjudicando claramente el juego aunque nunca lo admitiría.
Virginia se impuso por marcador de 48-0 a Miami en noviembre del 2007, en lo que fue el último partido en el Orange Bowl.
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