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Muerte de McNair fue homicidio

NASHVILLE, Tenesí

La muerte a balazos del ex quarterback de la NFL Steve McNair fue un homicidio, dijo el domingo la policía, pero las autoridades aún no dicen si pudo haber sido un asesinato seguido de suicidio cometido por la amiga de 20 años del atleta que apareció muerta a su lado.

McNair, de 36 años, recibió cuatro balazos, dos en la cabeza, de una pistola semiautomática, dijo el vocero de la policía de Nashville, Don Aaron. La mujer, Sahel Kazemi, murió de un balazo y el arma estaba debajo de su cuerpo, añadió.

Aaron dijo que las víctimas habían estado en una "relación en que salieron juntos durante los últimos meses''.

Cuando le preguntaron si las muertes podrían haber sido un crimen pasional, Aaron dijo que "ésa es una parte muy importante de la investigación mientras buscamos clasificar la muerte de la señorita Kazemi''.

La policía dijo que necesita entrevistar a más amigos de Kazemi y McNair antes de determinar si ella se suicidó, según Aaron.

McNair, cuatro veces seleccionado al Pro Bowl, estaba casado y tenía cuatro hijos. El y Kazemi aparecieron muertos la tarde del sábado en un condominio de Nashville que el ex quarterback compartía con un amigo y, según la policía, parece que murieron a la madrugada.

La policía dijo más temprano que no estaba buscando sospechosos y que no creía que la esposa de McNair estuviera involucrada. Mechelle McNair, madre de dos de los hijos del ex quarterback, debía ir a la policía a recoger las pertenencias de su marido.

"Ella aún está muy mal, muy dolorida'', dijo el agente Bus Cook.

No se esperaba que se concretaran los arreglos para el funeral antes de la tarde del lunes.

McNair condujo a los Titans de Tenesí en el famoso avance que quedó a una yarda de obligar a un tiempo extra en el Súper Bowl del 2000. Los Titans lo transfirieron a los Ravens de Baltimore en el 2006.

McNair se retiró el año pasado y hace poco había inaugurado un restaurante en Nashville.

Un hombre que atendió la puerta de una casa en un suburbio cerca de Jacksonville, Florida, dijo que era la casa de la familia de Kazemi pero que sus parientes no harían declaraciones.

"No tenemos nada que decir, por favor déjennos en paz'', dijo.

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