Jenni Rivera se entregó con pasión a su público

12/11/2012 3:52 AM

12/11/2012 5:43 AM

La cantante méxicoestadounidense Jenni Rivera, que murió cuando su avión se estrelló en el norte de México el domingo, no sólo se enfrentó a una impresionante lista de problemas de la vida real en sus 43 años, sino que tuvo apertura y la presencia escénica para cantar sobre todo ello de una manera que conectaba con su público.

“El secreto de su fama no fue que tuviera una voz excepcionalmente dotada, porque no la tenía”, dice el periodista de música y autor Agustín Gurza, de Los Angeles.

“Fue que derramó la historia de su vida en sus canciones, con todas sus fallas, caídas y tragedias, incluyendo un embarazo adolescente y el abuso doméstico. Los fans hicieron de ella una estrella, porque se vieron reflejados en ella”.

Rivera contó su historia en la música norteño y banda, ambos estilos de raíz mexicana, y no sólo vendió millones de discos en todo el mundo, según la contabilidad de la revista Billboard, sino que ganó tres nominaciones a los Grammy Latinos.

“Permanecer derrotada, llorando y sufriendo, no era una opción”, dijo Rivera a CNN en el 2010, año en que fue nombrada portavoz de la Coalición Nacional Contra la Violencia Doméstica. “Tuve que levantarme, sacudirme el polvo y seguir adelante. Eso es lo que quiero enseñar a mis hijas”.

Rivera “fue mucho más importante como símbolo cultural que como artista en sí”, dijo Gurza en una entrevista de correo electrónico. “Fue la primera cantante méxicoestadounidense del sur de California que alcanzó el estrellato a ambos lados de la frontera, y ese éxito inspiró a la legión de fans que compartían sus raíces inmigrantes y su humilde crianza obrera”.

De hecho, dice Gabriel Abaroa Jr., presidente y director administrativo de la Academia Latina de la Grabación, “para la mayoría de las personas Rivera fue casi un cantante social, una cantante aspiracional”.

Al dar la voz y la perspectiva de una mujer a importantes problemas personales y sociales, Rivera se ganó un lugar en la corta lista de honor de las voces femeninas en la música regional mexicana.

“Contrariamente a los comentarios mal informados que han surgido en los medios de comunicación después de su muerte, Jenni Rivera no rompió las barreras de género”, dice Gurza, autor de The Strachwitz Frontera Collection of Mexican and Mexican American Recordings (Chicano Archives).

“De hecho, ella ncaja dentro de una larga y respetada tradición de exitosas cantantes que data de la Revolución, como Lucha Reyes en la década de 1930 y, más recientemente, Lola Beltrán, Amalia Mendoza, Yolanda del Río y la fallecida Chavela Vargas”.

Lo más notable es que Jenni Dolores Rivera Saavedra, nacida en Long Beach, California, de padres mexicanos inmigrantes, logró esto “mientras se encontraba en una especie de tierra de nadie: Para muchos, no era los suficientemente estadounidense para el público estadounidense, o los suficientemente mexicana para el público mexicano”, dice Abaroa.

“Y sin embargo, por la fuerza de su talento y su personalidad, lo hizo —y fue tremenda. Llenaba lo mismo un auditorio o una sala de conciertos, que un estadio de fútbol o una plaza de toros”.

La presencia de Rivera en la televisión —como productora del reality show Chiquis & Raq-C, con la participación de su hija mayor, Janney “Chiqui” Marín, como productora y protagonista de I Love Jenni, un reality show de la televisión en español por la cadena mun2 de Telemundo, y como preparadora y jueza en The Voice, Mexico— engrandeció su papel cultural.

“Lo que diferenció a Jenni fue su disposición a exponer su vida personal, incluyendo aquellos episodios a veces sórdidos, como una deliberada opción de su carrera”, dice Gurza. “En esto, fue ayudada por la tecnología que no existió para sus predecesores, especialmente los medios de comunicación social y el ascenso del reality show en la televisión, donde encontró un terreno fértil para exponer su vida aún más.

“Esto ayudó a reforzar su importancia como fenómeno mediático, más que como una simple artista de grabación o ejecutante. Los fans seguían su historia como una telenovela, y se mantuvieron fieles a ella contra todos los malos actores que trataban de derribarla en la realidad, no sólo en la televisión”.

La suya fue una historia de “triunfo de la clase trabajadora, de los pobres, contra todo pronóstico, de perseverancia y agallas frente a la adversidad”, dijo Gurza. “... Los fans no se pueden cansar de eso, porque les da esperanza en su propia capacidad para superar todas sus dificultades y tropiezos”.

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