La dolce vita, el misterio tras los mitos

By CHARLES COTAYO
ccotayo@elnuevoherald.com
La dolce vita, la película de Federico Fellini que causó furor en el mundo entero cuando se estrenó, cumple 50 años. La fecha de su estreno todavía es polémica. ¿Cuál es la verdadera fecha de su nacimiento, 1959 o 1960?
Lo cierto es que Fellini la filmó entre marzo y agosto de 1959 --según declaró su protagonista Marcello Mastroianni. Sin embargo, la premiere mundial no fue hasta el 3 de febrero de 1960 en Roma, la ciudad que el recordado director italiano tanto amaba y que en el filme es un personaje y también una metáfora de la decadencia de la sociedad moderna.
La dolce vita fue presentada en el Festival de Cine de Cannes esa primavera, donde ganó la Palma de Oro a la Mejor Película. Es válido especular que la cinta estaba terminada a finales de 1959 y quizás fue ``aguantada'' para que --como el éxito cinematográfico a gran escala que es-- tuviera sus exhibiciones iniciales en la Ciudad Eterna, en Milán y en el festival fílmico más importante del mundo en la Riviera Francesa, en un clima más relajado. El ``calor de la pasión'' es uno de los temas clave del filme, que se regodea en la sensualidad y la sexualidad.
Fellini era un hombre muy estratégico para no haber pensado en esos términos; sabía muy bien la importancia de la fecha de estreno de una película, en este caso la producción más ambiciosa de su carrera en aquel entonces. Ya había ganado dos Oscar a la Mejor Película en Lengua Extranjera por La Strada (1954), con Anthony Quinn y Giulietta Masina, y Noches de Cabiria (1957), también con Masina, con quien Fellini estuvo casado. La dolce vita se estrenó en Estados Unidos en 1961 y recibió el Premio de la Academia por sus espléndidos vestuarios.
Su realización también estuvo repleta de controversias. Una de las más notorias tuvo que ver con el poderoso productor italiano Dino De Laurentiis, quien insistió en que el protagonista debería ser uno de los superastros del momento: Paul Newman. Fellini tenía otra visión para el muy italiano personaje llamado Marcello Rubini: un actor prácticamente ``desconocido'' por el público, para crear cierto mystique. Claramente, la decisión por parte de Fellini de contratar a Mastroianni fue un casting ideal. Es imposible imaginar a otro actor interpretando a ese complejo periodista que navega dentro de la sociedad chic romana donde los escándalos de los ricos y famosos eran las perlas de su corona. De Laurentiis se lavó las manos con el proyecto y se fue a producir otras películas.
El enorme triunfo internacional de La dolce vita convirtió a Mastroianni en un actor tan famoso como Newman. Y, sin embargo, para la sueca Anita Ekberg --según ella misma dijo-- la película la encasilló en la figura estereotípica del voluptuoso símbolo sexual que tan extraordinariamente interpreta. Sus escenas bailando rock, jugando con un gatito y ese inolvidable momento en el que entra en la Fontana di Trevi para refrescarse en las aguas que brotan del antiguo monumento, son imágenes imborrables.
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