• Salir
  • Centro de Membresía

Ning An, con la Orchestra Miami, un concierto diferente

dfernandez@elnuevoherald.com

El esfuerzo realizado por la Orchestra Miami y su directora Elaine Rinaldi merece no sólo la larga ovación que obtuvo en su concierto del viernes, en el Miami Dade County Auditorium, sino el constante apoyo del público miamense. No es fácil en nuestros días llevar adelante una empresa artística. En su tercera temporada, tanto el grupo selecto de músicos como su talentosa directora han logrado salir de este reto con colores triunfales.

Su entrega de la Obertura Leonore no. 3, op. 72 fue sin duda brillante, y especialmente acertado el efecto de la trompeta en off. Rinaldi tiene un estilo bien definido que se inclina a lo conservador y balanceado. Su

Beethoven tiene mucho más de clásico que de romántico. Sin que por esto la directora pase por alto los contrastes y los efectos dinámicos. Simplemente, no exagera los tempi ni las dinámicas, como suelen hacer muchos en nuestros tiempos, tratando de darle a todo contrastes excesivos que si bien acentúan el dramatismo también multiplican los clímax restando a veces el efecto final o desvirtuando bastante la partitura.

De igual manera el Concierto no. 1 para piano y orquesta, en si bemol menor, op. 23, de Chaicovsky --siguiente oferta del programa-- fue un poco más sobrio que lo que suele verse en muchas interpretaciones al uso que se convierten en carreras maratónicas o competencias de decibeles. Con el laureado Ning An como solista, esta obra tuvo sin duda un intérprete de calibre e irreprochable técnica, aunque a veces la orquesta no estuvo totalmente acoplada. Sin embargo, es preciso elogiar el trabajo de dinámicas de Rinaldi que, sin perder una nota de los crescendos y los tutti más rimbombantes, nunca --ni siquiera en el espectacular final-- eclipsó al pianista, cosa que rara vez puede disfrutarse en las salas de Miami, donde parece que el director lleva la orquesta contra el pianista y no con éste. Aquí, hasta en el hermoso final de complejísimas armonías, las andanadas de acordes eran perfectamente distinguibles sin que por ello perdiera lustre el discurso orquestal.

La segunda parte de la noche estuvo por completo dedicada a la Sinfonía no. 1, en do menor, op. 68, de Brahms, uno de los monumentos de la literatura sinfónica. Al igual que en las obras anteriores, Rinaldi no se dejó llevar por las exageraciones y su trabajo interpretativo se mantuvo dentro de un estilo mesurado con especial cuidado en la elaboración de las frases y su juego dentro del entramado armónico, atenuando --es preciso decirlo-- algunos efectos dramáticos a los que el público puede estar acostumbrado con respecto a esta pieza.

Si bien se puede resentir la ausencia de algunos clímax intermedios, no es menos justo admitir que con la intención de Rinaldi es posible descubrir sutilezas y paisajes sonoros que en otras versiones se tiñen de una urgencia e intensidad que quizá no sea necesaria y posiblemente se alejan de la intención del compositor. Fue ésta una versión equilibrada y bien pensada, en la que hay que destacar los momentos solistas de las flautas, el concertino y, sobre todo, el apoyo rítmico de los tímpanis, que estuvieron esa noche impecables. El cuarto movimiento, Adagio-Allegro non troppo, ma con brio, fue interpretado por esta directora y sus músicos con la justeza que las indicaciones del tempo indican, sin irse a juegos efectistas; pero que resultó impactante en su elaborado final.

Quizá el estilo de Rinaldi no sea para todos los gustos, y por supuesto, hay mucho que pulir en esta joven orquesta; pero el que el público ovacionara de pie su actuación indica que hay muchos que aprecian su arte.• 

¡Sea la primera persona en comentar sobre este artículo. Haga clic en la barra de 'Agregar Comentario'.


El Nuevo Herald se complace en ofrecerle a sus lectores la oportunidad de compartir experiencias e intercambiar observaciones sobre lo que publicamos diariamente en nuestra edición digital.

Los instamos a participar en nuestros debates de manera abierta y franca, pero sin hacer juicios hirientes o fuera de orden. Nos reservamos el derecho a eliminar las opiniones que no cumplan estas normas. Algunos de las comentarios que usted hace pueden ser reproducidos en el diario impreso o en otras páginas de nuestro sitio.

Muchas gracias por compartir sus puntos de vista.

Para hacer comentarios debe registrarse en elNuevoHerald.com la primera vez. Lo que escriba estará debidamente identificado con su nombre de usuario. ¿Todavía no se ha registrado? Clic aquí -- para hacerlo ahora mismo.

  • Videos