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Un recital extraordinario

dfernandez@herald.com

Auspiciados por L'Opera Nostra, la soprano Hilda del Castillo y el barítono Nelson Martínez ofrecieron un extraordinario recital el sábado 8, en la St. Phillip Episcopal Church, que casi se llenó a tope por la abundancia de admiradores con que cuenta este dúo.

En el piano, la joven y talentosa María Paulina García, demostró una singular capacidad para el difícil arte de acompañar, ajustando sus tempi al estilo y despliegue de los solistas. Fue una noche de constantes aplausos, pues tanto Del Castillo como Martínez proyectan una gran simpatía que fue correspondida esa noche por un público que casi desde el principio los ovacionó de pie.

Del Castillo, eminente maestra de canto que cuenta con distinguidos alumnos, no es frecuente en las salas de concierto de Miami. Posee una voz poderosa que llega con facilidad a los más altos registros. Tampoco se puede decir que le falte técnica, pues al cabo de la noche, apenas pudieran señalársele algunos accidentes apenas perceptibles, sin embargo --quizá por cuestión de timbre o de gusto personal-- su actuación no me entusiasmó. En las arias operísticas faltó algo de refinamiento en el estilo, en el juego dinámico, en la expresividad, que a veces resultó estereotipada; mientras que en las canciones tradicionales y en la zarzuela, hubo demasiados agudos.

En cambio Martínez fue algo extraordinario. Desde que debutara en Miami, el barítono ha dado lugar a las más elogiosas críticas y comentarios; pero su actuación del sábado escapa a toda definición. Su poderosa voz ha ganado en colores, y su proyección, dentro de la excelente acústica del lugar, parece haber aumentado. De igual manera sus dotes dramáticas han alcanzado un mayor nivel de convencimiento. Por otra parte, el cantante se mostró --cuando estaba fuera de papel-- muy contento, jovial, seguro, y eso contribuyó no poco al éxito de la noche. Del Castillo también se mostró muy alegre y agradecida de las constantes ovaciones de pie. La atmósfera resultó muy agradable.

Martínez ha alcanzado un nivel digno de los mejores escenarios del mundo, y aunque muchos en esta ciudad ya lo saben, les recuerdo que no se deben perder ninguna de sus actuaciones aquí, porque quizá muy pronto tengamos que viajar para disfrutar de uno de los mejores barítonos del momento.

Tanto aplaudió el público al final --el dúo de La viuda alegre-- que hubo tres encores, Estás en mi corazón, por Del Castillo; The Impossible Dream, por Martínez, y a dúo: Como el arrullo de palmas. • 

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