Encuentro musical con el pueblo cubano tiende puentes
Algunos hechos están claros después del histórico concierto Paz sin Fronteras en La Habana: Juanes y sus artistas acompañantes cumplieron con creces su proyecto de paz y amor, ofrecieron un mensaje de esperanza a los cubanos de la isla, tendieron un puente entre cubanos de aquí y de allá, irrumpieron por unas horas en el aislamiento del pueblo cubano y lograron expresar con inteligencia su mensaje de estímulo al cambio.
Fue un concierto de cinco horas que divirtió a una población sedienta de recibir visitas estimulantes, un oasis en medio del desierto; pero más allá del `ratico' de alegría logró una inmensa complicidad entre público y artistas.
En la Plaza de la Revolución de un país que califica de traidores a quienes se marchan, se mencionaron palabras como Miami, exilio, libertad; y frases como Cuba libre, una sola familia cubana y es tiempo de cambiar. Esas expresiones fueron dichas por los artistas de manera sutil, evadiendo la censura con el debido respeto al acuerdo con el país que visitaban.
``Cambiemos el odio por amor'', dijo Juanes, ante 1 millón 150,000 espectadores, en su mayoría jóvenes. ``Vinimos a Cuba por amor muchachos, si vencimos el miedo para estar aquí esta tarde pensamos que ustedes también pueden perder el miedo (...) el futuro está en sus manos muchachos''. En otra ocasión repitió: ¡Cuba libre, Cuba libre! Todo esto dicho sin espíritu de arenga, con la necesaria ecuanimidad en su mensaje, como cuando señaló: ¡Por una sola familia cubana!, mensaje que parecía venir de su condición de colombiano residente en Miami.
Al interpretar su viejo tema Sueños, sobre los secuestrados por la guerrilla colombiana, lo dedicó a todos los que guardan prisión injustamente. Al despedirse, mencionó a Los Aldeanos y a Silvito El Libre, artistas contestatarios cubanos de todos conocidos. Horas antes de llegar a La Habana, el rockero había recalcado a la prensa madrileña la importancia de que Gloria Estefan y Willy Chirino canten en Cuba.
¿Qué más se puede pedir a un músico no cubano al que se le concede permiso para actuar en un país totalmente cerrado al mundo?
El español Miguel Bosé, pilar de los conciertos Paz sin fronteras, también hizo comentarios signficativos. Al iniciar su canción Nada particular dijo ``hay mucha esperanza ahí adentro'' y ``parece escrita para ustedes''. El tema habla de una isla en medio del mar que el autor pide llamar libertad. A dúo con Juanes, estribillos como ``es tiempo de cambiar el odio por amor'' y ``es tiempo de cambiar'' llevaban la intención esperada.
La efervescente Olga Tañon, al borde de un ataque de emociones, mencionaba a Dios y la Virgen de la Caridad del Cobre, daba desde el escenario el mensaje de un padre exiliado en Miami a su hija que no ve hace 20 años y exclamaba: ``¡It's time to change!'' en el idioma del país donde vive.
La armonía entre público y artistas evidenció la buena voluntad de los involucrados. Parecía que existía la consigna de aprovechar esas horas, no sólo para disfrutar de algo único en tantos años de soledad, sino para sellar un pacto que tiene que ver con el futuro.
El concierto hizo que el gobierno cubano admitiera otras corrientes, siquiera por unas horas, y cumpliera con acuerdos y pedidos (ante los ojos del mundo enfocados en ese acontecimiento, no podía darse el lujo de manipular). En la tarima, Silvio Rodríguez y Amaury Pérez, invitados del patio, se comportaron sin protagonismo, y, aunque Amaury disfrutaba mucho el momento, Silvio pareció ensimismado y sombrío al desempolvar su canción Ojalá, símbolo para todos los cubanos de su etapa de rebeldía ante el sistema.
El concierto que hizo historia el domingo en La Habana tiene un trasfondo relacionado con abrir puertas, mejorar relaciones entre Cuba y Estados Unidos, y entre cubanos de la isla y del exilio; lograr derechos humanos en la isla, superar odios de ambas partes.
Es obvio que unas horas de concierto no cambian un sistema, pero pequeñas acciones como éstas pueden lograr el inicio de un cambio de actitudes a favor del pueblo cubano. Lo que hace pensar que, definitivamente, vivimos tiempos nuevos, mejores, de unión y de esperanza.
nniurkaa@aol.com
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