Reinaldo Bragado Bretaña en ausencia y presencia
fotos de la presentación de Baquiana en el Centro Cultural !!END TAG!!
Reinaldo Bragado Bretaña (nacido en Cuba en 1953) falleció muy tempranamente en 2005, en la ciudad de Miami, pero no podemos olvidar su presencia, aunque esté ausente. Las letras que dejó escritas siguen revelando su industria y creatividad. Los 10 cuentos compilados en Después de la vigilia (Aduana Vieja, Valencia, España), editado por María Rivera, su viuda y heredera, son prueba fehaciente. Inéditos desde Cuba y enviados clandestinamente, su publicación cumple con un deseo vital del escritor: ``Ningún régimen totalitario puede comprender lo que significa, para un autor, su obra'', escribió. En octubre, el Pen Club de Escritores Cubanos en el Exilio, cofundado por él, patrocinó su presentación en el Instituto de Estudios Cubanos y Cubano Americanos (ICCAS), de la Universidad de Miami, con Angel Cuadra, presidente del Pen; Luis de la Paz, vicepresidente, y Armando Alvarez Bravo, de la Junta Directiva. Rivera leyó uno de sus cuentos: La visión volante.
`DESPUES DE LA VIGILIA'
``Bragado fue testigo de su espacio y de su tiempo'', dijo Cuadra. ``Escribió para la literatura y también para la historia (...) trajo la isla en sus hombros, pero su corta vida no le alcanzó para publicar toda su obra''. También informó que hoy una de las Bibliotecas Independientes de Cuba lleva su nombre (en la calle 18 número 5 entre Línea y Calzada, en el barrio del Vedado).
De la Paz recordó la obra total de Bragado, y sus referencias a una escritura ininterrumpida por la policía en este verdadero territorio libre de América que es Miami, aunque la mayoría de sus ficciones y poemas publicados se originaron en Cuba, sus novelas, La estación equivocada, La noche vigilada, La ciudad hechizada y La muerte sin remitente, y sus relatos, Bajo el sombrero, En torno al cero, Curazao 24: cuidado con el perro y La alcantarilla mágica. De personajes marginales y nocturnales, su literatura fue un perfil de la sociedad cubana, le matizó Bragado en una ocasióna De la Paz, quien advirtió que este escritor supo delimitar los géneros: el periodístico, el narrativo y el de su arte, pinturas y trabajos fotográficos. Los derechos humanos fueron el tópico de sus cerca de 1,000 artículos periodísticos y sus programas radiales, y del libro Castro contra Castro: El caso de Tania Díaz Castro.
Alvarez Bravo, autor del prólogo de Después de la vigilia, señaló que la rebeldía más absoluta de un escritor es que su obra prevalezca, comentando además que ``este libro de cuentos tan lleno de inocencia, cruda veracidad y fantasía'', tiene constancia temática y estilística. Hay en el autor ``una capacidad para moverse sin sobresalto entre la carnalidad de la inmediatez del realismo y su natural disposición para lo fantástico'', dijo. Y, ``a pesar de su tenaz compromiso con la libertad de su patria, nunca hizo de la obra uno de esos abominables `textos comprometidos' que tanto proliferan en la Isla tiranizada y, con otro signo, no menos abominable, a este lado del mar''. Bragado sólo buscó justificarse en su calidad literaria.
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