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'Taxidermia', sólo para masoquistas

Crítico de cine/El Nuevo Herald

Créalo o no, Taxidermia empieza con el ritual de un hombre que le prende fuego a su pene. Y créalo o no, esto se pone mucho peor.

El recluta Morosgovany recibe humillantes órdenes de su bestial sargento, que luego declama una serie de irrepetibles indecencias filosóficas. A Morosgovany le entran por una oreja y le salen por la otra, porque es masturbador empedernido con raras fantasías de excitación, como practicarle la circuncisión a un bebé (verídica, sangrienta y en close-up). Por fin, el idiota logra acostarse con una vieja deforme, en detalladísima y repulsiva pornografía. Por motivos ignotos, le pegan un tiro en el cogote y así termina la primera fase del suplicio cinematográfico.

De repente, sale el corpulento Kalman, representando a Hungría en una competencia de ver quién come y vomita bazofia con mayor rapidez. Kalman triunfa al patentar un asquerosísimo sistema vomitivo. Las mandíbulas se le traban, el cucharón se le atraganta y a poco muere, pero en el hospital lo casan con una aún más gorda que él, prometiéndole luna de miel en Cuba ``un paraíso socialista donde las naranjas se caen de los árboles''.

Por fin, en el tercer episodio aparece el taxidermista del título, un flaco cadavérico, hijo de Kalman. Papá se ha puesto tan monstuosamente obeso que no puede levantarse de su poltrona y cuando lo dejan solo es devorado por sus gatos hambrientos. El vástago taxidermista procede a rellenarlo de aserrín y mondongo de cochino. A continuación, se embalsama en vida, metiéndose vísceras palpitantes por el torso despedazado. Cuando se cose con la última puntada de la aguja, la cuchilla de un aparato especial lo decapita. Terminan exhibiéndolo como obra de arte en una convención mundial.

Ante una alucinación paranoica como Taxidermia, siempre sale alguno a decir que es sátira del comunismo y teratológica joya imperecedera. He tratado de describirla con máxima mesura y la he padecido por obligación y oficio hasta el final. Quien de motu proprio pague en un cine por someterse a este tormento ya tiene reservada Poltrona de Platino en el Purgatorio de los Masoquistas. • 

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