CARAS
Karla Martínez, más que una bella sonrisa
MANUEL EDUARDO SOTO
El Nuevo Herald
LA PRESENTADORA MEXICANA DEBUTA COMO ESCRITORA Y AFIRMA SER UNA AMA DE CASA COMO CUALQUIER OTRA
La mexicana Karla Martínez, copresentadora de Despierta América, debutará la próxima semana como escritora cuando salga a la venta El poder de la sonrisa, el primer libro que escribe en sus cortos 31 años de vida.
En la obra de 200 páginas, Karla hace un recorrido de su vida desde estudiante de primaria en su natal Chihuahua, hasta su contratación para formar parte del popular programa de Univisión junto a Fernando Arau, Ana María Canseco, Raúl González y Jackie Guerrido.
''Hace mucho tiempo que me nació la inquietud de escribir'', dijo Martínez en reciente conversación telefónica con El Nuevo Herald desde su hogar en Miami Beach, teniendo como música de fondo a su hijita Sabrina Sakae, de un año. ``Es una afición que he tenido toda la vida, pero por una razón u otra fui posponiendo la salida de mi primer libro''.
El martes 13 de mayo, El poder de la sonrisa (Grijalbo, $16.95) estará en las librerías de Miami y de otras ciudades de Estados Unidos. Sus admiradores, que seguramente lo leerán rápidamente porque está escrito en forma sencilla y amena, pueden quedarse tranquilos porque la ex modelo ya tiene otros dos libros en mente.
''Este era el momento preciso'', agregó. ''Primero, porque como profesional he alcanzado mi meta de conducir un programa de televisión; y segundo, porque puedo escribir como mamá'', señala la bella mexicana de quien esta semana se supo que está embarazada de su segundo hijo.
Su esposo, el también mexicano Emerson Peraza, como era de esperarse, es el personaje central del libro y de la vida de Karla, quien cuenta cómo durante más de una década se fueron enamorando, alejando, haciéndose amigos y finalmente casándose, como si se tratara de una película.
''El está muy contento con el libro'', afirmó Martínez al otro lado del teléfono, horas después de cumplir con su trabajo en Univisión. ``Nunca dejé que leyera el manuscrito, pero no es celoso, así que no dijo nada sobre otros pretendientes que menciono. Conocí gente durante nuestras separaciones, pero nada en serio, y lo esperé. Me tiene mucha confianza''.
Otro de los hombres que ocupa un lugar especial en la vida de Karla es Mario Góngora, con quien grabó sus primeros segmentos televisivos en El Paso, Texas, por $200 cada uno, y luego se reencontraron en Miami, cuando ella se integró como reportera de El Gordo y la Flaca, con mucho entusiasmo pero poco dinero para iniciar su vida en la capital del sol.
''Los días pasaron y Mario y yo andábamos juntos para todos lados'', escribe Martínez en El poder de la sonrisa. ``Le había pedido que me diera hospedaje en su casa mientras juntaba un dinerito para pagar el depósito y rentar un apartamento. Le dije que serían unos días, pero esos días se convirtieron en poco más de un mes''.
La situación era incómoda para Karla, pues Mario era soltero y recibía visitas del sexo opuesto a las que tenía que explicarles por qué vivía con él esa chica tan linda. ''Emerson tampoco entendía la situación'', agrega luego, indicando que su enamorado tenía problemas de visa, por lo que ella tenía que ir a México para poder verlo.
Al dejar Control y comenzar en Despierta América, la presentadora, que estudió comunicaciones en la Universidad de Texas, en El Paso, tuvo que cambiar su estilo de vida, acostándose a las 8 de la noche para poder levantarse a las 4 de la madrugada y estar maquillándose e informándose del acontecer noticioso a las 5. El programa comienza a las 7 y termina a las 10 de la mañana.
Mario, que hoy tiene su propia productora de televisión, está casado y Karla y Emerson mantienen una linda amistad con él. Incluso, son padrinos de uno de sus hijos.
Pero Karla no está conforme con su apartamento en La Playa y su Mercedes, según dijo.
''Me gustaría tener un programa para mí sola'', explicó, aunque dijo llevarse muy bien con sus compañeros. ``Quisiera tener un talk show a través del cual poder ayudar a muchas mujeres a superarse, y dedicarme a escribir, porque tengo dos libros en mente''.
A pesar del mundo glamoroso en el que se desenvuelve, Karla Martínez se considera una mujer común y corriente. ``La gente cree que porque uno está en la televisión tiene que ser una persona distinta al resto. Yo no, voy al supermercado y converso con las cajeras, llego a mi casa y me pongo chanclas. O sea, soy como cualquier ama de casa''.
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