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Tommy Torres, lo bueno insuperable

By SARAH MORENO

Con 'Tarde o temprano', su nuevoCD, el cantautor boricua apuesta por los momentos mágicos.

En la música, el lamento paga. Las canciones de amores perdidos suelen ser más populares. Tommy Torres es uno de esos compositores privilegiados, con la suficiente experiencia para olfatear un buen tema, que se atreva ir a contracorriente, y hablar de ese momento mágico en que ''la noche es eterna, lo agrio es dulce, lo malo es bueno y lo bueno es insuperable''. Pegadito, el sencillo de su disco más reciente, Tarde o temprano, lleva varias semanas en el top ten del pop latino en Estados Unidos.

'Se nos hace tan fácil escribir de desamor, de `cortarnos las venas', como dice la gente, que cuando llega una canción que es como una fotografía de un momento feliz, íntimo y hasta sensual, si lo quieres interpretar así, uno la aprecia más, y creo que el público también'', comenta el cantautor y productor puertorriqueño.

Para la promoción de Tarde o temprano, las oficinas de Warner Music Latina, en Miami Beach, están adornadas con afiches de Torres. Es como si la repetición de su rostro imitara los múltiples sombreros que se ha puesto en la profesión: como productor, es el responsable de importantes éxitos en la carrera de Ednita Nazario, Ricky Martin y Ricardo Arjona; y como cantautor, es el padre de un álbum homónimo (que lanzó en el 2001) y de Estar de moda no está de moda (2004).

Por eso conoce muy bien los resortes que disparan la atención del público. ''Escribir de rupturas, de amores que ya no son, de recuerdos, es un botón que aprietas y no te falla'', observa. ``No sé si será porque cuando alguien está disfrutando de un momento bonito en su vida no tiene tiempo para escribir''.

El sí encontró el tiempo para sincerarse. ''Todo lo que busco lo he encontrado aquí, amarrado a tu cintura, pegadito...'', canta Torres.

El joven cuyo padre esperaba que fuera contable se hizo músico. ''A los 15 años llegaba de la escuela y me encerraba en una habitación a tocar guitarra'', recuerda. En 1993 se graduó de Berklee College of Music en Boston como arreglista comercial. Trabajó varios años en un estudio de grabaciones en Nueva York, en la época en que por allí campeaban Mariah Carey y Michael Jackson. Y el año pasado vivió un momento cumbre en su carrera cuando la revista Billboard lo nombró el productor más difundido en la radio en español.

''El teléfono no paraba de sonar con artistas tratando de conseguir que trabajara con ellos'', recuerda. ``Sin embargo, la fuerza que me atrae hacia este disco ha sido tan fuerte que he puesto todo en pausa. Y lo he hecho porque entiendo que, musicalmente, es la propuesta más profunda de mi carrera''.

Hasta Tarde o temprano, Torres se había mantenido dentro del pop/rock, y con una línea muy definida como cantautor. ''En este disco le di libertad a la imaginación. También incorporé instrumentos típicos de la música puertorriqueña, como el cuatro, y [géneros] como la bomba y la plena, mezclados con sonidos electrónicos que no había tocado dentro de mis discos'', explica.

La variedad ha enriquecido el disco. Torres se ha creado pequeñas historias y ha compuesto de una manera más instintiva. Logró imaginarse como un preso en Los otros cinco, o fue un pirata enamorado en Mar adentro.

''Me encontré a Víctor Manuelle en el aeropuerto y le conté que viajaba a Puerto Rico para inspirarme'', cuenta Torres de cómo nació Mar adentro. ``Me dijo que me fuera a Isabela, y me prestó un apartamento que tiene allí''.

Isabela, una villa pesquera que Torres describe ''cayendo sobre el mar'', con playas de olas muy altas que son favoritas de los surfers, fue en otra época nido de los piratas que dominaban el Mar Caribe. ``Imaginé que si un pirata se enamoraba de verdad, lo tenía bien difícil. Lo primero que tendría que pasar es que la pareja lo aceptara cómo es''.

La vida del pirata --llena de emociones y aventuras, pero muy solitaria-- le provocó una comparación con la del artista. ''Este es como un niño tras un sueño, está siempre viajando. Para quien se involucra con un artista, eso puede parecer muy atractivo y romántico al principio, pero después te preguntan: ¿Va a ser así todo el tiempo?'', confiesa Torres, como quien ha vivido antes la situación.

La canción se convirtió en una proposición de amor. ''Te daré todo de mí, pero no pienses que de la noche a la mañana voy a cambiar y coger un trabajo de nueve a cinco'', reafirma Torres en la entrevista.

Cuando era adolescente le gustaba el rock, pero al venir a estudiar a Estados Unidos comenzó a alternar The Police y Journey con El Gran Combo, Rubén Blades y Juan Luis Guerra. Lejos de casa, su interés por la música puertorriqueña ha ido creciendo.

''El mundo tiene la impresión de que la música caribeña es para bailar todo el tiempo, pero hay otras cosas que tienen mucha alma y riqueza'', dice refiriéndose al aguinaldo, ``una música para escuchar''.

Por otra parte, la plena ponceña le ha dado el tema más divertido del disco, El trabajito, que parte de una canción tradicional, Cuando las mujeres quieren a los hombres. Velas por los rincones, hechizos y brujerías descubren las artes de una femme fatale caribeña.

''Agarré las frases que me parecían más políticamente correctas y escribí una canción sobre eso'', dice Torres, que temió que las feministas lo fueran a ''acribillar''. ``Creo que se van a reír, porque es tan exagerado''.

En medio de la canción, el compositor sintió la necesidad de que viniera alguien al rescate. Se le ocurrió llamar a Tego Calderón, que es de Loiza, una de las cunas de la plena, cuenta.

''Su voz tiene un swing, un timbre tan particular, y hace un contraste con la mía'', concluye Torres, que buscando en las raíces ha encontrado un sello más rico y personal.• 

smoreno@herald.com




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