
La novela El ruido de las cosas al caer, de Juan Gabriel Vásquez, se inicia con la fuga y posterior caza de un hipopótamo del extravagante zoológico que era propiedad del abatido narcotraficante Pablo Escobar. Fue este acontecimiento inaudito el que disparó los recuerdos del protagonista Antonio Yammara quien en el 1995, conoce a Ricardo Laverde, individuo que ha pasado 20 años en la cárcel en Estados Unidos. Laverde, de quien se sabe que fue piloto, es asiduo de los billares donde Yammara, profesor universitario de Derecho, consume sus horas de ocio. Entre los dos se fraguará una amistad, no profunda, pero sí lo suficientemente solidaria para que una de esas tardes Laverde le pida con urgencia que le busque un sitio donde poder escuchar una grabación. Yammara lo lleva a pocas cuadras de lo que fue la casa del poeta Asunción Silva, ahora convertida en Centro Cultural, allí Laverde escucha conmovido las últimos momentos de los pilotos del avión siniestrado donde viajaba su mujer, la norteamericana Eliene Fritts.