Nuevo `Paraíso' en la Cinematheque
El ``paraíso'' es lo que espera Iván (Adrián Mas) al escaparse de Cuba en una malhadada balsa, pero al llegar a Miami se encuentra con que tiene que trabajar en menudencias. Le dicen que por la misma prueba de fuego han pasado todos los exiliados cubanos. Pero él se queja de que ya él pasó esa prueba en Cuba, con muchas ``patadas por el trasero''. Era lo que se denomina en la isla un ``jinetero'', prostituyéndose con hombres y mujeres. En Miami, el balsero quiere superarse. Bueno, ésa es la historia aparente. La verdadera es que el protagonista del filme Paraíso de León Ichaso, tan buen mozo y tan simpático, tan convincente y engañador, es un psicópata desalmado.
En su presentación en la Cinematheque de Miami Beach el fin de semana pasado, donde se reestrenó la cinta, Ichaso justificó a su personaje como metáfora de lo que le ha hecho Fidel Castro al pueblo cubano. Pero si este joven hubiese llegado del Subsahara a España, o de Argelia a Francia, habría tenido parecidas razones: la de una niñez desvalida, un abuso constante de su psique o unos genes alterados.
La película, filmada en 23 días al costo de $30,000, que se presentó en el Festival de Cine de Miami este año, ha sido reeditada, y el ritmo se ha incrementado, acercándose más a un thriller, pero no totalmente, porque el objetivo no es sólo alarmar con la acción, sino contrastar a una sociedad de exiliados cubanos, aclimatada --¿enquistada?-- en Miami, con el fenómeno que llega a sus costas. ¿Por qué el realizador escogió este personaje tan pervertido para su tercera película sobre los exiliados?
``Yo no lo veo tan malo, le tengo lástima'', respondió, ``a él le dijeron [en Cuba] que tenía que asimilar tantas cosas, que ingresó en un mundo inventado donde había que improvisar. No es malvado, es el hijo de Frankestein'', afirmó Ichaso. ``Es una cosa puesta toda junta por falta de libertad, una mezcla degenerada''. El origen del personaje es un cubano que se encontró en Toronto, Canadá. ``Trabajé con él por 25 días, y descubrí lo que ha provocado el sistema, un individuo hecho con pedazos''. Ese hombre no vivía en Toronto como parecía, sino en Cuba, vivía con un hombre, pero decía que no era gay, que estaba casado, y era pintor, pero también hacía otras cosas, hasta que le aseguró a Ichaso: ``¿Qué quieres que yo sea, y lo soy?''. Eso está también en boca del personaje Iván. ``Es como si hubieran mutado después de una guerra de gérmenes'', analizó Ichaso.
El cineasta confiesa que la razón por la que usó este tipo de personalidad y no la de un triunfador, entre la ola de los balseros, es porque le resultó interesante, lo mismo que el personaje de El Super, su primera cinta de la trilogía cubana. Esta podría haberse llamado ``Bic'', marca de un encendedor y verdadero nombre de Iván, porque uno queda quemado, en estado de profunda tristeza ante el impacto. Si ésa fue la intención de Ichaso lo ha logrado con creces. Puede que el realizador haya sufrido una reacción paralela a la mía, ya que aclaró en la Cinematheque que ``las películas se descubren cuando se están haciendo''.
olconnor@bellsouth.net
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