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Las madrastras del siglo XXI

Especial/El Nuevo Herald

Getty Images

La madrastra ha sido desde siempre uno de los estereotipos más fuertes y peor juzgados de nuestra sociedad; establecer una relación sana e inteligente entre la ''step mom'', --nombre como se la conoce en inglés-- y el hijo puede contribuir, no sólo a lograr una convivencia pacífica en casa, sino también a formar un vínculo del que ambos puedan sacar el mejor provecho.

La literatura infantil en especial ha hecho un nefasto aporte a la imposición de un estigma sobre las madrastras, creando un ambiente hostil en medio de una situación que, de por sí, ya es complicada. En muchos casos, bajo estos elementos de juicio, los niños o adolescentes que experimentan la llegada de este nuevo miembro a la familia asumen una posición defensiva, en la que sin razón, se ve a la madrastra como una usurpadora del lugar que le corresponde únicamente a su madre biológica.

''Para que las cosas funcionen desde un comienzo, es muy importante que la madre biológica dé permiso al niño para querer a su madrastra; mientras más cómoda se sienta la madre biológica, mejor se va a sentir su hijo. Ella tiene que hablar con su hijo y permitirle que le abra su corazón a esa otra persona'', asegura la doctora en psicología y especialista en el tema, Marisa Azaret, directora de la División de Psicología Médica del Miami Children's Hospital.

Dado este primer paso, la llegada de la ''step mom'' al hogar debe tomarse muy en serio, no sólo por parte de ella misma, sino también del padre: ``el padre debe estar muy seguro del paso que está dando y una vez tomada la decisión se debe hablar con los hijos en un tono trascendental, para que se den cuenta de que se trata de una relación seria y estable''.

Cada situación es particular y así mismo debe manejarse diferente; mientras más pequeños son los niños la relación tiende a fluir más fácilmente, los más pequeños se encariñan más rápido y están prestos a más cambios; durante la adolescencia la tensión puede crecer mucho más entre la recién llegada y el hijastro, si se considera también que el joven está en plena búsqueda de su autonomía a la vez que tiene que acomodarse a la nueva composición familiar.

En el caso de que la mamá biológica haya fallecido, o esté ausente de la vida de su hijo, o simplemente en un caso de divorcio, en el que el hijo viva con su padre, la madrastra entra a cumplir un papel que no debe sustituir la imagen materna, pero sí puede complementar la formación del menor.

''La ``step mom'' debe participar en la estructura del hogar y establecer reglas, pero también debe recordar siempre el papel de la madre biológica, esté viva o no, y no entrar a llenar ningún vacío, sino escribir un capítulo nuevo en la vida del niño'', agrega Azaret.

Actualmente hay un sinfin de casos similares; uno de ellos es el de Vicky Carasa, madre y abuela residente del Doral, que puede dar testimonio de que sí es posible establecer una relación sana y amorosa con un hijastro: ''A Alfredito --hijo de su esposo-- lo conocí cuando tenía ocho años; cuando pequeño las cosas se dieron muy fácil, él es un ser humano increíble. Tuvimos algún tipo de roce durante su adolescencia, pero en lugar de convertirme en un obstáculo para él, traté de fungir de puente en diferentes situaciones para que se entendiera mejor con su papá. Luego empezó a pedirme consejos y creamos una relación de amistad y respeto muy grande'', comenta Carasa.

''Es muy importante que Alfredo sabe que yo quiero y respeto a su papá, y así mismo me lo ha expresado; si él ve que estamos felices juntos, él está feliz. No solamente yo me he ganado su cariño, sino que él con su honestidad y autenticidad se ha ganado toda mi admiración'', agrega.

Es justo y necesario además, que la madrastra se quite de encima la connotación negativa que implica de entrada su mismo nombre, que nunca se sienta relegada a un segundo plano, ni tampoco convertirse en víctima. Para esto, su pareja --el padre-- debe apoyarla incondicionalmente, hablar con franqueza del tema y que éste le dé pistas de cómo acercarse a sus hijos en más de una manera efectiva.

Desdibujar el estigma de madrastra de cuentos como La Cenicienta, puede ser un buen regalo para este Día de las Madres; escritores como el médico pediatra Johnny Y. Fong, le han aportado a la literatura infantil una versión moderna y realista de las ''step moms'', como en la de su libro Princess Grace of Prettyville, con una visión más atemperada de un papel tan importante para la familia moderna.• 

spalacios@herald.com