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El jardín de Daniel

El regreso de las plantas anuales


La varita de San José requiere abundante agua y fertilizante.
La varita de San José requiere abundante agua y fertilizante.
Cortesía Miriam Armenguer

Este es el momento de las llamadas "plantas anuales''. Las más populares son sin duda las "impacientes'', que no sólo vienen en muchos colores, sino que hay especies comerciales híbridas, como las llamadas de Nueva Guinea que son más grandes y resistentes. También están las que tienen la flor en imitación de orquídea; las dobles, que parecen rosas en miniatura y otras. Por ese estilo tenemos en estos días las petunias, los crisantemos, los coriopsis y los cientos de bulbos que durante los meses frescos echan sus bellas flores. Pero de éstos nos ocuparemos en columna aparte.

El clima más suave permite que muchas plantas que se achicharrarían con el sol de nuestro verano sirvan ahora para dar un toque diferente a la entrada de la casa o a cualquier rincón especial del patio y el jardín. También es el momento de sembrar las semillas de plantas que van a crecer en estos meses invernales y florecerán con la primavera, por ejemplo, las cleomias, clitorias, morning glorys, cosmos, mastuerzo (nasturtiums), caléndulas (marigold), alteas (Althea racemosa) también llamadas varitas de San José, etc.

Estas plantas anuales son una oportunidad para darle un giro distinto a su diseño y cambiar la atmósfera de su jardín. Usando de fondo las llamadas plantas perennes --como las ixoras, los crotos o las buganvilias-- usted puede cambiar el escenario de todos los días con estas plantas al frente como protagonistas.

Eso sí, recuerde que se trata de plantas que se encuentran ``de visita'' por lo que merecen una atención especial. Por ejemplo, las impacientes son muy sedientas; tiene que regarlas casi todos los días, aunque no les dé el sol directo, y lo mismo las petunias o las varitas de San José, que se desmayan con la sequía. También crecen muy rápido, por lo que exigen mayor cantidad de fertilizante. Lo ideal son los llamados de slow release, especie de bolitas que se van desgastando lentamente con cada regadío. Espere por lo menos un mes antes de ponérselas, porque recuerde que la planta que usted compra ya viene abonada. Y no les ponga demasiadas.

Algo a considerar también es sembrar estas plantas en pote, de manera que si por alguna razón no les gusta el lugar donde usted las asignó puede buscarles sin mucho problema otro sitio más soleado o más sombrío. También porque --como les conté la semana pasada-- el sol va cambiando en su itinerario y de pronto puede quemarlas.

Cuando se pase el tiempo efímero (¿y qué tiempo no es efímero?) de estos floridos disfrutes anuales, tome la precaución de guardar las semillas, ya que podrá sembrarlas el año que viene a partir de fines de septiembre. En el caso de las impacientes, puede cortarles unas ocho pulgadas del tallo, colóquelas en la tierra, en un lugar a media sombra, y cubra la mitad de esos tallos con tierra de pote, manténgalas húmedas y verá como de ahí salen plantuelas que a veces se aclimatan y nos vuelven a dar su show al siguiente invierno. A veces, no ``prenden''; pero nada se pierde con probar. Conocí a un jardinero que tenía impacientes ``silvestres'' por todo su jardín; porque ellas se habían ido adaptando a su sombra y hasta se resembraban solas a través de las semillas.

Yo no he logrado este truco con las impacientes, pero sí puedo decirles que muchas plantas anuales en mi jardín se reproducen solas, como el coralillo y el cundeamor, que desaparecen y aparecen cuando menos uno se lo imagina. También me pasa esto con helechos, singonios, el jazmín rey y hasta los bellos tréboles morados (Oxalis triangularis).

Un último detalle, el mastuerzo es pariente del berro, por tanto, completamente comestible. Sus hojas, y sobre todo, sus flores son un toque delicioso para las ensaladas. Las hojas tienen un sabor picante parecido al berro, pero las flores son dulzonas. También pueden ser un detalle único para su cena de Thanksgiving o para la de Navidad. • 

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