Publicado el
martes 15 de
enero
del 2008
South Beach: los caminos para un corazón saludable
FRED TASKER
Es un nuevo año y el doctor Arthur Agatston, el hombre detrás de los conocidos libros de
The South Beach Diet, se está poniendo de nuevo bajo su propia dieta. Su hijo, Evan, de 23 años, estaba en Miami pasando sus vacaciones navideñas, viendo los juegos de
football con él, y el médico aumentó unas cuantas libras debido, indica, a "esos chocolates oscuros
que mi esposa trae de Epicure para los invitados, a pesar de que le pido que no lo haga''. A lo que el galeno agrega: ‘‘Luego Sari [su esposa] me dice que si no bajo esas libras, sólo podré promover mi libro por
radio''. Su nuevo libro, The South Beach Heart Health Revolution (Editorial St. Martin's Griffin,
$14.95), que salió a la venta el martes, va más allá de sus "buenos carbohidratos, buena grasa'' de sus libros,
promoviendo un plan de cuatro puntos que asegura puede crear un gran cambio en la salud cardíaca de
los norteamericanos. Agatson afirma: "Creo que hemos llegado a un punto en que la gran mayoría de los ataques cardíacos y
las embolias pueden ser prevenidas''. ¿Prevenidas? Las enfermedades del corazón son el asesino número uno, responsable por una de
cada cinco muertes en los Estados Unidos; las embolias, el asesino No. 3. Sí, él lo sabe. ¿Cuál es el problema? Un modelo defectuoso para el tratamiento de enfermedades cardíacas, apunta, un modelo basado en
tratarlas después que ocurren, con angioplastias y operaciones de desvío coronario, en lugar de
prevenirlas. Es un modelo difícil de romper, señala, ya que requiere volver a
estudiar las prácticas tradicionales de Medicina, enfocándose en prevención, en lugar de cirugía.
Cambiar el modelo también reduciría drásticamente las lucrativas fuentes de ingresos -cirugías
cardíacas, angioplastias- para los médicos y hospitales. "Hay mucha inercia en la Medicina'', sostiene. "La gente ha estado haciendo cosas por años y es
lenta en el cambio. Y si no hay un incentivo financiero, pues ello se suma a la inercia''. No es tan fácil la solución, replican otros cardiólogos. La enfermedad cardíaca sigue siendo "un problema de proporciones epidémicas'', explica el doctor
William O'Neill, decano ejecutivo de asuntos clínicos de la Escuela de Medicina Miller de la
Universidad de Miami. "La razón por la que hay tantos cardiólogos no es porque resulte lucrativo, sino
porque hay muchos pacientes que tratar''. Y aunque la dieta, [la falta de] ejercicio y el fumar contribuyen a las enfermedades del
corazón, también contribuye la genética, señala. "Ayer precisamente tratamos a tres pacientes con angioplastias de emergencia en el Jackson.
Los pacientes llegan por montones'', dijo O'Neill. La doctora Marion Nestle, profesora y ex directora del Departamento de Nutrición, Estudios
Alimentarios y Salud Pública, de la universidad de Nueva York, reta la aseveración de Agatston de que "una
gran mayoría'' de los ataques cardíacos y las embolias pueden evitarse. "¿Una gran mayoría? Quisiera ver la evidencia'', precisó. "Si las calorías y las grasas
saturadas se redujeran, el riesgo de enfermedades cardíacas y embolias se reduciría. Pero no estoy
convencida de que la mayoría de las personas pueden reducir las calorías de esta manera''. Para Agatston, la prevención se concentra en cuatro pasos clave: -Dieta: Manteniendo un peso saludable usted puede reducir su colesterol, los niveles de
triglicéridos, la presión arterial -factores clave que contribuyen a las enfermedades del
corazón. Por supuesto, señala, su dieta es el lugar para comenzar. -Ejercicio: Un programa completo de ejercicios aeróbicos, de estiramiento y levantamiento de pesas reducirá
el riesgo de la enfermedad; sus libros anteriores ya lo habían apuntado; aunque el ejercicio es beneficioso, no
es esencial para perder peso bajo su dieta. -Pruebas diagnósticas: Incluso los pacientes saludables deben considerar hacerse un CT escán del
corazón y pruebas avanzadas de sangre para chequear las placas arteriales, que Agatston identifica como la señal más fuerte de futuros problemas del corazón. -Medicinas: Muy frecuentemente, dice, los medicamentos para reducir el colesterol y la presión
arterial no son recetados -sólo el 50 por ciento de los americanos con altos riesgos de
enfermedades cardíacas, que se beneficiarían de los medicamentos para reducir el colesterol, los
reciben. Los médicos, bajo presión para ver rápidamente a los pacientes, no siempre hacen las
preguntas necesarias para determinar si necesita las drogas. MEDICOS DE FAMILIA Agatston, que cumplirá 60 años el 22 de enero, fue criado en Long Island, hijo y nieto de
médicos, asistió a la escuela de Medicina y practicó brevemente en la universidad de Nueva York. Vino al
Centro Médico Mount Sinai, en Miami Beach, en 1979, donde es director del Laboratorio Cardíaco no
Invasivo y de Rehabilitación Cardíaca. En el Mount Sinai ayudó a desarrollar un CT escán ultrarrápido para medir el calcio en las
arterias coronarias como indicador de ataques cardíacos o embolias, que hoy se mide en la Escala
Agatston. Pero, mientras trataba a los pacientes, vio que sus intentos por perder peso bajo la dieta baja
en grasa y alta en carbohidratos, recomendada por la Asociación Americana del Corazón, estaban
fallando. "Era frustrante. En los años 80 y a principios de los 90, los cardiólogos no le aconsejaban a
sus pacientes hacer dieta porque las orientaciones no funcionaban'', indicó. El decidió experimentar
con su propia dieta, con la ayuda de nutricionistas. "Siempre he sido un cardiólogo, no un dietista'', dijo. "Pero he aprendido mucho sobre
nutrición''. El galeno llegó a la conclusión de que los elevados índices de obesidad en Estados Unidos eran
causados por alimentos sobreprocesados que tienen un alto contenido glicémico y eran
digeridos demasiado rápidamente, haciendo subir los niveles de azúcar, creando oscilaciones de
insulina y haciendo que la gente volviera a sentir hambre rápidamente. Así que la premisa del primer libro de Agatston, The South Beach Diet (Rodale Press, 2003), era
simple: evite los carbohidratos y las grasas "malas'' y prefiera los buenos. Y consuma proteínas
magras. Los buenos carbohidratos, los carbohidratos complejos en el pan de trigo y las frutas y los
vegetales no procesados, son de digestión lenta y la mantienen a uno sintiéndose lleno. Las buenas
grasas, las mono-no saturadas como los aceites de canola y oliva y especialmente los aceites de
pescados ricos en omega-3, mejoran la flexibilidad de las arterias en vez de obstruirlas. The South Beach Dieta se convirtió en el No. 1 de las lista de libros de mayor venta del New
York Times y los seis libros en la serie han vendido 22 millones de copias. Pero su próximo paso puede haber sido demasiado rápido. Con Kraft Foods, y con la ayuda
empresarial de su esposa, en el 2005 Agatston compró una línea de cenas congeladas de la Dieta de
South Beach. Los críticos atacaron el contenido en sodio de los alimentos -entre 950 y 1,530 mg por plato.
La Asociación Americana del Corazón dice que la persona promedio no debería de comer más de 2,000
mg de sodio en todo el día. Agatston respondió: "Nuestra primera prioridad fue librarnos de las grasas y almidones malos,
pero las comidas tenían que saber bien''. Junto a ello, trabajó el problema con Kraft y, en la actualidad, los alimentos congelados de la
Dieta de South Beach tienen un promedio de entre 460 y 910 mg de sodio. "Es una enorme mejoría'',
dijo Agatston. Los comentarios de los expertos sobre su nuevo libro son mixtos. El Dr. Michael Ozner, un cardiólogo del Baptist Health South Florida y autor de The Miami
Mediterranean Diet (2005, Greenleaf Book Group), critica la dieta de Agatston como excesivamente
alta en grasas saturadas. "No hay ninguna prueba, basada en pruebas clínicas, de que la Dieta de South Beach vaya a
reducir el riesgo de ataques al corazón e infartos'', dijo Ozner. "Y yo puedo mostrarle infinidad
de estudios que muestran que la dieta mediterránea disminuye los ataques al corazón, la diabetes
e inclusive el Alzheimer." Agatston reconoce que aunque algunas partes de su dieta han sido probadas en pequeños estudios
a corto plazo con unos 40-60 participantes, nunca ha sido seriamente evaluada en miles de
participantes. Pero descartó las acusaciones de Ozner. "La idea de que nuestra dieta tiene demasiada grasa y proteína nunca ha sido un problema en la
literatura '', afirmó. "En realidad, sólo se trata de la competencia''. Ozner también cuestiona la afirmación de Agatston de que los pacientes deberían considerar
escaneos cardíacos CT para chequear el calcio y la placa. Los pruebas fueron parcialmente creadas
por Agatston, y su medida de calcio coronario se llama el Indice Agatston. Por su parte, Ozner señala: "La exposición a la radiación es significativa. Eleva la probabilidad de cáncer.
No hay ninguna dosis de radiación segura. Es algo acumulativo''. Cita un estudio del 2004 en la revista médica Radiology donde investigadores de la Universidad de Colombia llegan a la conclusión de que un solo escaneo CT de todo el cuerpo en un adulto de 45 años puede aumentar el riesgo de mortalidad por cáncer en 0.08 por ciento. "Eso es con un escán de todo el cuerpo'', responde Agatston.‘‘Un escán del corazón tiene mucha
menos radiación''. Y añade: "Hay que usarlo selectivamente pero no hay nada mejor para
pronosticar quien va a tener un ataque al corazón''. Otro experto elogia la dieta de Agatston. "La Dieta de South Beach es mejor que la de Atkins'', dijo Claudia González, una dietista y
portavoz de la Asociación Americana del Cáncer. "Tiene más granos enteros, vegetales y frutas, y
tiene cuidado con las grasas que recomienda''. La dieta ha tenido mucho éxito. Bill y Hillary Clinton dijeron haber perdido peso con ella.
Oprah la elogió. Agatston ha aparecido en The Early Show de CBS, Good Morning America y 20/20 de ABC. Entre apariciones mantiene su práctica de Cardiología en Miami Beach. Con 22 millones de copias impresas, un Online Diet Club a $5 mensuales con 100,000 suscriptores
y un boletín de la Dieta de Suth Beach a $29.95 por los primeros cinco números, Agatston pudiera
retirarse y vivir de esos ingresos. "Supongo que sí'', afirmó. "Pero me gusta mi práctica y mis investigaciones, y esto me ha
dado la libertad para hacerlo de la forma que quiero''.ftasker@MiamiHerald.com
