• Salir
  • Centro de Membresía

CuSco, cuna del Imperio Inca

Especial/El Nuevo Herald

Cuando el avión en que viajábamos hacia Cusco inició el descenso, tratamos de identificar en sus contornos las formas del puma sobre las que la ciudad fue trazada por los incas. Sabíamos que la cabeza del sagrado animal estaba en las ruinas --que sí alcanzamos a ver desde nuestra ventanilla-- de la fortaleza de Sacsayhuamán, y que la cola yacía en el Templo del Sol de Coricancha, cerca de donde se unen los ríos Tullumayo y Saphi. Pero ni así pudimos distinguir, entre los límites de la ciudad y las colinas que la rodean, la conocida silueta felina que habíamos visto nítidamente dibujada en los mapas de la ciudad. Pero no importó porque, en cuanto aterrizamos en el Aeropuerto Internacional Velasco Astete de Cusco, iniciamos un recorrido que nos llevaría no sólo a la cabeza y a la cola del mítico puma, sino también a la actual Plaza de Armas, donde en los tiempos del emperador Pachacuti, latía su corazón.

Fue allí, en el centro de la ciudad, donde en realidad comenzó nuestra visita. Después de caminar un poco por la Plaza, que a esa hora --era casi el mediodía-- bullía de actividad, y de detenernos por un momento a un costado de su fuente, entramos a la Catedral. Levantada sobre lo que fue el antiguo palacio del emperador Inca Viracocha, su construcción --en forma de una cruz latina con tres naves y catorce pilares-- comenzó en 1560 y terminó un siglo después. Nosotros entramos por la puerta principal y la fuimos recorriendo hasta salir por la puerta de la Capilla del Triunfo, que fue la primera iglesia española de Cusco. Nuestro guía nos llevó de capilla en capilla, entre ellas la de la Inmaculada Concepción y la del Señor de los Temblores, Santo Patrón de Cusco, donde se halla un crucifijo de oro de 26 kilogramos de peso incrustado de piedras preciosas.

Al salir de la Catedral, con sólo cruzar la calle, se llega a la Iglesia de la Compañía de Jesús, una impresionante edificación barroca de dos torres, construida sobre el palacio de Huayna Capac, el último emperador Inca antes de la llegada de los españoles y padre de Atahualpa, muerto después a manos de Francisco Pizarro. En su interior, a pesar de ser oscuro y húmedo, es posible admirar su gran altar dorado, el púlpito de madera tallado a relieve con la figura de Cristo, y algunos cuadros de pintores de la famosa escuela cuzqueña.

De la Iglesia de la Compañía de Jesús salimos hacia las ruinas de Sacsayhuamán, situadas en la cima de una de las colinas que rodean la ciudad. Pero antes de llegar al sagrado lugar paramos a almorzar en un restaurante donde, además de disfrutar una comida típica, tomamos el primer té de hojas de coca para combatir la llamada soroche, que es como se le llama a la enfermedad de altura, cuyos síntomas --dolor de cabeza, mareos y náuseas-- son provocados por la altitud. Una advertencia a los que viajen a Cusco: sigan al pie de la letra las instrucciones de su guía. Esto es algo que no debe ser tomado a la ligera. Algunos del grupo que no bebieron el té, tuvieron que bajar esa noche al vestíbulo del hotel para que le suministraran oxígeno. Pero, por favor: no cancele su viaje por esta advertencia. Mi esposa y yo no tuvimos ningún problema. Lo que hicimos fue beber té en lugar de pisco sour. Nos sentimos tan bien que, tres días después, pudimos subir a la cima de Machu Picchu.

¡Sea la primera persona en comentar sobre este artículo. Haga clic en la barra de 'Agregar Comentario'.


El Nuevo Herald se complace en ofrecerle a sus lectores la oportunidad de compartir experiencias e intercambiar observaciones sobre lo que publicamos diariamente en nuestra edición digital.

Los instamos a participar en nuestros debates de manera abierta y franca, pero sin hacer juicios hirientes o fuera de orden. Nos reservamos el derecho a eliminar las opiniones que no cumplan estas normas. Algunos de las comentarios que usted hace pueden ser reproducidos en el diario impreso o en otras páginas de nuestro sitio.

Muchas gracias por compartir sus puntos de vista.

Para hacer comentarios debe registrarse en elNuevoHerald.com la primera vez. Lo que escriba estará debidamente identificado con su nombre de usuario. ¿Todavía no se ha registrado? Clic aquí -- para hacerlo ahora mismo.

  • Videos