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Colombia

Investigan por favoritismo a ex ministro de Defensa


El ministro de Defensa de Colombia, Juan Manuel Santos habla durante un acto de despedida con miembros de las Fuerzas Armadas en la Escuela de Cadetes Jose María Cordova en Bogotá, el 22 de mayo, luego de que renunciara a su cargo para no inhabilitarse y poder aspirar a la presidencia de la República.
El ministro de Defensa de Colombia, Juan Manuel Santos habla durante un acto de despedida con miembros de las Fuerzas Armadas en la Escuela de Cadetes Jose María Cordova en Bogotá, el 22 de mayo, luego de que renunciara a su cargo para no inhabilitarse y poder aspirar a la presidencia de la República.
EFE

greyes@herald.com

Siendo ministro de Defensa de Colombia, Juan Manuel Santos intervino en forma directa para impedir que se cancelara un contrato millonario del ejército con un empresario a quien él ha identificado públicamente como uno de sus mejores amigos, según documentos obtenidos por El Nuevo Herald.

Los documentos del Ministerio de Defensa indican que Santos, quien renunció la semana pasada a su cargo para aspirar a la presidencia de Colombia, dejó sin efectos un trámite mediante el cual altos oficiales de las Fuerzas Armadas querían modificar un contrato de suministro de equipos por $3 millones.

Basándose en estudios técnicos, los oficiales recomendaron otro sistema que consideraban superior al adquirido a la firma Alfonso Jaramillo y Cía., cuyo propietario, Felipe Jaramillo Samper, es el mejor amigo de Santos.

Mediante un convenio entre el gobierno de Estados Unidos y Colombia, la compra había sido adjudicada a la firma de Jaramillo por el ministro que antecedió a Santos. Su objetivo fue adquirir equipos de detección térmica con rayos infrarrojos para ser instalados en aeronaves.

Por decisión expresa de Santos, el negocio con la empresa de Jaramillo no se modificó.

Este y otros contratos son motivo de una investigación por presunto favoritismo que adelanta la Oficina Anticorrupción de la Presidencia de Colombia, según lo confirmó a El Nuevo Herald en abril el director de esa oficina, Oscar Ortiz.

"Los planteamientos de esos papeles [denuncias] son completamente delicados'', dijo Ortiz. ‘‘Hay aspectos de operaciones muy importantes de seguridad. No es un asunto para engavetar (...) por lo delicado de la materia, estoy trabajando a todo vapor'', agregó.

El Nuevo Herald se comunicó el viernes con la oficina de Ortiz para conocer el estado de la investigación, pero su asistente informó que no se encontraba en Bogotá.

El congresista liberal Juan Manuel Galán dijo a El Nuevo Herald que está preparándose para convocar a Santos a un debate, a fin de que responda por su actuación en los contratos adjudicados a la empresa de Jaramillo.

"Es una coincidencia muy extraña que en todas la grandes contrataciones de Defensa y Seguridad, en donde el país está haciendo su mayor esfuerzo fiscal, pistolas, fusiles, repotenciaciones de los helicópteros, sistemas de radar, los aviones Tucanos, en todas esas contrataciones el señor Felipe Jaramillo, amigo personal del ministro, ha figurado como representante'', comentó Galán. "Así que me parece que es una coincidencia que vale la pena investigar''.

En una respuesta a un cuestionario de El Nuevo Herald, Santos explicó en abril que su intervención en el caso de los equipos de visión nocturna no implica un conflicto de intereses por cuanto el contrato original fue adjudicado a la empresa de Jaramillo por el anterior ministro, Camilo Ospina, y siguiendo recomendaciones del ejército.

Dijo que se vio obligado a suspender el trámite de modificación del contrato porque el ejército solicitó el cambio al gobierno de Estados Unidos "sin seguir el conducto regular'' y debido a que las objeciones no fueron justificadas oportunamente por esa fuerza.

"Hay gente que quiere manchar mi nombre por decisiones que he tomado para hacer más transparente la contratación en el ministerio'', dijo en una conversación telefónica.

Santos fue uno de los arquitectos de la operación Jaque, que culminó el julio del año pasado con el exitoso e incruento rescate de la ex candidata presidencial Ingrid Betancourt, tres contratistas estadounidenses y 11 militares colombianos que estaban en poder de las FARC.

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