Cuba eliminará la ''libreta de alimentos''

10/10/2009 7:02 AM

10/11/2009 10:28 PM

La libreta de racionamiento --uno de los símbolos inamovibles del socialismo cubano por más de 47 años-- podría desaparecer o convertirse en un documento minoritario en los próximos meses como parte de las medidas económicas del gobernante Raúl Castro para racionalizar las subvenciones y poner fin al igualitarismo en la vida nacional.

"La libreta de abastecimientos fue una necesidad en un momento determinado, con sus actuales atributos se convierte en una impedimenta dentro del conjunto de decisiones que la nación tendrá que asumir, lo cual habrá que resolver no por decreto, sino con las medidas económicas que protejan y garanticen el acceso de las personas de bajos ingresos a esa canasta básica y estimule al resto a trabajar para obtener beneficios salariales a partir de los resultados'', señaló el viernes un artículo firmado por el director del diario Granma, Lázaro Barredo Medina.

Barredo, diputado a la Asamblea Nacional del Poder Popular y asiduo panelista del programa televisivo Mesa Redonda, argumentó en una extensa columna editorial contra las manifestaciones paternalistas que "para que el proyecto socialista salga adelante debe predominar en cada uno de nosotros la racionalidad y el sentido económico''.

Según Barredo, el tema de la distribución mediante la llamada Libreta de Control de Ventas para Productos Alimenticios es un tema que ha salido a debate en las reuniones de colectivos obreros y de los núcleos del Partido Comunista (PCC) que están teniendo lugar a lo largo del país, así como en las cartas de la población llegadas al Granma.

"La justicia social no es el igualitarismo, es la igualdad de derechos y oportunidades'', agregó el artículo, que mencionó el asunto de la cartilla de racionamiento junto a la eliminación de los comedores obreros decretada en días recientes.

Aunque el artículo no fija un plazo para la suspensión de la libreta de abastecimiento, tanto los expertos como la población cubana coinciden en que la medida podría aprobarse durante el próximo período de sesiones de la asamblea, a fines de diciembre.

"Esto es una decisión inminente'', pronosticó el economista Jorge Sanguinetty, presidente de la firma DevTech Systems, con sede en Miami. "El gobierno cubano necesita urgentemente un equilibrio entre la oferta y la demanda de productos, eliminar así las discrepancias de precios y crear las condiciones para eliminar la segmentación de la economía que se manifiesta en el dualismo monetario''.

Sanguinetty opinó que el racionamiento subsidiado podría readecuarse hacia los ancianos y personas de bajos ingresos, utilizando un sistema de cupones de alimentos (food stamps) similar al que se emplea en Estados Unidos.

La economista disidente Martha Beatriz Roque, comentó desde La Habana que la propuesta está rondando los medios oficiales desde hace semanas en medio de una situación económica desesperada para el país.

"Indiscutiblemente la supresión de la libreta creará mayores desequilibrios sociales en el país, pues al menos la cuota le garantiza a la mayoría de la población los primeros 10 días del mes'', afirmó Roque. "Me parece una brutal ironía que el artículo hable de terminar con el estado paternalista que ellos mismos han creado''.

El artículo motivó ayer múltiples reacciones entre los cubanos de a pie. Aunque tradicionalmente la cuota de productos mensuales no ha podido satisfacer las necesidades de la población, para muchos representa lo básico de su alimentación.

"Cuando sale en el Granma es porque ya tiene el visto bueno de arriba, así que hay que irse preparando para otra era'', manifestó Rosalía Paneca, de 75 años, una jubilada del barrio habanero de La Víbora que habló con El Nuevo Herald. "Espero que si van a beneficiar a alguien, se acuerden de los viejos a los que no nos alcanza el dinero''.

La lista de productos básicos que recibe mensualmente cada ciudadano incluye 5 libras de arroz, 3 libras de azúcar, 4 libras de granos, media libra de aceite, 4 onzas de café, 10 huevos y 450 gramos de sal refinada, así como un jabón de baño y un tubo de pasta dental trimestralmente.

Paneca tiene un retiro de 250 pesos cubanos (unos $10), una cantidad que le permite sobrevivir a duras penas, sin poder acceder a los productos que ofertan las tiendas en divisas.

La explicación sobre la necesidad de readecuar la entrega normada de alimentos a la población aparece sustentada en el artículo como resultado de "la voluntad política'' del presidente Raúl Castro para llevar adelante "decisiones trascendentales'' relativas al cobro de impuestos, el cese de subsidios y la supresión de la doble moneda.

En su discurso para asumir oficialmente su responsabilidad al frente del Consejo de Estado, en febrero del 2008, Castro llamó a reconsiderar el papel de las gratuidades, los subsidios millonarios y la distribución igualitaria de productos mediante la libreta de racionamiento, lo cual consideró "irracional e insostenible'' en las actuales condiciones de la economía nacional.

Y este año anunció que el país se ha visto obligado a reducir en un 20 por ciento sus importaciones como resultado de los precios de productos alimentarios y materias primas al calor de la crisis económica mundial.

El artículo recordó que en la actual coyuntura financiera global y con pérdidas por $10,000 millones ocasionadas por tres potentes huracanes el pasado año, Cuba se ha visto obligada a "realizar profundos reajustes en los planes económicos y el presupuesto'' y ‘‘apretarse el cinturón''.

La cartilla de racionamiento fue establecida el 12 de marzo de 1962 tras un discurso del entonces gobernante Fidel Castro, quien la bautizó con el eufemismo de "libreta de abastecimiento''. Castro anunció la creación de una Junta de Abastecimientos que garantizaría una distribución equitativa de productos básicos a la población a precios subsidiados.

"Nosotros hemos comenzado este plan del mínimo, vamos a procurar que de lo que se le asigne a cada cual no falte nada y que lo que tengamos por delante sean aumentos, no disminuciones'', aseguró Castro en su discurso para anunciar la entrada en vigor del documento con la promesa de incrementar en pocos meses la oferta de productos por vía del crecimiento agrícola del país.

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