Pierde impulso cabildeo contra el embargo

03/28/2010 12:46 AM

09/09/2014 7:07 AM

Mauricio Claver-Carone no canta victoria en su campaña de cabildeo para mantener las sanciones de Estados Unidos contra Cuba, pero está obviamente confiado tras los recientes abusos a los derechos humanos, el anunciado retiro de tres importantes congresistas partidarios de relajar las medidas punitivas y del arresto de un contratista norteamericano en la isla.

"Los que quieren levantar las sanciones incondicionalmente ya estaban en dificultades para conseguir los votos y todo esto ciertamente que no los va a ayudar'', dijo Claver-Carone, director del comité de acción política U.S.-Cuba Democracy.

Cuando hablaba de "todo esto'', se refería a los recientes ataques contra las Damas de Blanco, la muerte del encarcelado disidente Orlando Zapata Tamayo tras una huelga de hambre y la detención del contratista estadounidense Alan P. Gross desde el pasado 3 de diciembre.

Los casos de Zapata y las Damas de Blanco han provocado una lluvia de condenas al gobierno castrista por parte de la comunidad internacional. Hasta el presidente Barack Obama criticó a las autoridades cubanas la semana pasada, diciendo que "siguen respondiendo a las aspiraciones del pueblo cubano con un puño cerrado''.

Cuba calificó a Zapata como un "delincuente común'' y a las Damas de Blanco, que demandan la liberación de sus parientes presos, como parte de un a campaña de los medios de comunicación para destacar a "mercenarios'', financiados por Estados Unidos, que sólo quieren derrocar el sistema comunista.

Pero un editorial del Washington Post el viernes exhortó al Congreso a liberar rápidamente los $20 millones para programas a favor de la democracia en la isla. "Este no es el momento para que estados Unidos esté reteniendo el apoyo a los valientes disidentes cubanos'', dijo.

Algunos de los que defienden el relajamiento de las sanciones están de acuerdo en que los recientes acontecimientos han perjudicado su causa.

"Es probable que haga las cosas un poco más difíciles'', dijo Phil Peters, un experto en Cuba en Instituto Lexington, un grupo de análisis en Virginia. "Puede que haya congresistas en el medio (de la discusión sobre las sanciones) que vean esto y simplemente retrocedan''.

Un activista opuesto a las sanciones comparó el esfuerzo para relajar la política de Estados Unidos hacia Cuba con una papa caliente, que cada vez menos gente quiere manipular en la medida en que se calienta más.

"Es políticamente cada vez más difícil tratar con Cuba cuando su gobierno hace este tipo de cosas'', dijo el activista, que pidió anonimidad para evitar socavar su causa.

Pero la causa ya había sido duramente golpeada cuando tres de los más importantes congresistas demócratas partidarios de levantar las restricciones de los viajes de Estados Unidos a Cuba anunciaron que no piensan buscar la reelección: el representante Bill Delahunt y los senadores Christopher Dodd y Byron Dorgan.

A esto se suma el descontento en Washngton por el arresto de Gross --todavía detenido aunque no se han presentado cargos-- mientras entregaba equipos de comunicaciones por satélite a la minúscula comunidad judía en Cuba.

La semana pasada, 41 miembros del Congreso firmaron una carta dirigida al jefe de la misión de Cuba en Washington, Jorge Bolaños, diciendo que la detención de Gross había provocado "gran consternación'' entre los funcionarios estadounidenses "incluyendo miembros demócratas y republicanos del Congreso, liberales o conservadores''.

"Ha hecho que muchos de nosotros dudemos del deseo, expresamente manifestado por su gobierno, de mejorar las relaciones con Estados Unidos. En ese sentido no podemos ayudar mientras el señor Gross esté detenido'', advirtieron los miembros del Congreso.

La carta fue firmada por el congresista de Gross, el representante Chris Van Hollen, de Maryland, el poderoso presidente de la Comisión Demócrata de Campaña Congresional, y por el líder de la mayoría de la Cámara, Steny Hoyer. Varios de los signatarios han apoyado anteriormente el relajamiento de las sanciones contra Cuba, dijo Claver-Carone.

Y un proyecto de ley largamente paralizado que levantaría todas las restricciones de viajes a Cuba todavía no se ha puesto a votación en la Comisión de Agricultura de la Cámara aunque fue presentada por el presidente de la comisión, Collin C. Peterson, quien todavía está buscando los votos necesarios para aprobar la medida, según dijeron funcionarios del Congreso.

"Todavía tienen cuatro meses para aprobarla'' antes de que el Congreso detenga sus funciones para las campaña de reelección en noviembre, dijo Claver-Carone. "Pero si estaban trabados antes, ciertamente que no están avanzando ahora''.

Los que respaldan relajar las sanciones contra Cuba siguen alegando, sin embargo, que tras cinco décadas de políticas agresivas que no han producido cambios en La Habana, es hora de cambiar y entrar en contacto con el gobierno de la isla en tantos frentes como sea posible.

Añaden que con mejores relaciones bilaterales, el gobierno de Estados Unidos pudiera influir en el frente de los derechos humanos, y el gobierno cubano no pudiera alegar que tiene que reprimir a la disidencia debido a la hostilidad de Washington.

"El Congreso no se hace ninguna ilusión sobre la naturaleza del gobierno cubano'', dijo Peters. "Pero quieren abrirse precisamente porque es la política correcta hacia un gobierno represivo, una posición desde la que se puede presionar más en asuntos de derechos humanos''.

"Usted pudiera alegar que, debido a la situación de los derechos humanos, nosotros deberíamos ser más duros con Cuba. Yo diría que esa es precisamente la razón por la que deberíamos tener más contacto con ellos'', añadió Anya Landau-Frenchm, directora de la U.S.-Cuba Policy Initiative en la New American Foundation en Washington. "Frente a semejante adversidad, hay que tratar de ayudar al pueblo cubano más bien que aislarlo''.

Robert Pastor, que fuera el hombre de Cuba del presidente Jimmy Carter, está de acuerdo. Durante el gobierno de Carter, todos los estadounidenses podían viajar a Cuba y los dos gobiernos establecieron misiones diplomáticas en sus repectivas capitales.

La política de Estados Unidos debe condenar las violaciones de los derechos humanos en Cuba al mismo tiempo que mantener un estrecho contacto con el gobierno de la isla para promover sus intereses, dijo Pastor, que ahora es profesor de Relaciones Internacionales en la American University.

Pero también reconoció que sería muy difícil lograr algo así.

"Necesitaría una heroica serie de decisiones para realmente cambiar la política de Estados Unidos en formas que pudieran tener mucha mayor influencia sobre la democracia en Cuba'', dijo Pastor. "Cambiar la actual política sería muy difícil, y no hay incentivos para hacerlo''.

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