Obama planea suavizar las restricciones de viajes a Cuba

08/07/2010 1:17 AM

08/07/2010 12:18 PM

El gobierno de Obama va a relajar próximamente algunas restricciones de los viajes de EEUU a Cuba tras la promesa de La Habana de liberar presos políticos, según reportes crecientes aunque no confirmados.

Dos personas cercanas al gobierno le dijeron a El Nuevo Herald que la decisión se ha tomado y que se anunciará en las próximas dos semanas. Otra dijo haber oído los reportes pero advirtió que pudieran ser "balones de ensayo''.

El cambio fundamental sería una ampliación de los viajes culturales y educativos, que representaron unas 2,000 visitas en el 2009, dijo una de las fuentes. Muchos académicos han exhortado al presidente Barack Obama a ampliar esas visitas, drásticamente limitadas durante el gobierno de George W. Bush.

Otro dijo que Obama también restauraría la más amplia categoría de viajes "persona a persona'', que permite visitas "con objetivos'' para aumentar los contactos entre los ciudadanos de EEUU y Cuba.

Aunque esa categoría requiere previas licencias de EEUU para los viajes, es suficientemente vaga como para permitir una gran ampliación de las visitas a Cuba, añadió la fuente. Todos solicitaron anonimato porque no quieren adelantar el anuncio de la Casa Blanca.

La categoría persona a persona fue establecida por el gobierno de Bill Clinton pero cerrada por Bush en el 2003, tanto por su política más agresiva hacia Cuba como por quejas de que demasiadas personas estaban abusando de la misma para hacer viajes simplemente turísticos.

Entre 150,000 y 200,000 personas visitaron la isla en el 2001. La cifra bajó a 120,000 durante el último año de Bush pero volvió a subir a 200,00 en 2009 después de que Obama levantara prácticamente todas las restricciones a los viajes de los cubanoamericanos a la isla.

Según dos de las fuentes, otro cambio será el permiso para vuelos desde EEUU a Cuba usando casi todos los 35 aeropuertos norteamericanos que tienen un alto nivel de seguridad. En la actualidad, los vuelos a Cuba sólo están aprobados desde Miami, Los Angeles y el aeropuerto John F. Kennedy en Nueva York.

Obama también tratará de facilitar el pago en EEUU por teléfonos y otros servicios en Cuba con la esperanza de aumentar las comunicaciones entre la isla y los exiliados cubanos, añadieron las fuentes.

Francisco "Pepe'' Hernández, presidente de la Fundación Nacional Cubano-Americana, le dijo a El Nuevo Herald que no podía confirmar los reportes pero subrayó que aunque la FNCA se opone al turismo de EEUU a Cuba, aprueba el relajamiento de las restricciones a los viajes.

"Desde hace mucho tiempo hemos estado haciendo un esfuerzo ante el gobierno [de Obama] para extender las licencias y el espectro de viajes persona a persona, porque creemos que es una medida que va a ayudar a que la gente en Cuba tenga el apoyo que necesita'', comentó.

Mike Hammer, portavoz del Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, sólo dijo que el gobierno de Obama "seguirá las políticas que promuevan los intereses nacionales de EEUU y el apoyo al deseo del pueblo cubano de determinar libremente el futuro de su país''.

Pero los reportes provocaron rápidas condenas de los opositores al relajamiento de las sanciones, quienes observaron que Alan Gross, el subcontratista del gobierno de EEUU y por lo menos 30 presos políticos siguen encarcelados en la isla.

"Este no es el momento de relajar las presiones contra el régimen de Castro. No han hecho concesiones significativas que merezcan ser recompensadas'', declaró el senador Bob Menéndez, de New Jersey, un cubanoamericano que encabeza la Comisión Demócrata de Campaña del Senado, un cargo poderoso en un año electoral.

"Promover viajes y la ampliación de las remesas le dará al régimen una muy necesaria inyección de dólares que sólo le permitirá a los hermanos Castro extender su reino de opresión y de violación de derechos humanos'', añadió Menéndez en una declaración.

El representante Lincoln Diaz-Balart, republicano de la Florida, afirmó que ‘‘concesiones a tiranos como Fidel Castro los envalentonan en su ilimitada brutalidad. La historia enseña esa lección (...) Pero el presidente Obama continua errando''.

Las regulaciones de EEUU sólo permiten 12 categorías de viajes a Cuba, incluyendo reunificación familiar, negocios oficiales del gobierno estadounidense, periodismo, investigaciones y reuniones profesionales, actividades religiosas y educativas, y actuaciones o competiciones atléticas.

Algunas caen bajo "licencias generales'' que no requieren aprobación previa de Washington, pero la mayoría requiere solicitudes para "licencias específicas'' que son emitidas por la Oficina de Control de Activos Extranjeros del Departamento del Tesoro.

Actualmente, los viajes educacionales y "persona a persona'' requieren licencias específicas, pero el Presidente tiene el poder de cambiarlas a licencias generales, añadió Robert Muse, un abogado de Washington que sigue de cerca las sanciones de EEUU contra Cuba.

El Congreso ha estado considerando un proyecto de ley que levantaría todas las restricciones de viajes de norteamericanos a Cuba. Los que lo respaldan insisten en que tiene buenas posibilidades de aprobación aunque el personal del Congreso que monitorea el proyecto de ley dice que no tiene los votos necesarios.

Una de las tres fuentes aseguró que el relajamiento de los viajes y otras restricciones era la "respuesta calibrada'' del gobierno de Obama a la promesa del gobierno de Raúl Castro de liberar a, por lo menos, 52 presos políticos para septiembre. Ya han sido liberados más de 20.

Debido a que los cambios serán resultado de decisiones presidenciales y no de transformaciones en el laberinto de leyes norteamericanas que regulan las relaciones con Cuba, Obama "puede dar marcha atrás si todo sale mal'', apuntó.

Un activista del Partido Demócrata en Miami subrayó, sin embargo, que cualquier decisión de suavizar las restricciones no sería una respuesta a las promesas de Castro sino una continuación de la política de Obama de hacer lo que beneficie los intereses de EEUU en Cuba, independientemente de lo que haga Castro.

El funcionario dijo no estar preocupado porque Cuba pudiera quejarse de que los cambios de Obama serán una respuesta muy débil a la promesa de Castro de liberar a los presos, la mayor de liberación desde 1998.

"Lo último que queremos es que Cuba diga: ‘gracias, Obama' '', afirmó el la fuente, que solicitó permanecer anónima porque no estaba autorizada a hablar de las políticas del Presidente.

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