‘Nadie merece terminar así’: tragedia en Miami Dade College conmociona a familiares de 4 víctimas

10/12/2012 12:35 AM

10/12/2012 9:34 AM

Mientras las autoridades seguían investigando la causa del colapso de un garaje en construcción en Doral, los familiares y conocidos de los tres trabajadores que murieron en la tragedia recordaban con dolor a los hombres que emigraron a Estados Unidos para buscar una vida mejor para sus familias.

Un cuarto hombre que aparentemente permanece atrapado en una camioneta en los escombros también podría haber fallecido.

Dos de los trabajadores, Carlos Hurtado de Mendoza, de 48 años, y José Calderón, de 60, murieron el miércoles cuando el garaje de cinco pisos del Miami Dade College colapsó.

El tercer trabajador, Samuel Pérez, fue rescatado de los escombros en la madrugada del jueves, luego de que un equipo de médicos amputara sus piernas. Murió poco después en el hospital.

Pérez, un cubano de 53 años, vivía con su familia en una humilde casa de remolque en el noroeste del condado Miami-Dade. Vecinos dijeron que no tenía un vehículo y salía cada mañana en una bicicleta color plata para llegar al taller de la compañía donde trabajaba, Ajax Building Corp.

“Llevaban años batallando”, afirmó Janet Romera, una vecina de los Pérez. “Era un hombre humilde y trabajador, el sostén de esa familia”.

Con lágrimas en sus ojos, Jimmy Ramírez, un hijastro de Pérez, declaró que la familia estaba consternada y no podía comentar. Su madre, quien se había casado con Pérez hace más de una década, lloraba dentro de la casa.

“La mujer está destrozada”, aseguró Romera. “La pobre no quiere saber nada de nadie”.

El miércoles por la madrugada Calderón salió como todos los días con anticipación hacia su trabajo, dijeron sus vecinos. El inmigrante peruano llegó al sur de la Florida a inicios de la década de los años 90. Sus vecinos del condominio de apartamentos Little Princess, en el suroeste de Miami, lo recuerdan como un padre de familia abnegado y trabajador.

“Siempre fue muy gentil y tranquilo. Jamás lo vimos en problemas”, indicó Denia López, una vecina.

Su esposa, Marisol Calderón, dijo a reporteros el jueves que los sobrevivientes incluyen una hija que estudia en una universidad en Georgia y un hijo adolescente.

Los vecinos recordaban su amor al fútbol, los animales y la vida en familia.

“Las pocas veces que coincidimos tuve la sensación de tener a un caballero, era muy atento y gentil”, comentó Juan Valdez, administrador del edificio de condominios. “Es increíble lo que ha pasado”.

La tragedia también conmocionó a familiares y amigos de Hurtado de Mendoza, un inmigrante cubano.

“Era una persona que se notaba que tenía ganas de salir adelante”, señaló un vecino que no quiso ser identificado. “Todos hemos quedados muy tristes con la noticia de su muerte. Nadie merece terminar así”.

El jueves por la tarde, el equipo de rescate había abandonado temporalmente la búsqueda de más cuerpos en el edificio a pesar de que se creía que un electricista permanecía atrapado en la cabina de una camioneta.

Robert Budhoo, quien trabajaba para Stryker Electric, vivía en Tamarac con su esposa y tres hijos. Budhoo es un inmigrante de Jamaica.

La familia de Budhoo expresó frustración el jueves con el lento paso del rescate. Querían acercarse al escenario de la tragedia pero las autoridades los obligaron a mantener unos 200 pies de distancia.

“Papi, donde sea que estés, por favor aguanta”, escribió su hija Tasha Budhoo Bagwadeen, en una página de Facebook. “DIOS está a tu lado”.

La reportera Anna Edgerton de The Miami Herald contribuyó a esta información.

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