Peleado el debate vicepresidencial entre Joe Biden y Paul Ryan

10/12/2012 3:26 AM

10/13/2012 1:12 AM

En una batalla de suplentes, el vicepresidente Joe Biden y su rival republicano Paul Ryan chocaron repetidamente el jueves en temas que van desde la suerte del Medicare hasta el ataque terrorista contra diplomáticos estadounidenses en Libia.

Ambos hombres fueron agresivos, ansiosos por elogiar los puntos fuertes de sus agendas y igualmente celosos por atacar a sus contrincantes.

Ryan fue agresivo desde el principio, desafiando a las primeras versiones de los ataques en Libia que ofreció la administración de Obama, que al principio dijo que un video antimusulmán inflamó a una multitud, en vez de calificarlo como un ataque terrorista. Agregó que el presidente Obama se refirió al video en seis ocasiones en un discurso ante Naciones Unidas después del ataque en Libia.

“Esto se convierte en un problema mayor cada día”, dijo Ryan de los detalles que aún surgen de lo que sabía la administración en esos primeros días después del ataque. Ryan dijo que eso era “un indicador de un problema más amplio la desintegración de la política externa de Obama”.

Biden defendió la respuesta de la administración, al decir que se basó en informes de inteligencia que resultaron falsos. “Llegaremos al fondo de ello”, agregó.

Ryan, un representante federal que nunca había debatido a nivel nacional, a pesar de sus 14 años en el Congreso, no mostró señales de nerviosismo durante el enfrentamiento con Biden, un veterano de 36 años de debates en el Senado.

Su enfrentamiento, que fue nacionalmente televisado desde Centre College, fue moderado por Martha Raddatz, de ABC. Los candidatos se sentaron a una mesa, respondiendo preguntas sobre política nacional e internacional, el mismo formato que usaron los candidatos a la vicepresidencia Dick Cheney y Joe Lieberman cuando debatieron en el mismo college en el 2000. El formato, como en un programa dominical de entrevistas, tiene a producir más intercambios conversacionales.

Los debates de los candidatos a la vicepresidencia usualmente tienen poco efecto en las elecciones, pero el del jueves tenía un significado agregado después del opaco debut de Obama en el del 3 de octubre.

Desde entonces, Romney se encuentra igualado con Obama en las encuestas nacionales y cerró la brecha en varios estados indecisos.

En la Florida, Romney estableció una ventaja de siete puntos, de acuerdo con una encuesta Tampa Bay Times/Bay News 9/Miami Herald. Obama tiene una ventaja de un punto porcentual sobre Romney en un nuevo sondeo de probables votantes NBC/Wall Street Journal/Marist dado a conocer el jueves. El margen es el mismo antes del debate Obama-Romney. En Ohio, Obama liderea por 6 puntos. Y en Virginia, Obama tenía 2, pero ahora Romney marcha adelante por 1.

Con solo un debate entre ellos programado, Biden y Ryan transitaron una y otra vez de la política doméstica a la internacional.

Biden utilizó una pregunta sobre la tasa de desempleo de la nación para criticar los comentarios grabados de Romney en los cuales este arremete contra el 47 por ciento de los estadounidenses como dependientes no contribuyentes. Biden acusó a Romney de haber dicho que el dejaría que los embargos hipotecarios llegaran al fondo.

En uno de los intercambios más personales, Ryan habló de cómo Romney ayudó a una familia afectada a pagar por el college y cómo éste entrega más del 30 por ceinto de sus ingresos a la caridad, más de lo de Biden y Ryan combinados.

“Mitt Romney es una buena persona”, dijo Ryan.

Refiriéndose a las críticas recibidas por Romney por el comentario sobre el 47 por ciento, Ryan afirmó: “El se preocupa por el 100 por ceinto de los estadounidenses”.

En el camino hacia el debate, ambas campañas chocaron repetidamente en tonos aún más duros, ya que el primer debate presidencial calentó la contienda.

Lo más notable, Romney parece deshacerse de las partes más moderadas de su agenda, mientras que la campaña Obama-Biden prácticamente ha acusado a la fórmula Romney-Ryan de mentir con el mensaje más conservador que usó Romney para ganar la candidatura de su partido.

De los temas principales, las campañas están en total desacuerdo en varios frentes:

• En cuanto al aborto, Romney provocó revuelo esta semana cuando dijo al Des Moines Register que no existía “legislación alguna con respecto al aborto” que fuera a formar parte de su plataforma. Romney ha dicho que él aprobará una legislación limitando el aborto si llegara a su escritorio alguna vez, aunque en la campaña del 2008 dijo que era poco probable en el futuro cercano, dada la división existente en la política de EEUU con respecto a ese asunto.

Dijo además que él firmaría una orden ejecutiva para prohibir el uso de ayuda de EEUU al extranjero para pagar por abortos, y que eliminaría la ayuda federal a Planned Parenthood.

Ryan ha ido más lejos, diciendo que el aborto solamente debería ser legal cuando está en peligro la vida de una mujer, y auspició un proyecto de ley conjuntamente con el representante Todd Akin, republicano de Missouri, que hubiera redefinido el concepto de violación con respecto a los abortos. Pero, cuando se unió a la fórmula presidencial republicana, Ryan dijo que Romney definiría la política de la administración.

Obama está a favor del aborto sin restricción alguna, como por ejemplo exigir a una mejor que notifique a sus padres antes de un aborto.

• En cuanto al Medicare, Obama quiere conservar el sistema tradicional, basándose en la Ley de Protección al Paciente y de Atención Médica Asequible del 2010 para extender la vida del programa por medio de subir las tarifas, y recortando $716,000 millones de pagos anticipados a los proveedores de atención médica.

Ryan acusa a Obama de tratar de arrebatar $716,000 millones al Medicare para pagar por su ley de atención médica, pero Ryan usó los mismos $716,000 millones en ahorros en el presupuesto de 10 años que propuso como presidente de la Comisión Presupuestaria de la Cámara. El se ha retractado luego de su plan, y Romney insiste en que él devolverá el dinero al Medicare.

Romney se compromete a derogar la ley de atención médica y a reemplazar el sistema. A partir del 2023, daría vales a las personas para comprar Medicare o seguros privados. Dijo que su plan es más eficiente y permite a los ancianos tomar sus propias decisiones. Ryan había propuesto un plan parecido que pondría un límite a la cantidad de esos cheques o vales del gobierno, pero Romney no quiere ponerles límite.

Obama dijo que el plan de Romney llevaría a que las personas más saludables queden cubiertas por las compañías de seguros privados, dejando a los más enfermos y vulnerables con un sistema de Medicare desvencijado.

• En cuanto a los impuestos, Obama quiere subir los impuestos a los ingresos por encima de $200,000 para los individuos y $250,000 para las familias.

Romney promete reducir los impuestos para todos, lo cual por sí mismo añadiría casi $5 billones al déficit, según un análisis independiente. Romney niega que costaría tanto, y señaló en el último debate que propondría medidas de contrapeso no especificadas, tales como límites a deducciones que asegurarían que los estadounidenses más acaudalados pagarían la misma proporción de los impuestos del país que ahora.

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