Cuba flexibiliza ley migratoria pero mantiene estrictos controles

10/16/2012 12:26 PM

10/12/2013 8:23 AM

La decisión del gobierno cubano de eliminar el odiado requisito de permisos de salida a los ciudadanos que quieren viajar al exterior, a la vez que mantiene otros estrictos controles, podría darles a millones de cubanos en la isla una mejor oportunidad de salir a vivir en el extranjero.

También generaría un aumento en las remesas de efectivo hacia la isla, de parte de un mayor número de cubanos en el exterior, y aliviaría algunas de las crecientes presiones tras la orden de Raúl Castro de despedir a un millón de empleados públicos y recortar los subsidios en los sectores de la alimentación, la salud y la educación.

Pero el texto del decreto publicado el martes también permite entrever que los cubanos que en el pasado han tenido problemas para obtener permisos de entrada y salida al país, seguirán teniéndolos, como los médicos, militares y funcionarios del gobierno, los disidentes en la isla y los críticos del gobierno que residen en el extranjero.

"Cubanos residentes extranjero no podrán entrar si organizan... o participan en acciones hostiles contra fundamentos políticos", advirtió la bloguera cubana Yoani Sánchez en su cuenta de Twitter. Eso "se inscribe en lo que yo llamaria ‘El diablo en los detalles’ de la nueva ley migratoria o su carácter gatopardista”, agregó.

Para Juan Antonio Blanco, profesor de la Universidad Internacional de la Florida, la medida "continúa los mecanismos de control de la conducta de los nacionales dentro y fuera de Cuba, a través de un sistema no transparente que a discreción premia o castiga" actitudes y expresiones.

"El estado continúa considerando la migración no como un derecho sino como una dádiva que otorga a las personas según sus propios intereses", agregó Blanco, que anteriormente fue analista de la Comité Central del Partido Comunista. La noticia del decreto causó alegría en isla entre los cubanos que se han quejado durante décadas por el oprobioso permiso de salida, conocido como la tarjeta blanca, que se exigía aunque los viajeros tuvieran visas válidas para entrar a otros países.

"Ahora la pregunta es a dónde, a dónde ir", dijo Katarina Ponce, quien recientemente fue despedida de su empleo como secretaria en una oficina del gobierno, en declaraciones por teléfono a El Nuevo Herald desde La Habana. “Claro que una enorme multitud se quiere ir de este lugar. Pero ¿cuáles países nos dejarán entrar? Tenemos que investigar si necesitamos visas para Rusia, Camboya, el fin del mundo”.

El decreto de Castro publicado en la edición del martes de la Gaceta Oficial, indicó que el 14 de enero entrarán en vigencia los siguientes cambios:

*Se elimina la necesidad del permiso de salida, que cuesta $150.

*Se elimina el requisito de la carta de invitación que, a un costo de $200, las personas en el extranjero debían enviar para que los cubanos pudieran solicitar pasaportes y visas.

*Se extiende el permiso para permanecer fuera de Cuba de 11 a 24 meses, con la posibilidad de renovarlos. Al vencer el plazo, se considera que los cubanos han dejado el país de manera definitiva.

*Se elimina el permiso de entrada para los cubanos que viven en el exterior y se amplía su estancia en la isla de un mes a tres meses por viaje, que pueden ser extendidos.

*El precio de los pasaportes sube de $55 a $100.

Pero el decreto y un editorial en el diario oficial Granma dejaron en claro que las autoridades mantendrán estrictos controles sobre los ciudadanos que viajen al exterior y los exiliados que deseen volver a la isla, mientras el gobierno cubano se sienta amenazado por las políticas migratorias de Estados Unidos que favorecen tanto a los cubanos.

"Mientras persistan las políticas que favorecen el ‘robo de cerebros', dirigidas a despojarnos de los recursos humanos imprescindibles para el desarrollo económico, social y científico del país, Cuba estará obligada a mantener medidas para defenderse en este frente”, afirmó el diario.

El decreto, sin embargo, mostró que las regulaciones van mucho más allá de la llamada “fuga de cerebros”.

Los supervisores deberán autorizar la emisión de pasaportes a altos funcionarios del gobierno, profesionales universitarios, médicos y personal médico, figuras deportivas y otras personas que desarrolla funciones “vitales”.

Y los pasaportes serán negados a ciudadanos, según el decreto, “cuando por otras razones de interés público, lo determinen las autoridades facultadas.”

“Stalin puede seguir durmiendo en paz”, agregó Blanco.

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