Los votantes indecisos decidirán en la Florida

11/04/2012 5:00 AM

11/05/2012 10:03 AM

Ellos son los votantes indecisos del estado más indeciso de todos.

Los votantes independientes de la Florida son demasiado conservadores para el Partido Republicano, demasiado liberales para los demócratas, o, bueno, demasiado independientes para cualquiera de los dos. Tienen todas las posiciones políticas imaginables, lo cual refleja la realidad de la Florida, un estado en que hay un poco de todas partes.

Pero, en última instancia, emitirán los votos decisivos que garantizarán al presidente Barack Obama un segundo período en el poder o ayudarán a Mitt Romney a sustituirlo.

Los sondeos de opinión pública han oscilado hacia la izquierda y la derecha según el estado de ánimo de los independientes. Pero están empezando a inclinarse hacia Romney.

Un sondeo de The Miami Herald/El Nuevo Herald/Tampa Bay Times concluyó que Romney estaba ganando 49-43 entre los independientes.

Un sondeo no científico por correo electrónico de The Miami Herald de 2,051 votantes registrados sin afiliación a partido que votaron en ausencia concluyó que estaban a favor de Obama 51-44 por ciento.

Las respuestas generadas por el sondeo de correo electrónico ayudaron a mostrar qué es lo que mueve a los independientes y qué los indigna.

“Yo juré no votar nunca más por un candidato con una “D” o una “R” después de su nombre. No son otra cosa que títeres de las grandes corporaciones y sus cabilderos”, comentó Bob Knott, votante de Freeport.

“Desafortunadamente, algunas personas de la industria de ustedes tienen gran parte de la culpa por esta situación”, añadió.

La opinión de Knott se extendió a todo el espectro político, en el que algunos llamaban a los medios de prensa demasiado conservadores y otros consideraban que son demasiado liberales.

En este sentido, el sondeo de correo electrónico coincidió con las encuestas científicas: mostró que existe una opinión mucho más favorable del senador demócrata Bill Nelson que de Obama, muy por encima del representante federal republicano Connie Mack IV. Un puñado de votantes dijeron que estaban votando por Romney y Nelson, y uno de ellos dijo que la campaña de Mack era ridícula.

Muchos de los independientes sonaban como si estuvieran más motivados para votar en contra de un candidato —sobre todo Obama o Romney— y menos interesados en votar realmente a favor de su candidato favorito, ya sea Romney u Obama. “Necesitamos empleos y crecimiento económico”, escribió Chris Highmark, votante del condado Collier, quien envió su boleta ausente desde Paradise Valley, Arizona.

“La política de impuestos de Obama no sólo llevará a una recesión en el 2013”, escribió Highmark, “sino que sofocará el futuro crecimiento económico, ya que los negocios tanto grandes como pequeños no correrán los riesgos necesarios para hacer crecer la economía porque las recompensas potenciales no serán mayores que los riesgos”.

Las voces de los independientes se han vuelto cada vez más importantes en la Florida por dos importantes razones:

• No Party Affiliation (No afiliación a partido, NPA) es el segmento de mayor crecimiento en la Florida desde el 2008. En los últimos cuatro años, las filas de personas NPA han crecido en un 22 por ciento a 2.6 millones. Eso es el 22 por ciento de los aproximadamente 12 millones de personas en las listas del total de votantes activos, que aumentó apenas un 6 por ciento en general. El Partido Demócrata, el mayor de la Florida, creció sólo en un 1 por ciento, y las filas del Partido Republicano aumentaron en un 4 por ciento.
• El segmento racial o étnico de más rápido crecimiento del electorado es el hispano, con un 14 por ciento del total de las listas y creciendo aún. De los más de 300,000 nuevos votantes hispanos en las listas en los últimos cuatro años, 46 por ciento escogieron NPA, 43 por ciento demócratas y sólo el 11 por ciento republicanos. Menos del 1 por ciento se inscribió en un tercer partido, cuyos votantes tienden a considerarse también independientes porque son independientes de los partidos Republicano y Demócrata.

Sin lazos a ningún partido político, no obstante, los independientes tienen proporcionalmente menos probabilidades de votar que los republicanos o los demócratas. Hasta el sábado por la mañana, los independientes habían emitido unos 690,000 votos adelantados, tanto en ausencia como en persona. Eso representa alrededor del 18 por ciento del total de 4 millones de boletas adelantadas. Los demócratas han emitido casi el 43 por ciento y los republicanos alrededor del 40 por ciento.

Los votos independientes de la Florida son particularmente cruciales para las esperanzas de Mitt Romney de ganar la elección nacional. El republicano tiene más necesidad que Obama de ganar en la Florida porque una victoria en la Florida para un demócrata le brinda tres de los cuatro estados de mayor población, una ventaja casi insuperable en el Colegio Electoral.

Los partidos políticos principales siguen conservando todo el poder y la influencia porque están organizados y sujetan las barbas de la Legislatura y el Congreso, lo cual les permite seguir recaudando fondos de los grupos de intereses especiales regulados por los legisladores.

Los demócratas tienen una ventaja de 4.5 puntos de porcentaje sobre los republicanos registrados en la Florida, pero debido a que muchos demócratas del norte de la Florida votan a favor de temas conservadores, el estado es más conservador de lo que parece, señaló Brad Coker, encuestador de Mason-Dixon Polling & Research, quien llevó a cabo el último sondeo de The Herald de 800 probables votantes que se dio a conocer el viernes por la noche.

La encuesta telefónica mostró que Romney lleva la ventaja general (51-45 por ciento) y se llevó a cabo entre martes y jueves por encargo de The Miami Herald, El Nuevo Herald, el Tampa Bay Times, Bay News 9 y Central Florida News 13. El margen de error es de más o menos 3.5 puntos de porcentaje.

“Es casi imposible ganar la Florida sin ganarse el voto independiente”, indicó Coker. “Ellos son los votantes indecisos”.

Y esos se expresaron increíblemente contra Obama en octubre después de su primer debate, que el Presidente perdió de manera clara frente a Romney.

Antes del debate, Obama conservaba una ventaja dentro del margen de error sobre Romney en la Florida, en parte porque el Presidente tenía a su favor a los independientes por 11 puntos.

Entonces tuvo lugar el debate.

Los independientes desplazaron 24 puntos acumulativos a favor de Romney, de modo que el candidato republicano consiguió una ventaja de 13 puntos entre ellos. El Presidente disminuyó esa ventaja a 6 en la última encuesta.

Pero no es suficiente sobreponerse al daño causado por ese primer debate.

“Hecho 1: Recibí el voto en ausencia el mismo día que el primer debate de Romney vs. Obama. Una decisión fácil”, escribió el independiente de Gainesville Steven J. Black.

“Hecho 2. He visto a Mack crucificado por los medios de prensa sin respuesta”, escribió Black, militar retirado, quien sugirió que la campaña de Mack era como un soldado que se convertía en desertor. “La campaña de Mack se pasa de desertora”.

Algunos que votaron por Obama no sonaban motivados a apoyar al candidato, sino que sonaban aterrorizados ante los conservadores.

“La conducta del Partido Republicano en general, incluyendo los métodos usados para purgar las listas de votantes en todo el país, y su injerencia en el sistema judicial en el estado de la Florida, me resultó de verdad repulsiva”, escribió Angela Roughton, de Miami Beach, quien votó en ausencia.

“Si yo fuera un deportista competitivo, tal vez entendería el concepto de ganar a toda costa”, señaló. “El centro es donde me siento más cómoda”.

Algunos que votaron por Romney tenían preocupaciones similares sobre algunos aspectos del movimiento conservador.

“Ojalá los candidatos dejaran a un lado asuntos sociales como el aborto y la religión y se atuvieran a la economía y la defensa”, escribió Dennis O’Malley, vecino del Pinellas, quien envió su boleta a favor de Romney desde Washington, Nueva Hampshire.

Alan Boorstein, independiente de Sarasota, no se decidió a votar por Obama o por Romney. Votó por el libertario Gary Johnson y por Nelson al Senado.

Boorstein quiere que se prohíba el cabildeo, y que los legisladores se sometan a una rebaja de sueldo del 50 por ciento y a un mandato de que hagan 50 semanas de trabajo al año.

Boorstein culpó además a la Corte Suprema por su decisión de Citizens United, que abrió el camino a más fondos secretos de campaña, lo cual le molesta porque alimenta las campañas que él detesta.

“Lo peor de vivir en un estado indeciso son los interminables comerciales de televisión (para las primarias y las elecciones generales) y las constantes llamadas robot de ambas partes”, escribió Boorstein. “Podría seguir hablando de esto toda la noche, pero de qué vale, no importa quién gane, nada cambiará”.

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