Masiva concurrencia a las urnas en el sur de la Florida

11/07/2012 12:28 AM

09/09/2014 9:22 AM

Para los cientos de miles de votantes del sur de la Florida que salieron a las urnas, el martes fue un día de una espera larga y en ocasiones frustrante, antes de poder emitir su voto en las elecciones presidenciales.

A lo largo del día, los votantes esperaron por más de seis horas en varios recintos del Condado Miami-Dade que carecían del personal adecuado para atender a esta masiva participación electoral. Miles de electores se quedaron afuera de sus centros de votación por horas después de las 7 p.m., cuando las urnas debían cerrar, particularmente en distintos recintos de Brickell, Kendall y Hialeah.

La situación era tan extrema que el alcalde condal Carlos Giménez se disculpó ante los cientos de votantes que esperaban en fila afuera del centro de votación de UTD Towers, en Brickell, a las 7 de la noche.

“Esto es inaceptable”, dijo Giménez, quien pidió enviar más recursos a ese centro de votación.

Para las 10 p.m., el Departamento Electoral de Miami-Dade reportó que 174 de los 829 centros electorales permanecían abiertos.

Alexandra Lange, de 50 años, dijo que esperó más de seis horas para votar en UTD Towers.

“Esto es un desastre”, dijo Lange. “Hay un embotellamiento en la puerta. Es un caos”.

Sin embargo, la mayoría de los electores allí y en otros centros de votación esperaron en fila con paciencia y buen humor, orgullos de poder escoger entre el presidente demócrata, Barack Obama, y el republicano Mitt Romney, ex gobernador de Massachusetts. Obama ganó fácilmente en los condados Miami-Dade y Broward.

“No me importa si tengo que esperar por horas”, dijo Lana Curcic, quien salió temprano de su trabajo en South Miami para asegurarse un puesto afuera de un centro de votación en Brickell. “Me siento alegre de poder votar”.

A pesar de las colas, la tasa de participación se quedó por debajo de aquella del 2008, cuando el 70 por ciento del electorado de Miami-Dade participó en esas elecciones presidenciales que llevaron al presidente Barack Obama a la Casa Blanca. El martes, el Departamento Electoral de Miami-Dade reportó una tasa de participación de casi el 57 por ciento, con 653de los 829 recintos contados.

Una de las diferencias principales respecto al 2008, fue que hace cuatro años se ofreció la votación adelantada por 14 días en comparación con sólo ocho días este año.

Durante la votación del martes, las diferencias ideológicas entre votantes que tenían que permanecer juntos por horas en fila causaron fuertes discusiones y, después, el silencio.

“Votaré por Obama, porque él trabaja para los trabajadores”, dijo Francis López, una inmigrante nicaragüense de 54 años. “Cuando Obama fue electo hace cuatro años, encontró un país en bancarrota. Necesita cuatro años más para arreglar las cosas”.

Directamente detrás de ella, en la fila de la Estación de Bomberos #7 en La Pequeña Habana, Eugenio Henríquez murmuraba en desacuerdo.

“Obama es un mentiroso. Todo lo que ha prometido, no ha cumplido nada”, dijo Henríguez, de 78 años, un inmigrante cubano que votó por Romney. “Las cosas están más malas que como las cogió, la gasolina más cara. Todo es peor”.

Otros votantes llegaron a los centros de votación sin saber, definitivamente, por quién iban a votar.

Esa era la dilema en el cual se encontraba José Cardona, de 52 años, quien llegó alrededor del mediodía a su recinto en Wynwood.

“Mi corazón está con Obama, pero estoy decepcionado porque nunca cumplió con su promesa de una reforma migratoria”, dijo Cardona, un inmigrante hondureño. “Para ser sincero, ninguno de los dos me convence”.

En un centro comunitario de Shenandoah, donde los primeros votantes llegaron a las 3:20 a.m., José Mallea esperó pacientemente por más de dos horas antes de votar. Mallea es un reconocido estratega político quien en el 2010 administró la exitosa campaña de Marco Rubio al Senado federal.

“No creo que vamos a tener un ganador claro esta noche. Probablemente, no vamos a saber quién es el presidente hasta mañana”, consideró Mallea. “Creo que lo que pasa en la Florida puede servir como un indicador de quién va a ganar”.

Muchos votantes dijeron que las largas esperas para poder votar los había convencido de pedir boletas ausentes en futuras elecciones.

En Hialeah, por ejemplo, Betty Rodríguez, esperó dos horas y media.

“Preferí venir personalmente a pesar de que tengo bastón, porque estoy mal de la rodilla”, dijo. “Pero para la próxima elección voy a votar por boleta ausente para no esperar tanto”.

Otros ciudadanos orgullosamente dedicaron un medio día entero simplemente para llegar a Miami para emitir sus votos.

Eleonora Parkinson, de 52 años, vive en Milán, Italia, donde trabaja en la industria de la moda.

Para votar en su recinto electoral de Miami Beach, tomó un vuelo de 11 horas y media con la aerolínea Alitalia que le costó $3,800.

“Es mi deber como ciudadana, mi obligación cívica”, comentó Parkinson, quien nació en Argentina e inmigró a Estados Unidos a los 18 años. “Es un orgullo, un privilegió”.

La pregunta sobre quién debe ocupar la Casa Blanca durante los próximos cuatro años representó sólo una pequeña parte de las cinco páginas de cada boleta en Miami-Dade. Los votantes también debían escoger miembros de la Legislatura a nivel federal y estatal, una plétora de enmiendas locales y estatales, y algunos escaños en la Comisión condal.

Los reporteros Enrique Flor y Daniel Shoer, de El Nuevo Herald, y Kathleen McGrory de The Miami Herald, colaboraron con esta información.

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