Obama detiene avance del Tea Party en la Florida

11/08/2012 2:13 AM

11/08/2012 5:00 AM

El mensaje de los votantes de la Florida al movimiento Tea Party: tranquilícense.

Las elecciones del martes en el mayor estado indeciso de la nación fueron un rechazo al tono del movimiento conservador y la Legislatura republicana que sostuvo.

El estado votó, aunque lo más reñidamente posible, a favor del presidente Barack Obama, cuya elección en el 2008 trajo consigo la ascensión del conservadurismo estilo Tea Party. El icónico representante federal del Tea Party Allen West también podría perder (está tratando de conseguir que se haga un recuento de los votos). Fue descrito como un extremista dedicado a lanzar insultos por su oponente demócrata Patrick Murphy. Y los votantes rechazaron las enmiendas a la Constitución del estado inspiradas por el Tea Party, empezando por una medida en contra de la ley de reforma de la salud pública de Obama.

El autor de esa propuesta, el representante estatal Scott Plakon, de Longwood, perdió su elección y culpó del fracaso a la maquinaria de Obama, que los republicanos subestimaron en la Florida.

“Me es difícil procesar esto”, dijo Plakon. “Con toda esta deuda, todo este desempleo y los indicadores de problemas en la economía, ¿cómo es que Obama sólo ha bajado 2.5 puntos de porcentaje de donde estaba en el 2008?”

Plakon señaló que el conservadurismo estaba vivo en la Florida: Obama ganó a duras penas, y la Legislatura está aún firmemente en manos de los republicanos.

Al felicitar a Obama por su victoria, el senador republicano de la Florida Marco Rubio publicó un comunicado anoche reafirmando su compromiso con los principios conservadores. Pero señaló sutilmente un defecto del movimiento Tea Party: el tono del debate sobre inmigración, que probablemente costó a Romney algún apoyo entre los hispanos de la Florida, el sector de más rápido crecimiento entre el electorado.

“El movimiento conservador debería ser particularmente atractivo para las personas de comunidades minoritarias e inmigrantes que están tratando de salir adelante, y los republicanos tienen que esforzarse más que nunca para comunicarles nuestras creencias”, señaló Rubio.

Obama ganó entre los hispanos de la Florida por un margen mayor que en el 2008, mostraron las encuestas a boca de urna, aun cuando tuvo cifras menores en general. Pero los republicanos salieron mucho peor que en el 2010, cuando consiguieron amplia mayoría en la Legislatura y ganaron el puesto de gobernador y todos los puestos del gabinete estatal.

El republicano Chris Dorworth, de Lake Mary, posible presidente de la Cámara de Representantes de la Florida, , está en peligro de perder su escaño en una elección demasiado reñida para estar seguros del resultado.

El gobernador republicano Rick Scott, quien se mantuvo ausente en gran medida de la agitación de las campañas, era altamente impopular antes de las elecciones y probablemente lo será aún más después de las mismas. Su decisión de firmar una ley electoral que limitó la votación adelantada irritó sobremanera a decenas de miles de personas que tuvieron que esperar en fila hasta siete horas para ejercer su voto.

La larga espera fue exacerbada por otro aspecto de la ley electoral de Scott: una cláusula que exigía que se imprimiera el texto completo de todas las propuestas de enmienda constitucional. Esto demoró a los votantes cuando llenaron sus boletas y luego tuvieron que introducir todas las páginas —al menos cinco— en las máquinas. Algunas máquinas fallaron a causa de la presión, causando que las líneas se demoraran aún más en la noche de elecciones.

Solamente se aprobaron tres enmiendas constitucionales. Las mismas brindaban ayuda con los impuestos a la propiedad a los ancianos, los veteranos heridos en combate y las viudas de veteranos o trabajadores de respuesta de emergencias.

Las otras siete ni siquiera pudieron conseguir respaldo mayoritario, aun cuando las enmiendas constitucionales necesitan una aprobación del 60 por ciento para salir. Las notables enmiendas promulgadas por el movimiento Tea Party:

1) Servicios de atención médica. Llamada originalmente “libertad de atención médica”. Esta propuesta fue aprobada por la Legislatura republicana como resultado de la ley de reforma de la atención médica del presidente Obama. Más simbólica y de rechazo de la nueva ley federal que otra cosa, la medida hubiera prohibido al estado que hiciera obligatoria la compra de seguro de salud. Los votantes la rechazaron 49-51 por ciento.

2) Límite a ingresos del gobierno. Esta se diseñó para limitar la cantidad de dinero que recibe el estado por medio de limitar sus ingresos a una fórmula basada en la inflación y los cambios de la población. Los votantes la rechazaron 58-42 por ciento.

3) Servicios de aborto. Esta propuesta se propuso prohibir algo que no se estaba haciendo en la Florida: prohibir el financiamiento del aborto por parte de los contribuyentes. También trató de eliminar una cláusula de derecho a la privacidad de la Constitución que se cita en casos que defienden el derecho al aborto. Los votantes la rechazaron 45-55 por ciento.

4) Libertad de religión. Escuelas religiosas privadas en pos de más fondos del gobierno hubieran recibido más de haberse aprobado esta enmienda, que eliminaba una cláusula de separación de la Iglesia y el Estado en la Constitución estatal. Los votantes la rechazaron 45-56 por ciento.

Lo que es más, el enemigo número uno del Florida Tea Party, el demócrata enérgico y liberal Alan Grayson, ganó la elección para un escaño congresual recién rediseñado en el área del centro de la Florida. Los otros dos nuevos escaños congresuales, en el sur de la Florida, los ganaron la ex alcaldesa de West Palm Beach Lois Frankel, quien despachó con relativa facilidad a su oponente, Adam Hasner, quien se había postulado brevemente como conservador del movimiento Tea Party para derrocar al senador Bill Nelson.

Nelson ganó de calle, derrotando al representante Connie Mack 55-42 por ciento. La campaña de Mack se centró en gran medida en llamar a Nelson “liberal de filas”, una línea de ataque que definió al republicano como muy partidista en una temporada en que muchos votantes quieren que los políticos dejen de actuar como sicarios políticos.

Los resultados del martes indicaron que el electorado de la Florida quiere un poco más de equilibrio.

Donde los republicanos dicen que no se deben aumentar impuestos, 57 por ciento de los floridanos consideraron que los ricos debían al menos pagar un poco más, según las encuestas a boca de urna. Los votantes tendieron más a creer que las medidas de Obama favorecían la clase media en comparación con las de Romney, que serían de mayor beneficio para los ricos.

Pero evidentemente los votantes de la Florida tampoco están locos por Obama y él es el líder del Partido Demócrata.

La ley de reforma de la atención médica de Obama, por ejemplo, no fue rechazada formalmente a través de la enmienda contra el Obamacare, pero los votantes de la Florida no están a favor de la ley. Alrededor del 48 por ciento quieren que se derogue al menos algunos aspectos de Obamacare; 40 por ciento quieren dejarla tal como está o expandirla.

Al preguntársele si el gobierno debería hacer más para resolver problemas, 40 por ciento respondió que “Sí” y 50 por ciento dijo que “No”.

De modo que, aunque los demócratas pueden disfrutar su victoria del martes en la Florida, deben recordar que los republicanos se sentían igualmente triunfantes en el 2010. Y antes de eso, en el 2008, los demócratas disfrutaron de la primera victoria histórica de Obama.

¿Las diferencias entre cada una de esas elecciones? Asistencia. Los demócratas, que sobrepasan en número a los republicanos registrados en la Florida, no fueron a votar en el 2010 y los republicanos asistieron en masa. Los demócratas generalmente votan menos en los años de elecciones al puesto de gobernador de la Florida, razón por la cual el Partido Republicano controla el Capitolio estatal.

“La organización de Obama ayudó el martes y los republicanos no estuvieron al mismo nivel”, dijo Plakon. “Ahora empiezan los próximos dos años”.

Esa es una buena indicación de que el conservadurismo estilo Tea Party sigue vivito y coleando. Sólo está de vacaciones. Los votantes de la Florida decidieron que necesitaba esas vacaciones.

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