Joven actriz cubana triunfa en México

“Sin la aceptación de los mexicanos no podríamos trabajar’’

11/12/2012 2:02 AM

11/12/2012 4:57 AM

En apenas tres años, la actriz cubana radicada en México, Livia Brito cuenta en su resume con dos telenovelas exitosas, una película y una temporada teatral. Por si fuera poco, adornó la portada de la revista H, una publicación mexicana dirigida al público masculino y, poco antes, acaparó la atención de los paparazzi por su ruptura amorosa con el actor Salvador Zerboni, el villano de la telenovela Abismo de pasión.

Pero Brito no suele ventilar sus romances; y cuando se refiere a las razones por las que rechazó la oferta que le hizo Playboy, se limita a decir que tenía que posar sin ropa.

Tras concluir las trasmisiones de Abismo de pasión, en Estados Unidos, la joven de 26 años, Paloma en la trama, conversó con El Nuevo Herald desde Ciudad México, donde vive con su familia desde los 13 años.

“Si mi trabajo gustó fue porque le puse muchas ganas a mi personaje de Paloma. Además, se trataba de una producción muy bien escrita y con un buen casting. Un ‘refrito’ [de la telenovela Cañaveral de pasiones] que [en su momento] fue un éxito”, dijo la actriz mientras arreglaba sus bártulos para partir a Cuernavaca en viaje privado.

Minutos antes, Brito asistió al anuncio ante la prensa mexicana del rodaje de Volando bajo, una película de Beto Gómez, que comenzará a filmar en Rosarito y Tijuana, Baja California, a principios de diciembre. “Se trata de una comedia con mucha acción que se desarrolla en los años 80”, dijo entusiasmada. “Apenas hoy me dieron el personaje de Ana Berta”.

El filme rinde homenaje a un grupo de figuras del espectáculo mexicano que alcanzó la popularidad hace tres décadas.

Brito llegó a Televisa cuando concluyó sus estudios de Administración de Empresas. Tras ser admitida en el CEA (Centro de Estudios Artísticos), el productor Salvador Mejía le confió el papel de Fernanda Sandoval en la telenovela Triunfo del amor (2010-2011), que le valió el premio de la revista TVyNovelas en la categoría de Mejor Actriz Juvenil.

“No fue tan complicado. A mí gustaba mi carrera de Administración de Empresas. Pero como desde niña me la pasaba imitando a todo el mundo, mi madre me animó a que fuera actriz. Y una vez que me admitieron en el CEA, aproveché la oportunidad”, recordó la muchacha, que considera a sus padres -el actor Rolando Brito y la profesora de ballet Gertrudis Pestana- su mayor fuente de inspiración.

“Mis padres son la mayor inspiración en mi trabajo. Son el faro que me guía. Ellos nos han sabido educar muy bien a mí y a mi hermana mayor”.

Brito no ha perdido el contacto con Cuba. La última vez que visitó a sus familiares, no salía de su asombro al comprobar que no pasaba inadvertida entre la gente.

“Yo pensaba que en Cuba no se veían las telenovelas [mexicanas]. Pero cuando fui a ver a mis tíos, mis primos y mis abuelitos, hace un año, la gente me reconocía en la calle por mi trabajo en Triunfo del amor”.

Ahora la actriz se está presentando en el Teatro Libanés de la capital mexicana con El cartero, un drama basado en la película Il Postino (1994), adaptado por Antonio Skármeta, el autor de Ardiente paciencia, la novela que dio origen al filme. Brito comparte cartel con dos leyendas de las tablas, el cine y la televisión de México, Ignacio López Tarso y Helena Rojo.

“Trabajar con ellos es como hacerlo en ‘la escuela de la vida’. Tanto uno como otro te enseñan con sólo pararse en el escenario. A su lado siento que estoy madurado”, destacó la actriz, que interpreta el papel de Beatriz, el amor del joven cartero, a cargo del galán Eric Elías.

Entretanto, la joven aguarda por el estreno de No sé si cortarme las venas o dejármelas largas, un filme dirigido por Manolo Caro, en el que interpretó un pequeño papel.

La producción viene precedida por el éxito de su versión teatral y la fama de su elenco, que incluye una aparición especial de Rossy De Palma.

“No me ha ido mal. He hecho telenovelas, teatro y cine”, admitió, tras reconocer el respaldo recibido por parte del público mexicano en tan corta carrera.

“¡Bendito Dios que los mexicanos nos hayan dado una acogida tan bonita tanto a mí, como a César Evora, Francisco Gattorno y a Raquel Olmedo [el grupo de actores cubanos que alternó con ella en Abismo de pasión]! Sin la aceptación de los mexicanos no podríamos trabajar”.

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