Wish Book: Zelanda necesita recuperar salud para cuidar de su padre

12/20/2012 3:37 AM

12/22/2012 11:29 PM

Cada vez que suena el timbre del teléfono, Zelanda Larragoity espera oír las palabras del aviso que podría salvar su vida.

“Lo único que quiero es que alguien diga: tenemos un riñón para ti”- dijo.

Larragoity, de 46 años, dijo que recibir un riñón significaría que ella podría regresar a la vida de antes, cuando trabajaba en un banco y se mantenía a sí misma y cuidaba a su padre anciano, Sucre Larragoity.

“Yo me siento trabada”, dijo. “Lo único que quiero es poner seguir adelante”.

Apenas puede cubrir las necesidades más elementales con su cheque de desabilitada y el del Seguro Social de su padre. Tiene que pagar su hipoteca, sus medicinas, alimentos y servicios básicos.

Durante los últimos años, Zelanda ha dado prioridad a los demás. En enero del 2009, le diagnosticaron cáncer del pulmón a su madre. A su padre, pocos meses después, le diagnosticaron demencia senil.

Entonces ella cerró su casa de Hollywood y se mudó con sus padres.“Ellos me necesitaban”, dijo.

Después de la muerte de su madre en enero del 2010, Zelanda regresó a su casa de Hollywood con su padre. Poco después, se enteró de que sus riñones no funcionaban.

“Yo sabía que había algún problema, pero no quería enfrentarlo”, dijo Zelanda, quien dijo que nunca había tenido padecimientos de salud durante la mayor parte de su vida.

Fue a hacerse un examen rutinario de la vista y se enteró de que la presión en sus ojos estaba anormalmente alta. Antes de que pudiera darse cuenta, estaba en el hospital y le habían diagnosticado insuficiencia renal. Así empezó una etapa en la que sobrevive a base de diálisis.

Todos los martes, jueves y sábados, la conectan a una máquina que le limpia la sangre de toxinas. El proceso causa manchas en la piel y le roba toda la energía. Hay días en que duerme el resto de las horas después de un tratamiento.

“Nadie me quiere contratar”, dijo Zelanda, quien trabajaba como empleada de ética empresarial en un banco hasta que entró al hospital con ese tratamiento. Aseguró que lo que más le gustaría es sacar provecho de su diploma de negocios de la Universidad de Nueva York y volver a trabajar en un banco.

Pero mientras trata de mantenerse saludable, le preocupa su padre, de 76 años, que apenas recuerda fragmentos de su pasado: su infancia en la República Dominicana, su esposa Martha. Pero su mente desvaría.

Por el día, él va al programa Joseph Meyerhoff Senior Center/Southeast Focal Point Adult Day Care en Hollywood, de donde nominaron a Zelanda para el Wish Book de The Miami Herald.

“Creo que ella es la personificación de lo que es un cuidador amoroso y cariñoso”, dijo Arlene Plutchok, supervisora del programa a donde asiste el padre de Zelanda. “Ella ha pasado momentos muy difíciles, y sin embargo su vida está dedicada a su padre y no a sí misma”.

Sentada a la mesa de madera de la cocina, Zelanda se inclina hacia su padre mientras él lee en voz alta un libro sobre Dios. Algunos días él se pone a colorear, y otros aprende historia. Uno de los deseos de ella sería poder llevar a su padre de paseo a Washington, D.C., donde pueda ver la Casa Blanca, el Capitolio y el Monumento a Washington.

“Yo quiero que él siga aprendiendo”, dijo. “Él lleva años sin salir de vacaciones”.

Pero su principal prioridad es ponerse bien. Ella está en la lista de espera en el Jackson Memorial Hospital por un riñón. Según Jennifer Piedra, portavoz de Jackson Health System, la lista de espera por un riñón tiene alrededor de 1,000 personas. El tiempo de espera promedio es de alrededor de dos años y medio, dijo Piedra. Zelanda está en la lista desde julio del 2011.

El hospital también acepta donantes vivos. La persona tendría que tener el mismo grupo sanguíneo – en el caso de Zelanda, O positivo – y pasar una evaluación médica completa.

“Para mí sería un segundo nacimiento”, dijo. “No hay nada más precioso que eso”.

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