John Kerry podría traer cambios en política hacia Cuba

12/22/2012 5:00 AM

12/22/2012 11:52 PM

Tanto las esperanzas como los temores de grandes cambios en la política hacia Cuba durante el segundo mandato del presidente Barack Obama se vieron incrementados el viernes con la nominación del senador John Kerry para ser el próximo secretario de Estado de EEUU.

El demócrata de Massachusetts ha apoyado el embargo contra Cuba pero también propuso permitir todos los viajes a la isla, incluyendo los de turistas, criticó a Radio/TV Martí y los programas pro democracia en Cuba del gobierno de Estados Unidos y retuvo $20 millones en fondos para dichos esrfuerzos.

Su confirmación en el senado para que suceda a Hillary Clinton está prácticamente garantizada, porque éste ha prestado servicio en esa cámara desde 1984 y ahora dirige su Comisión de Asuntos Exteriores.

El ya muy anunciado cambio de Kerry al Departamento de Estado ha ganado el aplauso de partidarios de la política declarada de la administración de Obama de expandir los lazos y la asistencia al pueblo cubano, mientras espera que el gobierno progrese hacia la democracia.

“Las posiciones del presidente hacia Cuba están claras, y él [Kerry] es una buena opción para implementarlas”, afirmó Joe García, demócrata de Miami elegido el mes pasado a la Cámara de Representantes. “Es un experto en política exterior e inteligente”.

El senador Bob Menéndez, demócrata cubanoamericano de Nueva Jersey que favorece las sanciones contra Cuba y se espera sucederá a Kerry como jefe de la comisión, también aplaudió a Kerry pero no hizo mención a sus posiciones sobre Cuba.

“Las relaciones de alto nivel que él ha construido con líderes mundiales le permitirán tomar fácilmente este puesto y asegurar que no haya un declive en el liderazgo de los EEUU sobre temas globales importantes durante una transición”, declaró Menéndez.

Incluso Mauricio Claver-Carone, director del Comité de Acción Política U.S.-Cuba Democracy, describió a Kerry como “razonable y dispuesto a escuchar todos los puntos de vista”, y sus posiciones hacia Cuba como no muy diferentes de las de Obama.

Durante su primer mandato, Obama levantó casi todos los límites a los viajes y remesas a la isla de los cubanoamericanos, y volvió a abrir los viajes educacionales “de pueblo a pueblo” para todos los residentes en EEUU, aunque los viajes turísticos continúan prohibidos. Los esfuerzos por una mayor apertura se estancaron a causa de la detención por parte de Cuba de Alan Gross, un residente de Maryland que cumple una sentencia de 15 años por cargos que Washington considera falsos.

Pero el cambio de Kerry al Departamento de Estado también suscitó temores entre algunos cubanoamericanos y otros analistas de que esté demasiado dispuesto a buscar acomodos con La Habana y otros gobiernos represivos.

“Viene de una mentalidad donde se puede tolerar una dictadura como la de Cuba, pero no se le puede impedir a una persona que viaje a Cuba” para negarle esos dólares del turismo al gobierno, afirmó la comentarista radial de Miami Ninoska Pérez Castellón.

Kerry respaldó la Ley de Libertad de Viajar a Cuba, una iniciativa del 2009 que hubiera permitido viajes totalmente irrestrictos a la isla, al alegar que las autoridades de EEUU no limitan el derecho de los ciudadanos privados a viajar. El proyecto de ley nunca fue llevado a votación.

El senador también ha sido crítico de los millones de dólares del gobierno de EEUU invertidos en Radio/TV Martí, al quejarse que las estaciones están mal administradas y su programación tiene poco o ningún impacto en la isla.

“Después de 18 años, TV Martí no tiene una audiencia significativa en Cuba. Los programas de la sociedad civil de EEUU pueden tener objetivos nobles, pero necesitamos examinar si los estamos logrando”, escribió Kerry en una columna del 2009 sobre Cuba que apareció en el Tampa Bay Times.

La columna también pidió levantar casi todas las restricciones de viajes y una “revisión” de los controvertidos programas pro democracia, y alegó que las políticas hostiles de EEUU hacia La Habana “han fallado de forma manifiesta por casi 50 años”.

“La democracia en Cuba se mantiene correctamente como una meta de la política estadounidense. Pero nuestro embargo en nombre de la democracia no ha producido democracia”, escribió Kerry. EEUU debe enfocarse “en el pueblo cubano, no en los hermanos Castro; en el futuro, no el pasado; y en los intereses nacionales de Estados Unidos a largo plazo, no en las conveniencias políticas de un momento dado”.

Como candidato presidencial demócrata en el 2004, Kerry respaldó el embargo de EEUU, propuso triplicar los fondos estadounidenses para fortalecer la democracia en América Latina y calificó de “desigual” la política pies mojados, pies secos, que permite permanecer a los cubanos que pusieron un pie en territorio de EEUU, porque no se aplica a otras nacionalidades.

Kerry se involucró en un tema de Cuba directamente el año pasado, cuando retuvo durante dos meses $20 millones para los programas pro democracia, para presionar por cambios que los harían más eficientes y menos “provocativos”.

“No hay pruebas de que los programas de ‘promoción de la democracia’, que han costado al contribuyente estadounidense más de $150 millones hasta ahora, ayuden al pueblo cubano —apuntó Kerry en una declaración al anunciar la retención—. Ni han logrado mucho más que provocar al gobierno cubano para que arreste a un contratista del gobierno estadounidense”.

Gross fue detenido a finales del 2009 por entregar equipo sofisticado de comunicaciones a la comunidad judía en Cuba bajo uno los programas financiados por la Agencia para el Desarrollo Internacional (USAID). El equipo hubiera permitido acceso a internet fuera del control del monopolio de telecomunicaciones del gobierno.

“Antes de que se comprometan estos $20 millones, debe llevarse a cabo una plena revisión de los programas”, agregó la declaración.

Kerry levantó la retención del dinero dos meses después, luego que se cambiaron algunos de los programas y Menéndez los defendió. Claver-Carone aseguró que un alto empleado de la Comisión de Asuntos Exteriores, y no Kerry, fue el principal responsable por la retención.

El Centro para la Democracia en las Américas, que favorece mejores relaciones con Cuba, destacó la semana pasada que Obama también podría designar como secretario de Defensa al ex senador Chuck Hagel, un republicano de Nebraska que varias veces ha propuesto levantar por completo el embargo,

Si ambos hombres resultan confirmados, escribió el centro en un correo electrónico, esto significaría que “figuras experimentadas que urgieron al país a botar su equipaje de la Guerra Fría y normalizar las relaciones [con Cuba] estarían a la mesa cuando se tomen decisiones estratégicas cruciales”.

Alex Conan, director de comunicaciones del senador Marco Rubio, demócrata de la Florida y cubanoamericano, afirmó esta semana que Rubio podría bloquear la confirmación de Hagel en el Senado por sus posiciones hacia Cuba.

Sin embargo, los observadores de Cuba destacaron que, dado que es casi seguro que Menéndez se convertirá en el próximo presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado, será difícil obtener apoyo en el Congreso para cualquier medida que suavice significativamente las sanciones contra Cuba.

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