Boleteros de Miami-Dade se alistan para una nueva elección

12/24/2012 2:41 AM

11/08/2013 9:16 PM

Cuando dos reconocidos boleteros de Hialeah fueron arrestados hace cuatro meses por fraude electoral, varios de sus cómplices se replegaron de la política por temor a ser descubiertos durante las elecciones presidenciales de noviembre.

Sin embargo, ante el aparente desinterés de las autoridades por investigar el caso, varios boleteros del condado Miami-Dade ya han empezado a coordinar la recolección de boletas ausentes para el próximo año electoral.

Durante el 2013, se realizarán elecciones en 15 de las 35 municipalidades de Miami-Dade, entre ellas las ciudades más grandes e importantes del condado: Miami, Hialeah y Miami Beach.

“Cuando vi en la televisión que arrestaron a esa mujer en Hialeah, le dije a mi esposo, ‘Qué bueno que no fui yo’”, afirmó una experimentada boletera que ha trabajado para varias campañas municipales durante la última década. “Pero me parece injusto que los políticos que nos contratan se laven las manos, y que ninguno de ellos sea arrestado”, agregó la mujer, que pidió no ser identificada.

Hasta ahora no ha progresado ninguna investigación contra los políticos beneficiados por la labor de los boleteros Deisy Pentón de Cabrera y Sergio Robaina, quienes fueron arrestados en agosto. Las autoridades pudieron realizar estas capturas por una ordenanza condal que, a partir de julio, penalizaba a aquellos que recolectan más de dos boletas ajenas por ciclo electoral.

Sin embargo, el futuro de esta ordenanza que intenta reducir el fraude electoral es incierto. El abogado Thomas Cobitz, quien representa a Robaina, ha cuestionado su constitucionalidad ante la Corte Criminal de Miami-Dade. Alega que la ordenanza viola el derecho de expresión política de Robaina y también priva el derecho de aquellos electores que buscan la asistencia de otras personas para votar.

El juez Milton Hirsch escuchará los argumentos de Cobitz y del fiscal Tim VanderGiesen el 15 de enero.

“Esperamos que sea reafirmada la constitucionalidad de la ordenanza”, indicó la comisionada Rebeca Sosa, quien patrocinó la medida el año pasado. “Como comisión tenemos el deber de frenar el abuso y garantizar que cada elector tenga el derecho a votar y que su voto cuente”.

Independientemente de lo que ocurra en la corte, los casos de Cabrera y Robaina han revelado cómo el negocio de los boleteros puede inducir al grosero abuso contra electores ancianos, analfabetos e incapacitados mentales. El Nuevo Herald entrevistó a decenas de votantes cuyas boletas ausentes terminaron en manos de Cabrera y Robaina que no sabían por quiénes votaron. Varios de ellos sufrían de Alzheimer.

“El gran perdedor en todo esto es la democracia porque no hay justicia”, declaró Joe Carollo, quien en 1997 fue designado como alcalde de la Ciudad de Miami por un veredicto judicial tras un escándalo de fraude electoral. “Ahora hay votantes que están tan frustrados que ni quieren votar porque creen que su voto no cuenta y que nada va a cambiar”.

Arrestos en Hialeah

Cabrera, de 57 años, fue arrestada el 2 de agosto por recoger 31 boletas ausentes ajenas, y por presuntamente falsificar la firma de una anciana en estado terminal internada en un hospicio. Cabrera, quien se ha declarado inocente, rehusó comentar para esta información a través de su abogado, Eric Castillo.

El arresto de Cabrera provocó un escándalo político que afectó a dos de las más importantes campañas electorales en Miami-Dade a pocas semanas de las elecciones del 14 de agosto. Las autoridades notaron la presencia de Cabrera en la oficina en Hialeah para la reelección del alcalde condal, Carlos Giménez, quien ha dicho que ésta no trabajaba para su campaña. Además, Al Lorenzo, el consultor de Giménez, también asesoraba la campaña de reelección de la fiscal estatal Katherine Fernández-Rundle. La fiscal terminó separándose del caso tras descubrirse que un empleado de Lorenzo había sido visto con Cabrera.

Mientras se destapaba este escándalo, los detectives de la Unidad de Corrupción Pública de Miami-Dade también investigaban a Robaina, tío del ex alcalde de Hialeah, Julio Robaina. Este segundo caso empezó con el misterioso depósito de un paquete de 162 boletas en un buzón postal pocas horas después de que Cabrera fuera descubierta. Las boletas habían sido depositadas por Anamary Pedrosa, entonces asistente del comisionado de Miami Dade Esteban Bovo.

Pedrosa declaró a las autoridades que varios boleteros, entre ellos Robaina, le entregaron boletas en la oficina condal de Bovo en Hialeah porque confiaban que ella las podía depositar en un buzón postal. Pedrosa aseguró que desconocía la ordenanza, la cual había sido copatrocinada por su jefe. Bovo, quien fue reelecto sin oposición, ha dicho que no sabía de las actividades de Pedrosa.

El 10 de agosto, Sergio Robaina fue arrestado por fraude electoral después de que un elector asegurara a las autoridades que éste lo había presionado a votar por un candidato y que además alteró la boleta de su madre, quien sufre demencia. Su arresto en un publicitado operativo policial tuvo el efecto de apaciguar la tormenta política que manchó las campañas de Giménez y Fernández-Rundle.

Para el detective privado Joe Carrillo, quien entregó a la policía la información detonante contra Cabrera, la fiscalía no ha sido diligente en el caso.

“Considero que la fiscal también se estaba beneficiando de operadoras como Deisy Cabrera”, manifestó Carrillo. “Eso se lo he dicho directamente a la fiscal. Creo que hay mucho más que un conflicto de intereses”.

Inmunidad a cambio de testimonio

La joven Pedrosa era una pieza clave en el engranaje de boleteros que opera en Hialeah. De hecho, ella misma admitió a los detectives que recogió boletas ausentes en las casas de dos boleteras: Claribel “Beba” Ferrer y Zoa Caridad Barcena. Sin embargo, Barcena declaró a los detectives que había llevado personalmente al Departamento de Elecciones su boleta, la de su esposo Leonel, y las de dos amigas.

Mientras tanto, Ferrer y Robaina han dicho a El Nuevo Herald que Pedrosa fue quien les pidió su ayuda para recoger boletas a favor de tres candidatos a la Legislatura Estatal: Manny Díaz Jr., Eddy González y José Oliva, quienes ganaron sus contiendas y han rehusado en repetidas ocasiones hablar sobre los hechos.

Una investigación de El Nuevo Herald ha documentado la participación de Pedrosa y su madre Ana Valdés, quien recogía boletas ausentes entre familiares y conocidos, en varias campañas políticas en agosto. Por ejemplo:

• Pedrosa organizó para Díaz un evento de campaña en al menos dos edificios de apartamentos para ancianos de bajos recursos en Hialeah y Hialeah Gardens.
• Oliva contrató a Valdés en su campaña, pagándole $250 por su labor.
• Tres jueces electos —Don Cohn, Michelle Alvarez Barakat y Tanya Brinkley— pagaron un total de $5,700 a Valdés por servicios de campaña. Sin embargo, Pedrosa fue quien les organizó el evento político en el edificio donde vive su abuela. Una cuarta jueza, Ivonne Cuesta, se benefició de los servicios de Pedrosa pero no aparecen pagos en sus reportes de campaña.

Pedrosa recibió inmunidad a cambio de su testimonio. Sin embargo, su testimonio se contradice con el de Robaina. Quien miente bajo juramento incurre en el delito de perjurio.

Sugieren cambios al sistema electoral

El analista político Dario Moreno declaró que el impacto real de los arrestos de Robaina y Cabrera sobre las futuras acciones de otros boleteros se observará durante las próximas elecciones en las ciudades donde este negocio sigue teniendo importancia, como Hialeah, Miami y Sweetwater.

“En esas elecciones vamos a poder analizar los márgenes de victoria para determinar si los ganadores recibieron el respaldo de la maquinaria en las boletas ausentes”, afirmó Moreno.

Esta semana, un gran jurado emitió un largo reporte en cual concluye que el público ha perdido confianza en el sistema electoral de Miami-Dade debido a el escándalo de los boleteros. También ofreció una serie de sugerencias para la Legislatura Estatal y el Departamento de Elecciones de Miami-Dade a fin de reducir el fraude electoral. Entre las recomendaciones: reestablecer como requisito que cada boleta sea certificada por un testigo y que la ordenanza de Miami-Dade que penaliza la recolección de boletas ausentes se convierta en ley estatal.

El concejal de Hialeah Luis González coincide en que Tallahassee debe asumir el liderazgo a fin de reestablecer la confianza del público en los procesos electorales.

“Este tipo de incidentes hace que el pueblo pierda la fe en el sistema”, manifestó González, quien es presidente de la Liga de Ciudades de Miami-Dade. “Este problema debe ser debatido por nuestros legisladores en Tallahassee para que haya un cambio positivo y se restaure la confianza del votante”.

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