Aniversario 138 del béisbol cubano

En Matanzas se disputó el primer juego en la isla y Habana triunfó 51-9

12/28/2012 1:44 AM

12/28/2012 4:59 AM

Para los cubanos la pelota se parece a la vida, sin ella no pueden vivir. Y así ha sido desde que el 27 de diciembre de 1874 cerca de 20 hombres vestidos de uniforme con los nombres de Habana y Matanzas en el pecho, salieron al terreno para celebrar el primer juego de béisbol en Cuba.

Según los historiadores, el parque estaba lleno de curiosos que deseaban presenciar un juego desconocido, en el cual un jugador (pitcher) ubicado dentro del terreno lanzaba una pelota hacia un lugar llamado “home’’ donde otro jugador rival con un pedazo de madera (bate) trataba de pegarle a una bola blanquita y redonda.

Este fue el primer juego divulgado por la prensa de la época con un rudimentario boxscore donde se recoge los nombres de los jugadores con un resultado de 51 corridas (así se le llamó a las carreras) contra 9, a favor del Habana.

El resultado del partido fue publicado el 28 de diciembre, en el periódico matancero La Aurora del Yumurí. Entre los jugadores, se destacan tres: Ernesto Guilló, Emilio Sabourín y Esteban Bellán.

Ernesto era el hermano mayor de Nemesio Guilló, el introductor del béisbol en Cuba, que aprendió a jugar en Mobile, Alabama. Sabourín jugó siete temporadas y luego se convirtió en un patriota cubano que murió fusilado el 5 de julio de 1896 deportado en la prisión de Ceuta, Africa, luego de pelear por la libertad de su patria, mientras Bellán fue el primer latinoamericano que jugó en un equipo profesional en Estados Unidos, los Troy Haymakers de la Asociación Nacional.

El joven Bellán fue enviado por su familia en septiembre de 1863 a estudiar en el St. John College ubicado en Nueva York, donde estableció contacto con el béisbol. El diario The New York Times reportó a Bellán actuando el 19 de junio de 1868 con el elenco de su colegio, el Rose Hill.

Las autoridades coloniales españolas prohibieron la práctica del béisbol en la isla y trataron de imponer las corridas de toros. Muchas familias ricas enviaron a sus hijos a estudiar a escuelas y universidades de Estados Unidos y de este grupo además de Nemesio, pertenecen su hermano Ernesto, Enrique Porto, José Dolores Amieva y sus dos hermanos, todos ellos jóvenes estudiantes que cuando regresaron a Cuba introdujeron la técnica y ayudaron a propagar el deporte que conocieron en Norteamérica.

Según cuentan varios historiadores, Nemesio llevaba en su bolsa un bate, una pelota y un guante. Un día después de arribar a La Habana, él y sus amigos estaban fongueando bolas en la barriada del Vedado donde jugaban intercambiando sus implementos.

Estos pioneros del deporte de las bolas y los strikes fundaron el Habana Base Ball Club, el primer equipo del que se tenga conocimiento en Cuba y América Latina.

El juego comenzó a extenderse en las ciudades de Matanzas y La Habana. Primero se jugó en terrenos baldíos y luego se construyó en Pueblo Nuevo, Matanzas, el estadio Palmar de Junco, localizado en Calzada Esteban entre Monserrate y San Ignacio, siendo el primero de su clase en la isla.

Aunque el campeonato oficial se inauguró en 1878, la fecha que permanece como el punto de partida fue aquel 27 de diciembre de 1874 con el memorable desafío en el Palmar de Junco.

Los terrenos baldíos donde estaba el terreno pertenecieron a la familia del doctor Martín del Junco, quien fungía como fiscal de la audiencia de La Habana. Se construyó una glorieta con techo y otra a la intemperie en lo que después se conoció como “gradas del sol’’.

Así comenzó la pelota en Cuba que con el pasar del tiempo se convirtió en el deporte nacional de una isla que en 138 años de historia beisbolera ha producido centenares de luminarias desde las épocas de Adolfo Luque, José Mendez, Cristóbal Torriente, Martín Dihigo y Orestes Miñoso, hasta llegar a las etapas de Camilo Pascual, Luis Tiant, Tony Oliva, Tany Pérez y Orlando “El Duque’’ Hernández.

Súmese a la Discusión

El Nuevo Herald tiene el gusto de ofrecerle la oportunidad de compartir información, experiencias y observaciones sobre las noticias que cubrimos. Los comentarios que haga pueden ser publicados tanto en nuestro sitio en línea como en el periódico. Lo invitamos a que participe en un debate abierto sobre los asuntos del día y le pedimos que evite el uso de palabras obscenas, frases de odio, comentarios personales y señalamientos que puedan resultar ofensivos. Gracias por ofrecernos sus opiniones.

Términos del Servicio