Fallece el actor cubano Armando Roblán

01/09/2013 9:20 AM

09/09/2014 9:39 AM

El actor cubano Armando Roblán falleció el miércoles a las 4:20 a.m. en su casa de Coral Gables a consecuencia de un linfoma. Tenía 81 años.

Conocido por su extenso trabajo en el teatro, la radio y la televisión en Cuba y en el exilio, Roblán se destacó por su extraordinaria caracterización de Fidel Castro. Uno de sus triunfos fue mantener en cartelera en esta ciudad durante una década la obra de teatro humorística En los 90 Fidel revienta.

Roblán comenzó a imitar a Castro desde su llegada al poder en 1959 y en una ocasión incluso lo suplantó en una reunión del ASTA (Convención mundial de agentes de pasajes). Muchas veces fue confundido con el exgobernante cubano en sus giras por el país y quienes lo veían le hacían peticiones. Más tarde el gobierno le hizo exigencias de tipo político que él no podía cumplir y decidió marcharse de Cuba.

Ya en el exilio el actor comenzó a parodiar a Castro en numerosas obras de teatro y a la vez siguió cultivando la creación de otros personajes como Ñañito, El Indio y El Chino, entre otras caracterizaciones que popularizó en el programa Sábado Gigante, de Univisión.

“Hasta el último minuto estuvo haciendo chistes. Siempre decía que había que tomar la vida con sentido del humor”, afirmó su hija Priscilla Marrero, tras revelar que, poco antes de caer en coma, hace una semana, el artista escribió la palabra “Adiós” en una caricatura suya que él mismo dibujó.

Nacido el 4 de febrero de 1931 en el pueblo de Bejucal, en el centro de la provincia de La Habana, Roblán, cuyo verdadero nombre es Francisco Armando Rodríguez Blanco, combinó desde muy joven la actuación con la pintura, que estudió en la Academia de San Alejandro. Más tarde participó en varias exposiciones en Miami donde exhibió sus obras de estilo costumbrista.

Sobre su vida cotidiana, Marrero dijo que Roblán era un hombre muy casero al que siempre le llamaba la atención los cambios de la naturaleza, y que durante la infancia, tanto a ella como a su hermano menor le insistía en que nunca podían estar aburridos.

“Nos contaba anécdotas de Bejucal y de cuando le encargaban que pintara carteles, con sólo 8 años”, recordó, “También nos hablaba de cuando lo enviaban a eventos disfrazado de Fidel Castro”.

Roblán comenzó su carrera en los albores de la televisión cubana haciendo caricaturas e imitaciones en un programa de aficionados que presentaba Gaspar Pumarejo. El cómico Timoteo le hizo un garabato en un papel, el número tres, y este fue el punto de partida para dibujar la oreja del expresidente Grau San Martín, a quien también imitó repitiendo su famosa frase de “Amigos, las mujeres mandan”. Eso le hizo ganar el concurso que después lo llevó a posteriores triunfos profesionales.

Más adelante trabajó con los famosos payasos Gaby, Fofó y Miliki y perfeccionó imitaciones de otras figuras y personajes del mundo del espectáculo como Maurice Chevalier, Nat King Cole, Bola de Nieve, Liberace y el declamador Luis Carbonell, entre otros.

Trabajó además en la televisión panameña donde fue considerado un innovador, y en la de Puerto Rico, en la que recibió una gran acogida. En Miami produjo, actuó y escribió numerosas obras del vernáculo cubano en el teatro Martí y en el Teatro Trail de la Calle Ocho.

Como actor de telenovelas, demostró su valía cuando la escritora Delia Fiallo le confió el personaje de Calvo, en Morelia (1995), grabada en Miami, uno de los éxitos de la cadena Univisión.

Años atrás, integró el elenco de La esquina del infierno (1963), considerada la primera telenovela panameña, junto con la vedette cubana Blanquita Amaro y otras figuras latinoamericanas.

El artista también dejó su huella en las películas Freedom Flight (2005), en la que personificó a Fidel Castro, tal como lo hizo en The Disciples (2000), Conexion Habana (1994) y en Camaleón: atentado a Castro (1992). A su filmografía se suma la comedia A mí qué me importa que explote Miami (1976), en la que alternó con Guillermo Alvarez Guedes y en la película mexicana El tesoro de Morgan (1971).

Fuera del escenario se destacó como caricaturista, una faceta que ejercía sin que el interlocutor lo notara, y que lo llevó a estar presente en varias ediciones del evento Cuba Nostalgia.

A Roblán lo sobreviven su esposa Gloria Lau Rodríguez, sus hijos Orlando Rodríguez, Priscilla Marrero y Armando Rodríguez y sus cinco nietos.

Al referirse a su sentido de la ética, Marrero afirmó que nunca escuchó a su padre hablar mal de nadie y que siempre fue muy generoso con su tiempo y su talento.

En cuanto al posible regreso a Cuba, dejó claro que aunque su padre era muy cubano y celebraba a Cuba desde aquí, siempre estuvo consciente de que el retorno a la patria sería muy difícil.

Un servicio religioso se oficiará en Epiphany Catholic Church, 8235 SW 57 Ave., el sábado 12 de enero a las 11 a.m. Se ruega no envíen flores, sino que hagan donaciones en su nombre a St. Jude Children’s Hospital. Habrá sobres a la entrada de la iglesia para este propósito.

Súmese a la Discusión

El Nuevo Herald tiene el gusto de ofrecerle la oportunidad de compartir información, experiencias y observaciones sobre las noticias que cubrimos. Los comentarios que haga pueden ser publicados tanto en nuestro sitio en línea como en el periódico. Lo invitamos a que participe en un debate abierto sobre los asuntos del día y le pedimos que evite el uso de palabras obscenas, frases de odio, comentarios personales y señalamientos que puedan resultar ofensivos. Gracias por ofrecernos sus opiniones.

Términos del Servicio