Don Francisco recuerda a Roblán

01/11/2013 12:16 AM

01/11/2013 10:27 PM

Estimados amigos:

Hay quienes se van y tras su muerte viene el implacable olvido Pero hay quienes tras su partida, dejan huellas imborrables de su presencia en esta parte de la vida y en el alma de quienes los conocieron. Sin duda es el caso de nuestro amigo y compañero por más de 20 años, Francisco Armando Rodríguez Blanco, pero todos lo conocimos y quisimos simplemente como Armando Roblán. Esta semana a los 81 años abandonó este mundo tras una hermosa vida dedicada a su familia y al arte.

Cuánto nos reímos junto al público con sus ocurrencias como “Ñañito” en la Oficina de producción de Sábado Gigante, con su chino mentalista “Chan chin chon”, con el inepto y temido “Gánster”, o el divertido y recordado “Indio que cambia los nombres”. Participó como jurado en muchos de nuestros concursos; De quién es el uniforme, La mímica, Quién es quién o Los mentirosos, y tantos otros juegos en que nos divirtió con su buen humor.

También disfrutamos y jugamos con su gran talento para el dibujo y la caricatura, cuando en sólo segundos hacia trazos en un papel convertido en el pintor “Pecoso” o el dibujante francés “Monsieur Roblán”, y las personas debían adivinar en menos de 30 segundos qué estaba dibujando Armando. Desde muy joven compartió el escenario con la pintura y la escultura, y sus exhibiciones en varias ciudades de Estados Unidos fueron muy aplaudidas. También lo vimos disfrutar de los viajes y presentaciones en Panamá y Puerto Rico, donde gozaba de gran popularidad y afecto.

Su presencia en nuestras oficinas era grata y amable. Sonriente, bromista, sencillo y de gran profesionalismo.

Siempre tenía una nueva idea para proponer, un libreto para ofrecer y una disposición admirable para todo lo que fuera entretener. Recuerdo incluso la oportunidad en que no tuvo problemas para enfrentarse cantando al Chacal de la Trompeta en el último programa del 2002, o participar junto a la actriz Nancy Guerrero en el concurso de Los globos para ganar un premio que fuera en beneficio de alguien de nuestra audiencia.

Imposible olvidar una de las últimas oportunidades en que nos acompañó en el estudio. Fue en mayo del 2006, donde sin que él supiera le hicimos un merecido homenaje por sus años y aportes a Sábado Gigante. Para entregarle el reconocimiento, vino de sorpresa parte de su familia.

Precisamente a ellos quisiera hoy enviar este modesto homenaje a Armando. A su esposa Gloria, a sus hijos Priscilla, Orlando y Armando. A sus nietos. A todos ellos quisiera decirles, que Armando es de los hombres que no se van de este mundo. El es de los que se quedan profundamente en el alma de todos los que lo conocieron, quisieron, y aplaudieron.

Para ti Armando, donde quiera que estés, nuestro aplauso y recuerdo para siempre.

Mario Kreutzberger B.

Don Francisco

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