Tragedia en discoteca de Brasil deja 233 muertos

01/28/2013 12:48 AM

01/28/2013 1:37 PM

La muerte de 233 personas, en su mayoría jóvenes universitarios, en un incendio que arrasó en la madrugada del domingo la discoteca Kiss de la ciudad de Santa María, en Brasil, es la peor tragedia de este tipo en el país sudamericano en más de medio siglo.

El siniestro, que dejó además 106 heridos, ha sumido en el dolor y el llanto a esta ciudad situada en el corazón del estado brasileño de Río Grande do Sul y donde familiares de las víctimas hacían fila en la noche del domingo en un centro deportivo improvisado como morgue para tratar de identificar a sus hijos, hermanos o amigos.

Según los relatos de los sobrevivientes, el incendio se desató hacia las 2:30 a.m. (hora local), cuando un integrante de la banda Gurizada Fandangueira, que se presentaba en el escenario, encendió un artefacto pirotécnico conocido como “Lluvia de plata”, cuyas chispas alcanzaron la espuma utilizada como aislante acústico en el techo del establecimiento.

A partir de ese momento, el pánico y el caos se apoderaron de los centenares de personas que se habían dado cita en el establecimiento la noche del sábado y cuyo número no ha podido ser precisado por las autoridades.

La banda podría ser acusada de homicidio imprudente, según uno de los responsables de la investigación.

En una entrevista con la agencia de noticias Estado, el comisario Sandro Meinerz, uno de los responsables de la investigación, explicó que, aunque el hecho no es doloso, “es culpa de quien usó la pirotecnia”.

“La banda sí [puede ser acusada] porque su actuación es la que produjo el incendio y es necesario comprobar si ellos podían hacer aquello o no”, explicó Meinerz, quien no precisó si los integrantes de la banda ya fueron interrogados por la policía.

El acordeonista de la banda, Danilo Jaques, pereció en el incendio, según sus compañeros.

Los sobrevivientes relataron el caos, la desesperación y el pánico al no poder escapar por puertas trancadas o muy estrechas. Con la ayuda de pesados martillos, los rescatistas abrieron brechas en el muro para poder liberar a más personas, informó la Agence France Presse.

“Fue un horror. Perdí a un amigo muy cercano. Las salidas de emergencia eran insuficientes”, indicó el joven dentista Mattheus Bortolotto al canal de televisión Band News.

“Una chica murió en mis brazos. Sentí cómo su corazón dejaba de latir. Sólo había visto eso en el cine”, relató.

“Las barreras metálicas utilizadas para organizar las filas de espera bloquearon la evacuación. Las personas chocaban, caían () Los que estaban en el fondo de la discoteca quedaron atrapados”, añadió.

Entre las víctimas hay numerosos estudiantes de las facultades de Agronomía, Veterinaria, Tecnología de Alimentos, Zootecnia, Tecnología en Agronegocio y Pedagogía de la Universidad Federal de Santa María (UFSM), que celebraban una fiesta de integración.

Esa circunstancia ha teñido de luto a la comunidad universitaria del país y en especial a la de Santa María, una ciudad de 261,000 habitantes conocida por ser un polo educativo, porque más del 10 por ciento de sus pobladores son estudiantes de la UFSM y de otras siete instituciones de estudios superiores.

De momento, el único extranjero confirmado entre los fallecidos es el paraguayo Guido Ramón Britez Burro, de 21 años, estudiante de Zootecnia en la UFSM.

Sin reponerse todavía del impacto inicial, las autoridades han comenzado las investigaciones de las causas del desastre, pero todo apunta a la versión de los sobrevivientes de que un fuego pirotécnico desencadenó el siniestro.

“No debería haber show pirotécnico” en un espacio cerrado, declaró el coronel Adriano Krukoski, del cuerpo de bomberos de Porto Alegre, que se trasladó hasta la zona del desastre.

Aparte de la imprudencia de los artistas, fallas en las condiciones de seguridad del lugar y una posible afluencia mayor al número de personas permitido también están entre los factores que pueden haber agravado la tragedia.

La licencia municipal de funcionamiento de la discoteca estaba vencida desde agosto pasado, no había salidas de emergencia y los encargados de la seguridad, según algunas denuncias, llegaron a cerrar las puertas en un primer momento para evitar que, presa del pánico, el público se fuera sin pagar la cuenta.

“Los vigilantes trancaron la salida de las personas que estaban en el local y no permitieron que salieran rápidamente y eso generó pánico, un tumulto”, indicó el comandante del Cuerpo de Bomberos de Río Grande do Sul, coronel Guido de Melo.

Los bomberos tardaron cerca de tres horas en apagar las llamas y cuando finalmente pudieron ingresar en el lugar se encontraron con una escena dantesca de cadáveres amontonados a pocos metros de la puerta de salida.

De Melo agregó que muchos de los asistentes encontraron la muerte por inhalación de humo o fueron pisoteados, versión que fue confirmada por sobrevivientes que vieron grupos de cadáveres amontonados en el callejón de salida.

“Vi las personas amontonadas y muertas cerca de la salida”, manifestó De Melo a periodistas.

Sobrevivientes han relatado que en su afán por escapar del infierno en que se convirtió la discoteca, se creó una estampida que hizo que muchos tropezaran y cayeran en medio de la oscuridad y de la densa humareda que cubría el local.

Una catástrofe de esa magnitud por un incendio no se registraba en Brasil desde el 17 de diciembre de 1961, cuando el Gran Circo Americano fue arrasado por el fuego durante una función en la ciudad de Niteroi, vecina de Río de Janeiro, con el saldo trágico de 503 muertos, según datos extraoficiales.

La conmoción llevó a la presidenta brasileña, Dilma Rousseff, a abandonar la cumbre de la Celac-UE, que se celebraba en Santiago de Chile, para dirigirse a Santa María, donde visitó el hospital de la Caridade, uno de los que más heridos recibió, y el Centro Deportivo Municipal, improvisado como depósito de cadáveres.

Rousseff declaró tres días de duelo nacional y puso a disposición de las autoridades locales toda la ayuda que sea necesaria para atender a los heridos y a los familiares de todos los afectados por la tragedia.

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