Gobierno de Venezuela enfila baterías hacia la oposición

02/07/2013 12:01 AM

09/09/2014 9:49 AM

El gobierno venezolano enfila sus baterías contra sus adversarios -amenazando con enjuiciarlos por corrupción- en un intento por disipar las dudas sobre la continuidad de una revolución sin el presidente Hugo Chávez al frente.

La estrategia parece estar en línea con las recomendaciones formuladas por uno de los asesores políticos del gobierno, que recomendó a sus líderes acentuar la polarización en Venezuela y de esa manera reducir la incertidumbre causada dentro de sus propias filas por la prolongada ausencia del gobernante.

“Hay que mantener viva la polarización social, de manera de fortalecer simbólicamente los logros sociales de la Revolución frente a la amenaza de la restauración de la exclusión que representa la oposición y la oligarquía”, recomendó la firma Hinterlaces en un informe escrito en las vísperas del viaje de Chávez a Cuba, hace casi dos meses, para recibir tratamiento por el cáncer que padece.

La recomendación fue formulada por la firma de asesores tras resaltar que la enfermedad de Chávez generaba sentimientos de “miedo”, “indefensión” y “vulnerabilidad” dentro del chavismo, al despertar la sensación de que podrían perder los beneficios recibidos bajo la gestión de mandatario.

Chávez, quien cumplió el miércoles 60 días sin aparecer públicamente, viajó el 9 de diciembre a Cuba, donde fue sometido a una operación de seis horas.

Sus colaboradores más cercanos sostienen que se está recuperando y que pronto retornará al país, pero su larga ausencia le brinda credibilidad a las versiones de que la enfermedad del mandatario se encuentra en etapa terminal, y que de estar aún con vida, no está en condiciones de llevar las riendas del gobierno.

Pese a ello, sus seguidores inauguraron en enero un nuevo período presidencial en su nombre, en una acción bendecida por las cortes chavistas que causa asombro en el exterior y que sectores de la oposición consideran como la instauración de un gobierno de facto.

El régimen bolivariano, actualmente encabezado por el vicepresidente Nicolás Maduro y por el presidente de la Asamblea Nacional, Diosdado Cabello, ha respondido a los cuestionamientos endureciendo su posición frente a los adversarios y, últimamente, amenazando con hacer uso del sistema judicial para encarcelar a los líderes de la oposición.

La posibilidad de que eso ocurra quedó de manifiesto el martes por la noche durante una sesión de la Asamblea Nacional, cuando Cabello acusó a tres de los diputados del Partido Primero Justicia de estar implicados en hechos de corrupción.

En medio de una caldeada sesión en la que intercambiaron acusaciones e insultos, Cabello mostró varias copias de cheques, que datan de hace más de dos años, de supuestos financiamientos privados que recibió el legislador Richard Mardo y denunció una supuesta nómina paralela que manejó el congresista Gustavo Marcano, cuando se desempeñó como alcalde de un municipio del estado oriental de Anzoátegui.

Cabello también presentó un video, que había sido divulgado semanas antes de las elecciones del 7 de octubre, en las que aparece el diputado de Primero Justicia, Juan Carlos Caldera, recibiendo dinero de un empresario.

El diputado oficialista Pedro Carreño, estrecho aliado de Cabello, anunció que la Comisión de Contraloría de la Asamblea Nacional redactará un informe para enviarlo al Tribunal Supremo de Justicia para que determine si hay delitos en los casos de los tres diputados, e iniciar un proceso para levantarles la inmunidad que les da la Constitución, a fin de poderlos enjuiciar.

Carreño acudió el miércoles a la Fiscalía General para solicitar que Mardo y Marcano sean detenidos en sus residencias mientras son procesados.

El informe de Hinterlaces señala que la ausencia del mandatario genera temor entre los segmentos chavistas dentro de los sectores populares, provocando un efecto de “soledad afectiva”.

Pero también declara que existe la posibilidad de aprovechar la ausencia de Chávez para cimentar “un liderazgo trascendente y espiritual, casi deificado” del mandatario, dado a que la ausencia lleva a sus seguidores a recordar sólo sus aciertos y a olvidar sus errores.

El informe también habla sobre la necesidad de que los diferentes sectores que conforman al chavismo se mantengan unidos en la difícil coyuntura que enfrenta el movimiento y el posicionamiento de sus líderes como representantes del mandatario.

Analistas consultados dijeron que las acciones emprendidas por el chavismo en los últimos días dejan entrever que se sienten amenazados por los dirigentes de la oposición.

“Han declarado la guerra”, comentó José Vicente Carrasquero, profesor de Ciencias Políticas de la Universidad Simón Bolívar.

“Todos estos son ataques infundados sin ningún asidero en la realidad que buscan desprestigiar al partido [Primero Justicia]”, señaló.

El analista Alberto Franceschi destacó que los líderes del oficialismo, particularmente Maduro y Cabello, parecen estar en competencia para ver cuál de ellos es el más radical, tratando de demostrar cual de los dos es más parecido a Chávez.

Pero más que una amenaza para la oposición, los pronunciamientos dejan entrever posibles maniobras por debajo de la mesa entre los líderes del chavismo para determinar quién terminará heredando la corona dejada vacante por Chávez, expresó.

“La palanca del poder esta en manos de Maduro y Cabello, con Maduro mostrándose como el principal protagonista, pero con un Diosdado empeñado en que él también podría serlo”, dijo Franceschi.

“Entonces andan en una especie de competencia para ver quién dice más disparates, a ver quién emula de la manera más payasesca al líder desaparecido, pero es una cosa que en realidad es tragicómica, porque en el fondo los dos son versiones muy ridículas de Chávez”, expresó.

Pero no todos le ven la gracia a las acciones del chavismo.

En Miami, la Organización de Venezolanos Perseguidos Políticos en el Exilio (Veppex) emitió un comunicado advirtiendo que el gobierno venezolano ha iniciado un proceso de radicalización para perseguir a los distintos sectores que se rehúsan a aceptar la implementación de su proyecto socialista en el país.

“Se está desarrollando un proceso de represión selectiva en contra de líderes y de factores que influyen en la sociedad para disminuir su influencia”, declaró Veppex en un comunicado.

“La revolución comunista que avanza como un barco sin dirección, ante los temores de una capitalización del descontento popular, actuará de manera inclemente, para esconder su nerviosismo [] Rechazamos categóricamente esta aberración judicial y le recordamos a quienes se prestan para ello, que la justicia tarda pero llega”, concluyó.

Este artículo fue complementado con los servicios cablegráficos de El Nuevo Herald.

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