Acusan al Gobierno cubano de dejar morir a un preso en huelga de hambre

02/19/2013 3:08 PM

02/21/2013 2:01 AM

Una organización del exilio cubano y familiares de un preso que murió el pasado domingo tras 38 días en huelga de hambre en un prisión de la isla responsabilizaron hoy en Miami al Gobierno de Cuba de su muerte.

El fallecido, Roberto Antonio Rivalta, de 46 años, cumplía una huelga de hambre en la prisión de La Pendiente, en Santa Clara, en protesta por su detención sin juicio por un supuesto delito de robo, que él siempre negó haber cometido.

“El cuerpo sin vida de mi hermano grita que le asesinaron, que murió solo y sin atención médica”, denunció a Efe Elienay Rivalta, quien reside en el sur de Florida.

Rivalta murió “siendo inocente, exigiendo su libertad” y “sin juicio, porque (las autoridades) no tenían pruebas (en su contra)”, explicó la hermana.

Según Elienay Rovalta, su hermano “llegó al hospital muerto desde hacía varias horas, en estado de rigidez”.

La familia de Rivalta, que ofreció hoy también una conferencia de prensa en Miami para denunciar esta muerte, acusa a las autoridades penitenciarias cubanas de “privarle de agua” y no trasladarle a un hospital para que recibiera asistencia médica.

“Presos y un guardia que se hizo pasar por recluso llamaron a mi madre y le dijeron que el médico” había recomendado su traslado de la prisión a un hospital, “pero que no lo iban a hacer”, dijo Elinenay Rivalta durante esa rueda de prensa, en la que acusó al régimen cubano de “matar” a su hermano.

Janisset Rivero, del Directorio Democrático, señaló a Efe que Rivalta estaba preso en una “celda de confinamiento solitaria, tapiada” y que las autoridades le dijeron a la madre que “su hijo iba a estar bien y que iba a recibir asistencia médica”, algo que no hicieron. “Cinco días después murió”, apuntó.

La familia de Rivalta, prosiguió la activista cubana, “no es opositora al régimen” y por eso no denunciaron el caso ni se pusieron en contacto con la disidencia interna, confiados en que se encontraría una salida judicial.

“Mi madre (Doraida Junco) estaba confiada y creía que todo estaba bien, que seguía la investigación (de los hechos) y no sabía por la situación que estaba pasando mi hermano”, indicó la hermana del preso fallecido.

“Este caso corrobora una vez más el uso sistemático de los tratos crueles, inhumanos y degradantes en las prisiones de Cuba contra los detenidos, además de la negación de la atención médica que conlleva la pérdida de vidas humanas”, señaló la portavoz del Directorio Democrático, que se unió así a la denuncia hecha por la Coalición Central Opositora (CCO), de la disidencia interna.

Los familiares esperan el resultado de la autopsia que se está practicando al cuerpo de Rivalta en un hospital de la isla.

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