El primer ministro tunecino dimite, la crisis continúa

02/19/2013 4:26 PM

02/21/2013 2:10 AM

El primer ministro tunecino, Hamadi Jebali, anunció este martes su renuncia tras fracasar su iniciativa de formar un gobierno de tecnócratas, lo que hunde al país aún más en su peor crisis política desde la revolución.

“Prometí y aseguré que en caso de que fracasara mi iniciativa, renunciaría a la jefatura del gobierno, y eso es lo que he hecho”, dijo a la televisión tras entrevistarse con el presidente Moncef Marzuki.

Jebali habrá sido primer ministro durante 14 meses. Asumió el cargo en diciembre de 2011, tras la victoria de su formación, el partido islamista Ennahda, en las primeras elecciones libres de la historia del país.

El dirigente entró en conflicto con su propio partido al proponer un gabinete de tecnócratas el pasado 6 de febrero, tras el asesinato del opositor antiislamista Chokri Belaid, que agravó la crisis política en el país.

“Hay una fuerte decepción. Nuestro pueblo está decepcionado por su clase política, hay que restaurar la confianza”, dijo este martes.

Jebali, que seguirá gestionando los asuntos corrientes hasta el nombramiento de un sucesor, aseguró que no habría “ningún vacío” al frente del Estado.

“El fracaso de mi iniciativa no significa el fracaso de Túnez o el fracaso de la revolución”, destacó, y se manifestó “convencido” de que un gobierno tecnócrata “es la mejor manera de sacar el país de su camino errante”.

Jebali insistió igualmente en la urgencia de fijar la fecha de las próximas elecciones, cosa que de momento es imposible mientras siga paralizada la redacción de la Constitución en la Asamblea Nacional Constituyente.

El líder de Ennahda, Rashed Ghannushi, y el presidente Moncef Marzuki hablarán el miércoles “del candidato de Ennahda a la jefatura del gobierno”, según la página de Facebook del primero.

Todo candidato al puesto de jefe de gobierno debe ser decidido por los islamistas de Ennahda, que cuentan con el mayor grupo de diputados en la Asamblea Nacional Constituyente (89 de 217).

Después de venirse abajo la idea de Jabali, varios partidos han dicho que consideran posible un compromiso en torno a un gobierno que combine a tecnócratas con personalidades políticas.

El objetivo, en cualquier caso, es pacificar la situación, muy tensa desde el asesinato del opositor Belaid, y crear las condiciones para organizar elecciones.

Sin embargo, las divergencias siguen siendo profundas.

El grueso de la oposición y los aliados laicos de Ennahda insisten en que se confíen a personalidades independientes ministerios como Interior, Justicia o Finanzas, lo que suscita muchas reticencias entre los islamistas.

Además de la división política, Túnez acusa una frustración social alimentada por la miseria y el desempleo, que a menudo degenera en enfrentamientos violentos.

Y cerca de dos semanas después del asesinato de Belaid, no se ha divulgado ninguna información sobre la evolución de la investigación. El ministerio del Interior se limitó a declarar que ésta avanza “con seriedad”. Los allegados del occiso acusan del crimen a Ennahda, que desmiente con firmeza.

Por otro lado, la agencia calificadora Standard and Poor's rebajó un escalón la nota soberana de Túnez de “BB” a “BB-”, con perspectivas negativa, ante “las tensiones políticas” y los “riesgos para la transición democrática”.

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