El poder de los cabilderos en Miami

03/25/2013 3:09 AM

10/12/2013 8:22 AM

Una guía para los cabilderos en la ciudad de Miami. Contrata a los amigos de los funcionarios electos para asegurar sus votos. Apela las decisiones, para prolongar el proceso y recibir más dinero de la empresa que representas. Trata de contratar a tus rivales para que no se unan a la competencia.

“Cuando vimos que todo iba en contra de nuestro cliente –un líder en la industria– decidimos que teníamos que expandir el equipo. ¿A quién contratamos? A Armando Gutiérrez”, escribió el cabildero Carlos Giménez Jr., hijo del alcalde condal, en un correo electrónico “¿Queríamos hacer eso? Claro que no. Pero eso es lo que las compañías buenas que quieren competir en condiciones de igualdad tienen que hacer en la ciudad de Miami, cosa que me da asco”.

Gutiérrez es otro cabildero y un antiguo amigo y asesor político del alcalde Tomás Regalado.

No hay nada nuevo en el hecho de que cabilderos y políticos tengan relaciones cercanas. Lo que es inaudito es que un cabildero rompa el código de silencio inherente a su profesión y que se queje, por escrito, sobre lo sucio que es el proceso.

Giménez rehusó comentar para este informe sobre el correo electrónico que envió en el 2010 al administrador del blog, Investigation Miami , con la aclaración de que “obviamente, todo esto te lo digo de manera confidencial”.

El documento salió a la luz pública en octubre como parte de un paquete de evidencias presentado por el ex jefe de Compras de la Ciudad ante un panel laboral. Otro bloguero, Al Crespo, reportó sobre el documento en noviembre.

Todo empezó con el polémico –pero lucrativo– contrato para instalar y operar las cámaras en los semáforos. El año pasado, las cámaras generaron unos $5.4 millones en multas, de lo cual el 40 por ciento fue para la empresa que ganó el contrato, o sea, unos $2.1 millones.

Cinco empresas compitieron y, en abril del 2009, un panel asignado para evaluar las propuestas recomendó a la empresa Affiliated Computer Services, Inc., (ACS).

Antes de que la Comisión votara sobre el contrato, American Traffic Solutions (ATS), la empresa que fue calificada como la tercera mejor, presentó una protesta formal contra la recomendación argumentando que las primeras dos no cumplían con todos los requisitos técnicos.

Glenn Marcos, quien entonces era jefe de Compras de la ciudad, contrató a un experto técnico que concluyó que las primeras dos firmas no cumplían con los requisitos. En marzo del 2010, Marcos recomendó que la Comisión otorgara el contrato a ATS, y no a ACS.

ACS presentó su propia protesta el 10 de marzo del 2010. Sin embargo, al día siguiente, los cinco comisionados siguieron la recomendación de Marcos y reconocieron de manera unánime que ATS tenía razón aunque no tomaron una decisión final sobre la asignación del contrato.

Y entonces fue que la contratación de cabilderos comenzó a marchas forzadas.

ATS contaba como cabilderos a Giménez y Miguel Díaz de la Portilla, quien actualmente es senador estatal.

Mientras tanto, ACS contrató a dos cabilderos veteranos, Brian May y John Shubin. Luego, el 21 de abril, ACS contrató a Steve Marín, un antiguo asesor político que había trabajado para las victoriosas campañas de cuatro de los cinco comisionados: Francis Suárez, Marc Sarnoff, Wifredo “Willy” Gort y Frank Carollo.

“Nosotros habíamos querido traer a Marín a nuestro equipo, pero el cliente (ATS) su opuso. Esto era antes de las protestas y todo ese lío”, escribió Giménez en el correo electrónico. “El cliente luego le llamó y lo quiso contratar, pero él dijo que la experiencia le había dejado un mal sabor de boca. Aseguró que no se uniría a la competencia”.

La Comisión debía votar sobre el contrato el 22 de abril, al día siguiente de que Marín se registrara como cabildero de ACS. En esta ocasión, Suárez, Sarnoff y Gort expresaron reservas sobre el largo y conflictivo proceso de licitación y opinaron que todo debía empezar de nuevo. ATS no tenía suficientes votos para ganar el contrato en ese momento.

Giménez salió de la reunión convencido de que Suárez y Sarnoff “cambiaron sus votos” de una reunión a otra por la repentina influencia de Marín. Según su correo electrónico, Gort fue el único comisionado que le había dicho antes de la reunión de la Comisión que deseaba ver un nuevo proceso de licitación para evitar conflictos.

Marín aseguró que su relación anterior con los comisionados no tuvo influencia alguna.

“Soy estratega de campañas y cabildero, y mantengo esos dos trabajos separados”, dijo.

En el correo electrónico, Giménez dijo que “la parte triste de todo esto es que [los comisionados] forzaron una extensión del proceso, lo cual les aseguraba más pagos a sus amiguitos, sin importar quién ganara”.

De cierta manera, los comisionados se refirieron a esta realidad durante la larga discusión cuando Marcos mencionó la posibilidad de todavía otra protesta formal si la ciudad realizaba un nuevo proceso de licitación, lo cual significaba que los mismos cabilderos regresarían a dar nuevas presentaciones.

“Podríamos instalar una puerta giratoria”, dijo Marcos.

A lo cual Gort respondió: “Todo mundo está ganando plata”.

Esta semana, Suárez aseguró que había votado en contra de dar el contrato a ATS durante esa reunión porque le parecía más justo empezar el proceso de licitación de nuevo. Dijo que su relación con Marín no tuvo impacto en esa decisión.

“No es tan complicado o polémico como algunas personas creen que fue”, dijo Suárez. “Creo que si uno no puede separar los papeles o tomar decisiones que estén en el mejor interés de los residentes, no debemos estar aquí”.

Suárez se postula contra Regalado para la alcaldía en las próximas elecciones de noviembre. Marín trabajará en su campaña.

El segundo proceso de licitación fue administrado por el Programa de Mejoras Capitales y no el Departamento de Compras, como se había hecho anteriormente. Marcos protestó este cambio.

Marcos, quien fue despedido algunos meses después, considera que el haberse quejado de la indebida influencia de los cabilderos fue una de las razones por las que fue cesado en su cargo. El panel laboral que revisó sus alegaciones votó en su contra, y Marcos ha demandado a la ciudad. El ex funcionario rehusó comentar para este informe.

Para el segundo proceso de licitación, ATS contrató a Gutiérrez, el antiguo asesor político de Regalado. Aparentemente, ATS quería una persona bien conectada con el alcalde y la administración para asegurar que el segundo proceso se realizara de una manera que ellos consideraban apropiada.

Gutiérrez rehusó comentar para este informe.

Esta vez, otro grupo más especializado en el tema evaluó las nuevas protestas y escogió a ATS. Cuando la Comisión finalmente votó de nuevo sobre el contrato en septiembre del 2010, ATS resultó ganador con un voto unánime

Suárez dijo que ese voto confirma el hecho de que se inclina por las mejores opciones para los residentes, y no por sus amigos cabilderos.

“Puedo separar esas partes de la relación y votar en su contra cuando creo que es en los mejores intereses de la comunidad”, afirmó.

Por su parte, Regalado dijo que no supo de la participación de Gutiérrez en el contrato hasta después de que la ciudad le entregara el contrato a ATS. Como alcalde, Regalado no vota sobre los contratos.

“No creo que Armando pudo haber sido determinante en ese contrato. Más bien, los cabilderos que estuvieron anteriormente fueron determinantes”, dijo. “Afortunadamente, yo no opiné en a quién se le debía dar ese contrato”.

Regalado defendió el profesionalismo de los funcionarios municipales a cargo de los procesos de licitación en Miami. Sin embargo, reconoció que la participación de los asesores políticos en las actividades de cabildeo puede crear una percepción de favoritismo.

“Es lamentable pero sí existe esa percepción. Los ‘lobistas’ cooperan mucho con las campañas, dirigen las campañas. Tienen una dualidad de roles”, dijo. “Es perfectamente legal pero crea una mala percepción”.

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